martes 10 de septiembre de 2019 - 4:27 PM

Margarita volvió a florecer: lejos de la calle nos cuenta su nueva vida

Luego de más de 40 años como trabajadora sexual, ahora pasa sus días en una fundación.

Aún extraña la calle, Margarita no lo niega... Fueron más de 40 años ‘anestesiada’, soportando el sufrimiento que le producía el tener que vender su cuerpo por unos cuantos pesos, y peor aún a sus 68 años.

Y es que quizá debido a la rutina, se había acostumbrado a esa vida que dio un giro el pasado 18 de julio cuando por fin dejó ese andén de la calle 33 con carrera 17 en el corazón de Bucaramanga, donde acostumbraba a sentarse a la espera de algún cliente que muchas veces demoraba hasta semanas en llegar.

Han pasado casi dos meses desde entonces y su historia ahora es otra. En la Fundación Esperanza y Vida, en Girón, donde vive, su vida es tranquila, lejos del bullicio del centro de Bucaramanga donde el pito de los carros se confunde entre los gritos de vendedores ambulantes ofreciendo sus productos.

Habla con nostalgia, pero todo es cuestión de acostumbrarse. “Aquí ya tengo mi comidita asegurada, no debo pagar un arriendo, me tratan bien, y no es que diga que en la calle me humillaran o me trataran mal, yo no me dejaba”, dice entre risas.

Así era su vida de calle: Así pasan sus días las trabajadoras sexuales de la tercera edad de Bucaramanga

No ha perdido la costumbre de levantarse temprano para bañarse, arreglarse y maquillarse... La vanidad no la abandona. “Es que me gusta estar bonita y oler a perfume”.

La edad no le ha arrebatado ese deseo de sentirse bella, tanto que durante las Ferias de Girón fue candidata en el Reinado de la Tercera Edad. “Ese día me mandé a arreglar el pelo, yo no podía ir por allá escachalandrada”. Se llenó de color con un traje reciclable y se subió a una carroza que la paseó por las empedradas calles de Girón. “Esas flores del vestido se me fueron cayendo en el camino”, dicen en tono jocoso.

“En la prueba de talento me tocó ‘mover la taza’ con carranga y vallenato; casi nadie quiso bailar, me tocó con el cojito”... Sonríe de nuevo a carcajadas.

No ganó el reinado, pero fue una experiencia donde una vez más se sintió importante. Cuenta, además, que a ella y a sus compañeros de Fundación, los llevaron a cine a ver una película de la que no recuerda el nombre pero relata algo de la trama, sin explicarla de una manera clara.

Pero quizá lo que más la satisface es cuando recibe la visita de su hija, “mis nietas no han venido porque están trabajando y estudiando”, expresa con un dejo de tristeza.

Su nuevo hogar: Video: La nueva vida de Margarita, una de las trabajadoras sexuales de la tercera edad

En sus días ya tranquilos, sigue batallando con su salud, con esos ‘males’ que le dejó la calle. “He bajado tres kilos, por eso tengo que estar muy pendiente”, a diario consume unas 16 pastillas y está a la espera de otras vitaminas; pero al menos ahora alguien está pendiente de que tome a tiempo sus medicinas y de tenderle una mano en esas noches de insomnio en los que no soporta el dolor de piernas.

Extraña a sus compañeras de calle, esas que aún continúan ejerciendo la prostitución en el Centro de Bucaramanga.

Uno extraña a las compañeras, porque uno es humano. Habrá días en los que me provoque hablar con ellas, con la gente de los negocios, los vendedores ambulantes. Donde yo estaba es puro comercio, ahí donde me sentaba gracias a Dios nunca me trataron mal. Les digo a mis compañeras que vengan a visitarme.

“Yo quería salir de la calle desde hace como unos 12 años y hasta ahora se me dio la oportunidad, estoy feliz. En mi vida fueron como 45 años en vano porque a la hora de la verdad no conseguí nada, pero a mí Dios nunca me desampara, nunca me va a faltar nada”.

Por ahora Margarita se acopla a su nueva vida, esa de la que disfruta hace dos meses cuando por fin pudo salir de la dura vida de la calle.

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