martes 09 de junio de 2020 - 12:00 AM

Más de 600 familias del campo en Bucaramanga necesitan un puente nuevo

La comunidad afirma que varias personas han caído al vacío, incluso con sus caballos, debido al mal estado en el que se encuentra un puente de tablas que se construyó hace más de medio siglo en el área rural de Bucaramanga.
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En el Corregimiento Dos de Bucaramanga, sus habitantes cuentan que hace unos 60 años se levantó un rústico puente para facilitar la movilidad en cuatro veredas de la zona. Aunque pasaron varias décadas, las más de 600 familias que habitan allí actualmente usan el paso elevado que se hizo con madera y cables de acero.

Su estructura “no ha cambiado nada en más de medio siglo”, afirma la comunidad. El piso, elaborado con tablas, debe resistir el paso de caballos, mulas y de vehículos con cargas de alimentos que producen los lugareños.

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Los líderes comunales afirman que cada tres años se debe hacer mantenimiento al puente, y señalan que han tenido que reunir dinero entre los vecinos para hacer las reparaciones “porque la Alcaldía no ha estado pendiente”.

Recientemente el Municipio inició tareas para arreglar este paso elevado, que se ubica en inmediaciones de la vereda Bolarquí Bajo, en el kilómetro 12 de la vía que desde Bucaramanga conduce a Matanza.

Sin embargo, tales intervenciones contemplan el recambio de tablas, cables de acero y pilares. Básicamente, se renovarán los materiales de la vetusta estructura. La comunidad reclama un nuevo puente, uno más resistente y perdurable, que brinde una solución definitiva.

“Es un paso muy importante”

María Flórez, líder comunal de la vereda Bolarquí Bajo, narró a Vanguardia que “hace más de 40 años vivo en la vereda y desde que tengo memoria existe ese puente. Es un paso muy importante para cuatro comunidades. Además de ser nuestra salida principal, por ahí sacamos lo que producimos; somos agricultores, piscicultores, avicultores y porcicultores.

“El último mantenimiento que hizo la Alcaldía en el puente fue hace 12 años. Hace tres años se hicieron algunas reparaciones, pero con plata de la comunidad. Ya han sucedido accidentes, como personas que han caído con todo y caballos, y varios carros han quedado atascados”, agregó Flórez.

Debido a la falta de mantenimiento y ante los múltiples daños sufridos, en varias ocasiones este paso elevado ha quedado prácticamente sin piso.

Embarazadas, padres con bebés en brazos y hasta personas de la tercera edad han tenido que poner a prueba su equilibrio y arriesgarse a pasar dicho puente usando improvisados tablones o palos como superficie.

Cuando el deterioro del puente es así de avanzado, la población padece grandes barreras y serios problemas para sacar los productos desde sus fincas.

Este paso elevado, que se extiende por cerca de 26 metros, permite a los habitantes de las veredas Bolarquí Bajo, Bolarquí Alto, Monserrate y Cuchilla Alta atravesar un afluente con considerables turbulencias: el Río Suratá.

El pasado viernes, se pusieron en marcha tareas de reparación en este puente por parte de la Administración Municipal. La Alcaldía destinó cerca de $70 millones para hacer tales trabajos.

Alejandro Acevedo, habitante de Bolarquí Alto, señaló al respecto que “va a realizar un arreglo, pero muy superficial y no es acorde con las necesidades que tenemos, teniendo en cuenta que se trata de una despensa agropecuaria. Lo único que van a hacer es cambiar las tablas”.

¿Qué dice el Municipio?

Iván Vargas, secretario de Infraestructura de la Alcaldía de Bucaramanga, informó a Vanguardia que en estos momentos dicho puente recibe “arreglos de mantenimiento. Se van a reforzar las columnas en concreto y se cambiará la superficie. No se hará ninguna repotenciación ni estudios de ingeniería, solamente el mantenimiento de la estructura”.
Frente a la solicitud de construir un nuevo paso elevado en concreto, el funcionario respondió que “es algo que se debe evaluar a profundidad, habría que hacer estudios y diseños previos. Estamos arreglando el puente porque vemos el problema inminente. El mantenimiento durará unos cinco años”.
En próximos días se cerrará dicho paso elevado, para efectuar el recambio de su piso. Durante tres días no será posible la circulación de automotores. El Secretario de Imfraestructura dijo que “tendremos pasos peatonales como contingencia”.
Este lunes, la Alcaldía de Bucaramanga anunció que construirá 3.000 metros lineales de placa huella en corregimientos, durante los próximos cuatro años.
“Son placa huellas de segunda generación, porque es prácticamente una pavimentación total en los tramos atendidos; en los sectores intermedios aplicamos concreto. La vía queda en muy buenas condiciones”, indicó el secretario de Infraestructura.
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