martes 23 de marzo de 2021 - 12:00 AM

‘Mi mejor amigo me echó algo en la bebida y me violó’

Esta historia fue narrada por una víctima de violencia sexual, para la campaña “No te quedes callada, denuncia si fuiste agredida”. Se trata de un espacio que abre Vanguardia pensando en las mujeres que han sido agredidas, discriminadas, abusadas o vulneradas, mediante el cual buscamos visibilizar los casos que se “normalizaron” por miedo o porque no se denunciaron a tiempo, para demostrar que sí se puede hacer algo para defender sus derechos.
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Yo pertenezco a una barra brava. Así como yo, todas las mujeres somos estigmatizadas por pertenecer a este tipo de grupos. Nos dicen, entre otras cosas, que somos unas busconas y, seguramente, por eso no nos creen cuando somos víctimas de casos de violencia, menos de violencia sexual”.

De esta manera empieza su relato una mujer de 34 años, accedida sexualmente en febrero de 2020, por un hombre a quien ella consideraba su amigo, de los más cercanos que podía tener en ese momento.

Hoy está diagnosticada con depresión y ansiedad. Nunca denunció a su victimario porque, a causa de lo que le echaron en la bebida, no se acuerda claramente de lo que ocurrió. Sin embargo, exámenes clínicos dieron respuesta a lo que ella sospechaba. Sostiene que nada de lo sucedido tuvo su consentimiento.

Fue un fin de semana cualquiera. Ella y sus amigos acostumbraban a reunirse para tomar algo y preparar comida. Estaban varias personas en el apartamento de una amiga en común.

“Era un sábado para amanecer domingo. Ni ellos, ni yo, nos emborrachamos tan rápido, pero llegó un momento en el que yo me empecé a sentir mal. No estaba borracha, era extraño. Se me ocurrió entonces irme a acostar a la habitación principal. Yo recuerdo perfectamente que entré, dejé la puerta abierta y me recosté sobre la cama”, dijo.

De ahí no tiene recuerdos claros. Hay cosas que pasan por su mente que, por el momento, no le es fácil afirmar si fue sueño o realidad.

“Me levanté asustada. Escuché unos golpes muy fuertes en la puerta. La abrí, pero me preguntaba ¿cómo así la puerta cerrada, si yo la dejé abierta? Al lado mío, en la cama, estaba esa persona acostada. Cuando abrí la puerta, una de mis amigas entró y se empezó a reír y me empezó a preguntar por qué no tenía ropa. Solo tenía una camiseta puesta”, precisó.

Asegura que se acostó con jean y camiseta, incluso con tenis. En medio de tantos cuestionamientos, no recordaba nada.

“Mi amiga me decía que estaba borracha y se reía. Pero yo no estaba borracha. Le pregunté sobre lo que había pasado y ella me decía que no sabía, que yo era la que me había encerrado con él. En medio del susto lo desperté a él y empecé a preguntarle por lo que había pasado. La reacción de él fue una sonrisa y decirme que habíamos estado juntos”, recordó.

Una vez escuchó eso, ella empezó a reprocharle. Él, en medio de sus afirmaciones, le confesó que había accedido a ella sin tener ninguna protección.

“Yo entré como en shock. Tenía los brazos adoloridos. Lo que hice fue vestirme e irme a trabajar y al llegar allí entré al baño y me puse a llorar, llamaron a la psicóloga de la empresa porque no paraba de llorar y yo no sabía decirles por qué. Pedí permiso y me fui para la casa. Trataba de recordar qué había pasado. Estaba totalmente en blanco”, dijo.

En medio de su zozobra llamó a una amiga para pedirle el favor que la acompañara a comprar la pastilla del día después, pero ella se negó porque no le creyó. Finalmente, todos asociaban el hecho con “algo de tragos”, por ende, lo consideraban normal.

“Sabía que eso no era normal. Me fui para la IPS y pedí una cita. Cuando el médico me atendió le solicité exámenes de todo tipo y le conté. Se activó la ruta. Llamaron a la Policía y a la Alcaldía. Me hospitalizaron cuatro días, me hicieron muchos exámenes. Me pasaron con un psiquiatra. En los exámenes salió que el trago tenía una sustancia. Este es el momento en que no recuerdo todavía nada de esa noche”, aseguró.

Esa persona le afirmó que nunca la violó, que nunca la obligó.

“Yo tenía en los brazos hematomas, así que si yo hubiera hecho algo concebido no hubiera estado tan maltratada. No tuve desgarro vaginal, pero sí estaba muy irritada. Yo traté de manejar la situación diciendo que éramos amigos, que tal vez sí fue algo de tragos. Yo no lo quise denunciar, precisamente, por ese miedo, porque yo no me acordaba de nada, no tenía argumentos para juzgarlo”, insistió.

Ella entró en estado de depresión. No se miraba al espejo. Se autolesionó. Tuvo que enfrentar serios problemas con el alcohol. Le han dado crisis de ansiedad y se ha maltratado físicamente en varias oportunidades.

“Llegó un punto en que ya no me importaba nada. Al fin y al cabo nadie me creía. Pero la verdad es que con la ruta de atención que se activó me hicieron seguimiento y realmente eso me ayudó mucho porque sentía que alguien estaba pendiente. Hay días en los que no le encuentro sentido a nada, me pregunto por qué me pasó a mí”, insistía al trata de concluir su historia.

Sin embargo, para finalizar expresó que “es muy difícil cuando uno no cuenta con el apoyo de la familia y amigos. Lo único que dicen es que no soy la única a la que le pasa esto. Yo confiaba tanto en esa persona que por eso nunca me imaginé que por él fuera a pasar una situación de esas. Yo veo a esa persona y me tiemblan las rodillas”.

Para conocer más historias: No te quedes callada: Historias de violencia contra la mujer

Voz del experto

Sobre este caso, Nicolle Ardila, psicóloga Clínica y de la Salud, coordinadora del Programa Mujer y Equidad de Géneros de la Secretaría de Desarrollo Social de Bucaramanga, confirmó que lo descrito por este mujer develan devela violencia de tipo sexual. Por lo tanto, si es posible hablar de un delito, teniendo en cuenta que la Ley 1236 de 2008 al interior de su artículo 6, define: El artículo 210 del Código Penal (Ley 599 de 2000) quedará así: “Artículo 210. Acceso Carnal o Acto Sexual Abusivo con Incapaz de Resistir. El que acceda carnalmente a persona en estado de inconsciencia, o que padezca trastorno mental o que esté en incapacidad de resistir, incurrirá en prisión de 12 a 20 años”.

¿Por qué cuando hay estigmas se vuelve más complejo creer que es víctima de violencia?

Las ideas y percepciones sociales en torno a la conducta y modos de una persona al interior de un espacio social, son reflejos del modelo patriarcal que dinamiza las relaciones humanas y la interacción en sí. Vestirse, expresarse, cumplir un rol, etc, suele asociarse con patrones de género tradicionales, que son en esencia inflexibles, encasillando a las personas en parámetros de conducta muy rígidos y estigmatizantes, que condicionan el como debe ser o actuar una persona.

¿Cómo afecta a una víctima de violencia no contar con el apoyo de su familia y amigos?

La falta de redes de apoyo agudiza las consecuencias asociadas con los eventos de violencia basada en género que pueda vivir una persona. Estos eventos traumáticos por lo general, traen consigo efectos a largo plazo, por lo que el apoyo en la reparación es fundamental, el no tenerlo, el no contar con validación refuerza sentimientos de culpa y profundiza la desestabilización

¿Cuáles son las afectaciones psicológicas que sufren quienes pasan por este tipo de situaciones?

Las consecuencias psicológicas pueden variar, depende del contexto, de los factores de protección personal de la persona, de los hechos traumáticos vividos, pero por lo general la vivencia de hechos violentos desajusta el estado psicológico de una persona, trayendo consigo, episodios fuertes de tristeza, cuadros de ansiedad, desorientación del proyecto de vida, el abuso en consumo de sustancias psicoactivas, o la configuración de trastornos psicológicos muy complejos con la depresión y la ansiedad.

Si bien esta mujer se le activó la ruta, hay personas que pasan por situaciones similares y guardan silencio. ¿Cuál es la recomendación para no quedarse callada?

Pese al miedo y el desconocimiento frente a la experiencia de situaciones como esta, es importante acudir a las entidades encargadas, o a organizaciones y ofertas locales conocedoras de la ruta de atención.

Para el caso de Bucaramanga hay una oferta instalada, esto, cuando el apoyo social y familiar no funcione. Si es el caso contrario y la persona cuenta con apoyo de su círculo social y familiar, hacer visible la violencia, comunicarla es un primer paso muy positivo para asumir el afrontamiento.

¿Qué podría ser lo más indicado en hechos de violencia sexual?

Lo recomendable es que inicie su ruta de atención en salud, esto qué significa, acudir en el marco de las 72 horas por urgencias para valoración y activación de protocolo. Si ya este tiempo ha pasado puede ser puesto en conocimiento a autoridades como la Fiscalía; sin embargo en estos casos contar con la valoración en salud es importante, así el tiempo ya haya pasado, dado que lo consignado desde esta área constituye un elemento importante en el proceso de la denuncia.

¿Es válido que por no acordarse de lo sucedido, exista miedo y negativa a denunciar?

Más que válido, es la reacción esperable, las víctimas se enfrentan a múltiples cargas, y una de ellas es pensar en si le van a creer. Nuestra sociedad ha normalizado tanto la violencia, que la vivimos como parte de nuestra vida y nos movemos en esas dinámicas, así que hacerla visible supone ir en contra de lo que estructuralmente se percibe como normal. La falta de comprensión en relación a estos temas, configura una barrera más para las víctimas, mantiene la impunidad de los casos, y agudiza el impacto psicosocial de quien lo vive.

DATO: Si desea que conozcamos su caso, no olvides escribirnos al correo notequedescallada@vanguardia.com ¡No estás sola!

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Ingrid Paola Albis Pérez

Periodista egresada de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro de Vanguardia desde 2010. Trabajó con Q’hubo Barrancabermeja en 2016 cubriendo temas judiciales. En la actualidad es reportera de la sección Área Metro, apoya en la elaboración de contenidos digitales y transmisiones en directo y es la encargada de la campaña ‘No te quedes callada, denuncia si fuiste agredida’ donde se manejan temas de violencia contra la mujer.

@PaolaAlbis

ialbis@vanguardia.com

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