martes 28 de octubre de 2008 - 12:53 AM

Minas antipersonal: 'El problema crece más rápido que la solución'

Colombia ocupa el primer puesto del mundo, seguida por Camboya y Afganistán, con el mayor número de víctimas causadas por minas antipersonal. Vanguardia Liberal presenta dos entrevistas paralelas sobre cómo ven esta realidad una víctima y el director del Programa para la Acción Integral de Minas Antipersonal.


Ver video: Víctima de mina antipersona narra su historia

 

Ver galería de imágenes de las víctimas de minas en Santander 


¿Cómo está Santander?

- Entre el año 1990 y el 1 de octubre de este año el Departamento ha registrado 268 víctimas por minas antipersonal, de las cuales 215 son sobrevivientes.

- De acuerdo con la caracterización nacional, Santander ocupa el noveno puesto en el país con mayor número de víctimas después de Antioquia, Meta, Caquetá, Bolívar, Norte de Santander, Arauca, Tolima y Cauca. 

- Los sitios que más han reportado víctimas son Barrancabermeja, El Carmen, Matanza y San Vicente de Chucurí.

Entrevista con Andrés Dávila, director del Programa para la Acción Integral contra Minas Antipersonal

1-.Colombia ocupa un puesto vergonzoso y alarmante, por el número de víctimas causadas por las minas. ¿Cuándo saldremos de esa realidad?
No es claro cuándo vamos a terminar ese proceso. La realidad es que hoy los grupos al margen de la ley siguen sembrando minas, que usan para defenderse de la acción militar, proteger los cultivos ilícitos y los laboratorios. Así haya prevención, si esto sigue sucediendo vamos a tener un número importante de víctimas.

2-.Desde 1990 a la fecha en Colombia hay 7.725 víctimas, de las cuales 268 son de Santander. ¿Dónde están los sobrevivientes?
Precisamente el primer encuentro de víctimas de minas en Santander (19 y 20 de octubre pasados) lo que pretendió es hacer un barrido en la información de las víctimas del Departamento... Identificamos qué han recibido, qué hace falta y cómo se les puede incorporar a un proceso que los lleve a una situación socioeco-nómica adecuada.

3-.El informe del programa presiden-cial advierte que en 31 departamentos hay minas. ¿Quien pise zona rural es vulnerable a ser víctima?
Los datos indican que sería así, pero es un mensaje que sería dramático que tampoco es cierto. Tenemos un registro que nos advierte que hay una afectación en 31 departamentos, pero ésta se concentra en realidad entre 70 y 90 municipios. Tenemos una tarea y es identificar dónde están de forma precisa los campos minados para hacer el ‘desminado’ humanitario.

4-.Así como hay programas diseñados para la atención de víctimas del desplaza-miento, ¿qué tipo de atención hay para las de las minas?
Tenemos un programa de atención integral para las víctimas de minas y lo que hemos tratado de hacer es permitirles una ruta para decidir su rehabilitación física y social hasta su situación socioeconómica.
En este proceso hay problemas en el tema del servicio de salud, pero estamos capacitando a los funcionarios para que conozcan qué deben hacer. Hay algunos vacíos que estamos tratando de canalizar con la cooperación internacional y el sector privado. Existen ya algunos programas pero a diferencia de los desplazados, estas víctimas se encuentran dispersas. A eso se les suma su vulnerabilidad a encontrar una alternativa productiva. Eso es bastante complejo.

5-.¿Qué tipo de presupuesto destina el Gobierno al año para toda esa atención?
El presupuesto que el Estado colombiano está gastando en las víctimas de minas está asociado al gasto del sistema general de salud. En muchos casos los gastos los cubre el Fondo de Solidaridad y Garantía y la indemnización, Acción Social.
Las cifras que tenemos indican que en promedio un sobreviviente de mina le cuesta al Estado alrededor de $111 millones, para su proceso de rehabilitación integral.

6-.Por las cifras, ¿creen que el número de víctimas por minas no se va a reducir tan pronto?
Es la realidad que enfrentamos todos los días. El hecho de que el mayor número de víctimas sea de la fuerza pública es una razón clara de que los grupos al margen de la ley siguen poniendo minas. Quisiera dar mejores noticias, pero esa es la realidad.

7-.¿Qué tipos de minas hay en el país?
El minado histórico se refería a unas minas de producción industrial. Las de ese tipo tienen una duración muy larga en el tiempo, de hasta más de 30 años, como las que todavía siguen generando víctimas en Camboya. En el caso nuestro estamos frente a una producción artesanal, donde incluso se están utilizando elementos plásticos. Tenemos que avanzar en la investigación sobre la duración de estos explosivos.

8-.¿Cómo está el proceso de detección específica de campos minados?
En Santander una de las zonas que más minaron los grupos fue la de San Vicente de Chucurí, donde primero hicieron siembras el Eln y luego las Farc.  Todo depende de la dinámica de la violencia. El reto es generar metodologías de trabajo que nos permitan pasar del registro que indica que en cierto municipio hay minas al que señala que es en determinada vereda. Eso se llama georreferenciación y un 30% de los registros que tenemos ya está en esa fase.

9-.¿Para usted qué es una mina?
La mina es un artefacto que ciega vidas y oportu-nidades de vida. Hay algo paradójico y es que cuando uno encuentra algunas víctimas después del proceso de rehabilitación, las ve totalmente vueltas a la vida. Eso que tiene un componente negativo y en contra de la humanidad, a veces se constituye en una oportunidad de vida.

Betty del Socorro Ibáñez, víctima de mina

1-.¿Dónde estaba cuando ocurrió el hecho?
Yo soy de Tierralta, Córdoba. Eso fue en 2006 y yo iba a visitar a un tío en el corregimiento de Turbo. Cuando venía de regreso me levantó una mina. El dolor fue muy fuerte y en ese momento lo que quería era morirme después de verme los huesos como cuando torturan a un animal. Lloraba, mi papá lloraba, mi familia lloraba. Fue algo terrible.

2-.¿Cómo fue el proceso de atención de salud?
Cuando a mí me sucedió eso yo estuve primero en el Hospital de Turbo, pero de la misma explosión la mina me quitó una pierna y unos dedos me quedaron incrustados en la otra pierna. El médico de Turbo no me había revisado bien las heridas y esa pierna estaba muy mal. Me llevaron al Hospital de Medellín y allá yo no me la dejé quitar porque todavía estaba medio buena… No había quién respondiera por mí porque no había plata. La Cruz Roja me colaboró para permanecer en un albergue durante un mes. Me dijeron que la prótesis no me la iban a dar y que me tocaba comprarla. Fue después de un encuentro en Bogotá que conocí a la tía Yolanda González, del Hogar Jesús de Nazareth (Bucaramanga). Ella me ayudó a gestionar la prótesis y me la dieron.

3-.¿Qué ha pasado con su prótesis?
Se dañó. Yo andaba bastante aburrida y todos en mi casa seguían llorando porque no me podía transportar. No tenía ni muletas ni caminador. Mi papá me decía que él me iba a hacer un pie de palo para adaptárselo a la prótesis, pero tengo un hermano de 12 años muy inteligente que me adaptó una chancleta. Ya tengo un año de caminar así.

4-.¿Considera que el Estado la ha ayudado?
Para mí, no. Somos muy pobres y mis papás lo único que me pueden dar es cariño. Ellos sufren mucho porque yo ya no soy igual, porque tengo que vivir del diario de mis padres, de lo que ellos me dan. Ellos me ayudan con lo que cosechan en el campo que es arroz, maíz, yuca y plátano. No he tenido oportunidad de estudio, ni de trabajo para sacar adelante a mis hijos.

5-.¿Cuál es ahora su motivación?
Tengo dos niños y una bebecita de tres meses. El mayor, de nueve años, es hijo de mi primer esposo que ya murió, y los abuelos me están ayudando. Los más pequeños son de otro compañero que se fue. El niño, que tiene dos años, está con mis papás y la bebé está conmigo acá en Bucaramanga. Mi motivo son ellos.

6-.¿Cómo le ha hecho frente a la situación?
Al principio me sentía menos que las demás personas, porque sentía que se burlaban. La verdad yo no quería saltar a la realidad y por eso ni comía. Acá en el hogar me pusieron psicóloga y me he ido adaptando. Todavía siento tristeza por mi pierna, pregunto cuándo me la van a devolver, pero como sé que no la voy a recuperar lo que yo quiero es apoyo, estudiar, cambiar mi vida y sacar adelante a mis hijos. Yo no quiero vivir más con mis tristezas.

7-.¿Qué le diría a quienes ponen minas?
Yo les diría que están acabando con muchas vidas humanas. Que no pongan más minas porque los que estamos pagando somos los civiles, que no tenemos la culpa de nada y no sabemos nada.





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