miércoles 16 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Movilizarse por la ciudad es un verdadero trajín

Claudia Yépez nunca se había sentado en una silla de ruedas. Mucho menos la había utilizado para recorrer las calles de Bucaramanga, una ciudad que le resulta ajena tras vivir sus 20 años en la capital colombiana.

Ella, junto con otros colegas, estudiantes de arquitectura y diseño industrial de las universidades Pontificia Javeriana, Santo Tomás de Bucaramanga e Industrial de Santander, vivieron ayer ‘en carne propia’ lo que es movilizarse por calles y andenes en sillas de ruedas y en otros casos, con los ojos vendados.

Vanguardia Liberal acompañó a este grupo de 30 jóvenes, participantes del proyecto Maxiválido, liderado por Ricardo Becerra, en una experiencia que pretende formular hasta 12 proyectos para mejorar la accesibilidad y movilidad en la capital santandereana.

‘Señor, ¿nos lleva?’

A las 10:35 a.m. algunos jóvenes prueban las sillas y otros pegan sobre sus ojos parches, mientras utilizan la varita de guía. No pasan más de 15 minutos cuando emprenden el recorrido, que comienza en Floridablanca con destino a Cabecera del Llano.

Luis Alberto Dáleman es el primero en expresar su preocupación: 'Siento angustia y un poco de fastidio en los ojos. Hay que ser testigos de qué pueden vivir otros para ponerse en su lugar y proponer', dijo.

Carolina Wellman se enfila y busca la salida así como Claudia Yépez, quien no logra controlar la silla hasta casi chocar contra un matorral. 'Es duro. Siempre se necesita ayuda de los demás', expresa Claudia.

Es Camilo Solarte quien se atreve a parar el bus de Transpiedecuesta, de placas XMA 548, y solicitarle al conductor, Alonso Vargas, que abra la puerta trasera, se orille y permita el paso de los demás carros. ¿Nos lleva señor? Es que llevamos a una persona en silla de ruedas y necesitamos su ayuda', indicó.

Por dónde vamos


Si para quienes están en sillas de ruedas es difícil acceder al actual servicio de bus urbano, como Claudia a quien tuvieron que subir alzada, para los invidentes la situación se traduce en espera y orientación.

'¿Vamos por Cañaveral?, ¿vamos por el Vivero?, ¿vamos por la carrera 33?, preguntaba Luis Murillo, un joven que recibe las orientaciones de su lazarillo, Natalia Sánchez, pero que reconoce que de otro modo 'la situación sería bastante difícil. Hoy estamos acompañados por los amigos que están muy pendientes, pero movilizarse solo debe ser complejo'.

Dentro del bus, los ocupantes extraños sólo dan una mirada de reojo y si acaso preguntan de qué se trata, si es una coincidencia que tantos jóvenes se hayan subido al medio de transporte para realizar una actividad.

'Parada, señor', dicen los jóvenes en plena carrera 33, en inmediaciones a los centros comerciales. Comienza otro pequeño recorrido, esta vez, por las vías.

¡Es que no alcanzo!


Claudia Yépez busca la cabina telefónica más cercana y su pronóstico es certero: 'Con el brazo y la mano extendida lo que más puedo, no alcanzo a depositar la moneda. La estructura es muy alta', dice.

Pasa la calle, pero una de las rampas está ubicada en plena curva, donde los vehículos transitan a alta velocidad. Su compañero no se atreve y van hasta la siguiente esquina. Por donde quiera que busquen un acceso, lo único que encuentran son escaleras.

'Álceme otra vez, porque no veo que haya de otra', insiste Claudia. La historia se repite en la siguiente esquina, incluso solicitándole a un motociclista que se retire de la rampa que está invadiendo y pidiéndole a los conductores que detengan sus vehículos unos cuantos segundos para permitir el paso.

'¿Y dónde hay un baño?', pregunta ahora Claudia. El recorrido incluye más escaleras, excepto en contados casos rampas, hasta llegar a uno que parece especializado. 'Aquí el problema es que esto no tiene barandas', señala. El turno de experimentar en la silla, ahora es para su compañero quien tendrá que hacer un recorrido por un centro comercial o supermercado, y solicitar ayuda para comprar alguna prenda de vestir o comprar un producto en especial.

¿Los resultados de toda esta experiencia? Las propuestas para que la movilidad y accesibilidad de los ciudadanos, esté basada en un diseño universidad, se conocerán este sábado.

LA VOZ DEL EXPERTO
¿Cómo está Bucaramanga en el tema de accesibilidad?


Ricardo Becerra, director del proyecto Maxiválido

'Me sorprendió la actitud de los bumangueses. Hay mucha gente que se ofrece a ayudar. A mí, por ejemplo, me auxilió un joven que paró el tráfico para permitir mi paso… Aunque está todo por hacer, hay cosas positivas como que se están construyendo puentes peatonales con rampas y con descansos por tramos. No obstante, la ciudad sigue teniendo andenes angostos, no cuenta con semáforos para invidentes y su señalización es escasa. Hay mucho por mejorar el mobiliario y la infraestructura'.



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