lunes 02 de marzo de 2020 - 2:13 PM

“Nado para demostrar que los sueños se pueden hacer realidad”

Cuando el cáncer apareció en su vida, Belkis Sánchez Muñoz apenas estaba descubriendo su mayor pasión: la natación con aletas. Aunque hoy, después de difíciles tratamientos pudo superarlo, su nueva lucha es seguir nadando como una prueba de que los sueños se cumplen y como un homenaje a la vida.
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El mejor trofeo de Belkis Sánchez Valencia Muñoz, una nadadora subacuática santandereana de 43 años, no son las medallas ni las distinciones, sino esa cinta rosa que está atada a su mano izquierda y que dice que es toda una ‘sobreviviente’.

Porque sí, a pesar de que el cáncer le costó muchas lágrimas y sacrificios, como dejar a un lado su pasión por la natación y su empleo como trabajadora social, Belkis puede decir orgullosa que lo logró, que después de 25 quimioterapias, venció la enfermedad, hasta ahora su mejor marca, la más grande de sus victorias.

Como ella misma lo dice, con su historia no quiere inspirar lástima, sino que quiere demostrarle a cualquier persona que esté atravesando por una difícil batalla, que es posible ganarla.

“De todo se aprende. No hay casualidades, todo tiene un propósito. Siempre se puede renacer de las propias cenizas y hay que dejar todo en manos de Dios, quien es el arquitecto perfecto”, expresa.

$!Belkis es toda una sobreviviente y una luchadora. Ahora está enfocada en cumplir sus sueños. Foto: Suministrada/VANGUARDIA
Belkis es toda una sobreviviente y una luchadora. Ahora está enfocada en cumplir sus sueños. Foto: Suministrada/VANGUARDIA

Por cada lucha, una victoria

Belkis siente que es una mujer realizada gracias a la vida que le tocó y a la familia que tiene. Sin embargo, desde pequeña se ha enfrentado a distintas situaciones que la han hecho demostrar que es toda una guerrera y que nunca se dará por vencida.

A muy temprana edad fue diagnosticada con escoliosis ideopática en grado alto, lo que le causó algunos problemas de salud e impidió que pudiera realizar ciertas actividades físicas comunes.

Con el paso del tiempo, tuvo una mejoría significativa, estudió, se preparó, se enamoró y se casó. Ahora, su más grande sueño era poder ser mamá. Sin embargo, debido a su problema en la columna, un embarazo podía ser algo muy complicado para su salud.

“Después de tres años de intentos, de que la ginecóloga me dijera que las posibilidades eran pocas, quedé embarazada. Aunque fue un embarazo de alto riesgo por mis condiciones físicas, mi hijo logró nacer sano y es mi todo”, cuenta.

Y fue su hijo el pilar, el motor que la hizo luchar y tener fuerzas cuando ese 16 de octubre de 2016 le dijeron que tenía cáncer de mama.

$!Su hijo es su pilar y fue quien le dio la fuerza necesaria para seguir luchando y poder decir con orgullo que venció al cáncer. Foto: Suministrada/ VANGUARDIA
Su hijo es su pilar y fue quien le dio la fuerza necesaria para seguir luchando y poder decir con orgullo que venció al cáncer. Foto: Suministrada/ VANGUARDIA

Justo en ese momento apareció el “¿por qué?”, pero luego entendió en realidad que era el “¿para qué?”, pues supo que todo lo que llega a la vida tiene un propósito y que todo pasa por algo.

“Yo decía que no me podía morir. Mi hijo apenas tenía diez años, me necesitaba”, recuerda Belkis.

Pero no fue nada fácil, como ella misma lo dice. Al ‘descarado’ cáncer no le importa quién o como sea la persona, él llega en el momento menos esperado. En su caso, apareció justo cuando su pasión por la natación con aletas se convertía en una disciplina cuyo amor crecía cada día. Quería fortalecerse, quería mejorar, quería lograr nuevas marcas y representar a Santander a nivel nacional. No se pudo. Todavía no se ha podido, pues aunque logró vencerlo, las cicatrices que dejó en su cuerpo han complicado las cosas.

A aquél descortés, que muchos consideran sinónimo de muerte, Belkis no lo odia. Es más, dice que se siente agradecida, pues logró reencontrarse y eliminar todo aquello que no la hacía crecer. Hoy, se siente mejor persona, mejor mujer, y ha jurado no volverle a dar la oportunidad de vivir en su cuerpo. “Es hermoso decir que lo vencí”, expresa emocionada.

$!Su hijo le demostró que era más fuerte de lo que pensaba y su esposo le reafirmó que el amor verdadero sí existe. Foto: Suministrada/ VANGUARDIA
Su hijo le demostró que era más fuerte de lo que pensaba y su esposo le reafirmó que el amor verdadero sí existe. Foto: Suministrada/ VANGUARDIA

“Por mí, por mi familia por ellas”

Aunque desde hace más de dos años el cáncer no está en su cuerpo, Belkis sigue haciéndose chequeos médicos constantemente y debe tomar un medicamento por casi 10 años para que las probabilidades de que la enfermedad aparezca de nuevo sean mínimas.

Sin embargo, es feliz, está viva. Aquel largo y negro cabello del que un día, en medio de lágrimas y dolor, tuvo que despedirse, ya volvió a aparecer, y se convirtió en otro símbolo de que lo logró. Gracias a eso, hoy más que nunca está convencida de que la belleza está en el interior, que es reflejada por el alma. Es más, aunque prefirió conservar su seno, no descarta la posibilidad de que algún día tenga que quitárselo. “Pa’ las que sea, eso no es lo que define a una mujer”, dice.

$!“Nado para demostrar que los sueños se pueden hacer realidad”

También aprendió a cuidarse, a estar pendiente de ella, a estar alerta, porque aunque desde su trabajo ayudaba a hombres y mujeres con este tipo de enfermedades, hoy sabe lo que se siente estar del otro lado, hoy sabe que a cualquiera le puede tocar.

Apoya a su hijo en la pasión que juntos comparten, la natación con aletas. Es una madre orgullosa que lo alienta y se emociona cada vez que gana alguna competencia. Ya van varias medallas que ha obtenido para Santander... y las que faltan.

Su familia ha sido su apoyo, juntos, con cada oración que elevan al cielo, porque son personas de fe, agradecen a Dios por cada día de vida, y su esposo, quien estuvo siempre a su lado, le reafirmó que el amor verdadero sí existe.

$!Su familia consideran que la fe lo puede todo, por eso, mediante oraciones aseguran que fue que Belkis pudo sanarse. Ellos la ayudaron y la acompañaron en todo el proceso, ahora con su largo cabello negro se convirtió en un símbolo que dice “lo logré”. Foto: Suministrada/ VANGUARDIA
Su familia consideran que la fe lo puede todo, por eso, mediante oraciones aseguran que fue que Belkis pudo sanarse. Ellos la ayudaron y la acompañaron en todo el proceso, ahora con su largo cabello negro se convirtió en un símbolo que dice “lo logré”. Foto: Suministrada/ VANGUARDIA

En cuanto a su otro amor, el que dice “conocí después de vieja”, ha sido un proceso largo, pero satisfactorio. Continúa nadando porque sigue siendo su mejor terapia. No se da por vencida, quiere seguir formándose y mejorar sus marcas, porque el sueño de participar a nivel nacional, sigue intacto.

“Obviamente ya no tengo la misma capacidad física que tenía antes de iniciar este proceso porque la quimio y la radio debilitaron mis pulmones y mis huesos”, expone.

No obstante, gracias al equipo médico que la ha cuidado y a su quiropráctico, su columna ha vuelto a tener una mejoría y eso la ha ayudado con su deporte.

$!Ha vuelto a nadar, y lo hace con su tubo o esnórquel rosado como referencia al lazo rosado, símbolo de la lucha contra el cáncer del mama. Foto: Suministrada/ VANGUARDIA
Ha vuelto a nadar, y lo hace con su tubo o esnórquel rosado como referencia al lazo rosado, símbolo de la lucha contra el cáncer del mama. Foto: Suministrada/ VANGUARDIA

Lo hace, cada día con más fuerza, con más valor. Usa su esnórquel color rosado como tributo a la cinta rosa, esa que identifica al cáncer de mama. No busca llegar a juegos nacionales por reconocimientos o medallas, lo hace porque es su sueño, lo hace por ella, porque quiere demostrarse que sí se puede, que las metas se pueden alcanzar, por su familia, por su hijo, pero especialmente, “por aquellas mujeres que se quedaron en el camino”, dice con lágrimas en los ojos.

Así, se sumerge, nada. Nada para demostrar que los sueños se pueden hacer realidad. Quizás algún día lo logre, que veamos su nombre en la lista de deportistas en los Juegos Nacionales o en los Panamericamos, pero sin importar lo que pase, el mayor reconocimiento, la mejor de las recompensas, no es una competencia importante ni las medallas, es el homenaje que le hace a esas guerreras, a esas amigas, el homenaje que se hace a ella y a la vida misma.

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