viernes 28 de octubre de 2016 - 10:37 AM

Negligencia administrativa de Cafesalud habría cobrado otra vida en Bucaramanga

Eduardo Rafael Fuentes Rodríguez, de 53 años, nunca imaginó que el estar afiliado a una Entidad Promotora de Salud, Eps, le hiciera más daño que un tumor maligno. La historia de este obrero de construcción, que terminó el pasado martes 25 de octubre, se convierte en una denuncia más del precario sistema de salud que tiene Colombia.
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Un tumor maligno de la glándula parótida izquierda hizo que la vida de Eduardo Fuentes y su esposa, Gloria Inés Rojas, cambiara de rumbo.

Desde octubre de 2015 la pareja comenzó una lucha no solo contra la masa que le causó una parálisis facial del lado izquierdo, y comprometió seriamente su ojo y oído izquierdo, sino contra el pésimo sistema de salud colombiano que con trámites, autorizaciones y órdenes enredaron los procedimientos médicos urgentes que necesitaba Fuentes.

El 19 de julio de 2016, Vanguardia.com contó la historia de la familia Fuentes Rojas, denunciando una serie de demoras administrativas por parte de la Eps Cafesalud que perjudicaban al paciente, así como la falta de convenios con otras instituciones de salud. 

La demora afectó tres puntos claves del tratamiento de Eduardo, a quien los médicos siempre le dieron esperanzas de mejorar su calidad de vida y murió esperando que Cafesalud le aprobará unos medicamentos.

La Eps truncó la posibilidad de que a Eduardo se le realizara, de manera urgente y prioritaria, una resonancia de cráneo, cara y cuello, para actualizar la evaluación del tamaño del tumor maligno que padecía, y así replantear la extensión de una cirugía que permitiera extraerlo; sesiones de quimioterapia urgente, que eran necesarias para mitigar el crecimiento del tumor maligno y la realización de una cirugía llamada “parotidectomía total izquierda” para extraer el tumor.

Así lo asegura Gloria Rojas, quien cree que fueron estas demoras en las autorizaciones las que mataron a su esposo.

"Fue un suplicio pedirle algo a la Eps y cuando ésta ya daba las órdenes resultaba que no tenía convenios en ningún lado. Además, cuando ya tenía la autorización de Cafesalud, le tocaba esperar a uno un tiempo largo porque las citas con los médicos tratantes o especialistas ya estaban copadas. Si a él le hubieran puesto cuidado desde que empezó con la enfermedad, no hubiéramos llegando a este punto ", explicó Rojas.

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No valieron ni el derecho de petición, la tutela y la denuncia a la Eps que interpuso Gloria Inés Rojas, pues afirma que siempre tocó rogar, "ir de un lado para otro a ver si nos atendían, nos daban alguna razón, pero nada".

Tampoco importó que desde el 11 de noviembre de 2015, Eduardo Fuentes estuviera incapacitado y no pudiera ejercer su profesión, pues Cafesalud también se demoró con el pago y el reporte de ese tiempo.

Después del día 180 el pago de las incapacidades pasa de ser responsabilidad de la Eps, para volverse tema del fondo de pensión del paciente. Sin embargo, cuando Gloria Inés pidió al fondo de pensiones de Eduardo el pago de las incapacidades, tuvo otra respuesta desconcertante.

"Los registros que la Eps le notificó al fondo no pasan de los 180 días, por lo que el fondo no puede desembolsar el dinero. Él llevaba casi un año incapacitado, pero ese registro no aparece", explicó Gloria.

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En la lucha para que el sistema pensional reconociera la enfermedad de Eduardo, se solicitó la pensión vitalicia porque la enfermedad le impedía laborar, pero según Gloria Rojas, la respuesta al requerimiento salió favorable "a que él podía mejorar y seguir trabajando. Por eso no le dieron la pensión, aunque a nosotros nos habían explicado que él tenía la posibilidad de pasar a recibirla si después de un año de incapacidad seguía enfermo".

Luego de luchar por más de siete meses por una atención digna, a Eduardo lo remitieron al Hospital Universitario de Santander, HUS, sitio en el que le iban a practicar una cirugía en el ojo izquierdo, en el que había presentado complicaciones por la masa.

Para Gloria, esto significó una mejoría 'del cielo a la tierra' en cuanto a atención médica, porque "cuando a Eduardo lo enviaron al Hospital sentimos un alivio porque allá sí lo atendían, le hicieron las radioterapias y le iban a hacer las quimioterapias pero por la demora con la entrega de los medicamentos no se pudo comenzar el proceso".

Para ese momento, y ya cuando tenía cita con la anestesióloga del HUS para la preparación de la cirugía, la salud de Eduardo comenzó a complicarse. "Él se agravó, tocó dejarlo internado en el Hospital y ya no se pudo hacer nada", aseguró Gloria.

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El 19 de octubre a las 3:00 de la tarde, Eduardo Fuentes ingresó a urgencias del HUS por un dolor en el tumor.

Así lo confirmó el coordinador del servicio de Urgencias del Hospital, Doctor Javier Martínez, quien además explicó que el tumor en la glándula parótida izquierda había hecho metástasis en el cerebro y ratificó que el paciente tenía pendiente un procedimiento de tipo quirúrgico.

"Nosotros, desde el HUS, prestamos la atención a toda la población vulnerable del departameno, pues la finalidad es atender a los pacientes con la más alta ética y responsabilidad, sea cual sea el estado de la deuda que tenga la Eps del paciente con el Hospital. Por esto, al paciente le realizaron las respectivas valoraciones en cinco especialidades y se dejó hospitalizado. Sin embargo, el 25 de octubre a la una de la mañana Eduardo falleció debido a un paro cardiorrespiratorio", aseguró el doctor Martínez.

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Eduardo Rafael Fuentes Rodríguez, como un alto porcentaje de trabajadores en Colombia, estaba pagando mensualmente su servicio de salud y pensión. No obstante, durante el año que duró su molestia física, tuvo que exigir, rogar y denunciar para que Cafesalud no le vulnerara su derecho a la salud.

Frente a esto, Gloria Rojas dijo estar segura de la responsabilidad que tiene la Eps en el fallecimiento de su esposo, porque "él no estaba pidiendo limosna ni caridad. Él pagaba su seguro y tenía derecho a que lo atendieran de forma oportuna y dedicada".

Al vacío que deja en el hogar y el corazón la ausencia de un ser querido, se une el desconcierto y la impotencia de ver cómo se apaga una vida por la negligencia administrativa de una empresa. Por esta mezcla de emociones Gloria Inés no ha tenido tiempo de demandar a Cafesalud por la muerte de su esposo, pero aseguró que "tengo que hacerlo, aunque sea demasiado tarde y no tenga claro cómo, porque sé que si lo hubieran atendido bien él estaría conmigo".

¿Qué dice Cafesalud?

Vanguardia.com se comunicó con el director médico Regional Santander en Cafesalud EPS, Álvaro Hernando Clavijo Hernández, para conocer su versión de los hechos. Sin embargo, Clavijo Hernández no quiso dar declaraciones.

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