lunes 30 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

“No hay que permitir que la realidad se nos vuelva paisaje”

Durante su visita a la pasada Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro 2019, la periodista y directora de Noticias RCN Radio conversó con Vanguardia sobre su más reciente libro “En el filo de la navaja”, sobre la crisis del periodismo y sobre la importancia de hacer bien el trabajo en la era digital.
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Yolanda Ruiz Ceballos (Pasto, 1964) conoce el oficio periodístico desde todos sus ángulos. Ha trabajado en prensa, en radio y en televisión. Ha sido reportera, presentadora, jefe de redacción y directora. Ha ganado varios premios de periodismo, entre esos como mejor periodista del año.

Sin embargo, con lo que ella soñaba era con ser escritora. En sus 30 años de ejercicio del periodismo ha hecho más televisión y radio que prensa, pero “el bichito” de la literatura y la escritura seguía dando vueltas por ahí hasta que hace más de un año tomó la decisión de publicar ese libro que tanto estaba posponiendo.

“En el filo de la navaja”, de la editorial Penguin Random House, reúne experiencias de su trayectoria como periodista, historias en terreno y anécdotas que van desde amenazas hasta las decisiones difíciles. Además, hace reflexiones, análisis y críticas sobre el oficio periodístico en el país.

Ver al otro como ser humano, no permitir que la realidad cotidiana se vuelva paisaje y siempre hacer periodismo serio, fundamentado y debidamente investigado, son sus consejos para salvar al periodismo de ir hacia el abismo.

Usted quería ser escritora, ¿cuándo decidió que mejor sería periodista?

“No fue una decisión, simplemente la vida me fue poniendo allí. Estudié periodismo porque quería ser escritora y fíjate que publico mi primer libro a los 54 años y tiene que ver con mi oficio. Me demoré un poco, pero estoy feliz de hacerlo y no me arrepiento de nada de lo que he hecho”.

¿Qué tanto influyó la literatura en su carrera y en el libro?

“La literatura todo, yo empecé a leer a los 12 años y no he parado, leo todos los días y para mí ese es el ideal de vida. Yo quisiera dedicarme en la vida a leer y escribir. Por eso quise escribir el libro. La idea empezó a brotar hace unos años cuando empecé a llevar una especie de diario de lo que hacía, de lo que cubría, cuando tuve la claridad de que los periodistas somos testigos de episodios históricos muy grandes, lo que pasa es que como los cubrimos todos los días no nos damos cuenta. Empecé a tomar apuntes y hace poco más de un año llegó el momento, siempre lo posponía por tiempo, pero dije: si no lo hago ya, siempre lo voy a posponer”.

¿Hacia qué lado de la navaja no debería caer el periodismo?

“Hacia ninguno. Siempre me preguntan qué es hacer periodismo y para mí es caminar por el filo de una navaja todo el tiempo, sin caerse. Uno se cae por exceso o por defecto, por cercanía de fuentes o distancia, por exceso de confianza o falta de ella, exceso de información o falta de ella. Todo el tiempo es un equilibrio y mientras tú tratas de caminar, desde todas partes te están tirando piedras”.

En el libro usted habla de que los periodistas siempre deben ver al otro como ser humano, pero también se necesita esa dosis de distancia...

“A los periodistas nos reclaman objetividad y yo parto de que eso no existe porque somos seres humanos, permeados por emociones, prejuicios, etc, pero por supuesto que tenemos que tener dosis de distancia para poder trabajar, ¿cuál es la dosis? Eso solamente lo da cada periodista y cada momento. Necesitamos periodistas que entiendan que detrás del otro lado hay una persona que no es solo una estadística sino que es de carne y hueso, con una historia. Hay que superar las emociones, pero no puedes desconectarte de ellas, porque la sensación de humanidad es lo que hace buenos periodistas”.

¿Cuál es ese gran defecto del periodismo?

“Son muchos, pero hay uno que es la madre de todos: la arrogancia. Es un gremio arrogante que siente que se las sabe todas, que siente que puede beneficiarse del poder, que siente que puede presionar a la sociedad o las fuentes y no. Si fuéramos más humildes y entendiéramos el valor de lo que hacemos, prestaríamos un mejor servicio a la sociedad. Y otra cosa: el afán de la chiva; yo digo que hay que respirar, contar hasta 10, decantar y ahí sí publicar”.

¿Qué pasa cuando los periodistas se vuelven parte del poder que cubren?

“Los periodistas, en la medida que hablan con presidentes, ministros, senadores, actores, cantantes, personas que para otros están allá lejos pero que ellos tienen tú a tú, tienen que ver con el poder. El problema es cuando el periodista se come el cuento y cree que también hace parte del universo del poder. Somos representantes de la sociedad, veedores, pero si nos metemos en el mismo saco con los poderosos y nos vamos a tomar trago y jugar golf y a hacer negocios, nos salimos del papel”.

¿Cuál ha sido la decisión más difícil en su carrera?

“Todas. El periodismo es un ejercicio permanente de tomar decisiones. Yo te diría que la decisión más difícil es la que uno toma con responsabilidad, es decir, cuando quieres hacer periodismo con responsabilidad, sin afán de clic de protagonismo, todas las decisiones son difíciles”.

¿Cómo analiza el machismo en el gremio?

“Yo durante muchos años dije que no sentía machismo en el periodismo. Pero esa percepción cambió cuando estuve en televisión y en cargos de dirección, porque hay inequidad en el trato, en el salario, en la manera como te ven, como te respetan. El hombre es de carácter, pero la mujer es histérica. Nuestro gremio, como la sociedad, tiene un sustrato machista profundo. En televisión, por ejemplo, te miden dependiendo de si eres buen material, buena carne para la cámara, nada más. Eso es agresivo”.

¿Cómo cambiar eso desde el periodismo?

“Haciendo buen periodismo, porque el buen periodismo no tiene género. Además, las mujeres tenemos que conversar más, atrevernos más, contar más y poner sobre la mesa a las que están actuando en todos los escenarios. Hacer visible lo que están haciendo es importante”.

¿Cuál es su percepción del periodismo regional en el país?

“En las regiones de Colombia hay periodistas muy valientes, se trabaja con dificultades, con las uñas. Yo soy defensora de lo que se hace desde las regiones, desde la calle, del oficio del reportero. El periodismo no existe sin el periodista en terreno. También creo que todos debemos ir más allá, tenemos que leer más, formarnos más y leer más de nuestro entorno. Los periodistas no debemos permitir que la realidad, que lo que pasa en el mundo, se nos vuelva paisaje. No hay cualidad más importante en este oficio que la curiosidad”.

¿Qué piensa de todo ese boom digital y el futuro del periodismo?

“Alguien me dijo alguna vez que yo estaba condenando a los medios digitales y no es cierto. En el libro digo que Internet sí, siempre sí, nuevas tecnologías sí y siempre sí, redes sociales sí y siempre sí. Solo digo que los periodistas en la era digital tenemos que hacer buen periodismo, serio. Es que creemos que tenemos que hacer otras cosas y no, hay otras personas que hacen otras cosas en redes sociales, dejémosle eso a ellos. Y sí, hay crisis, pero no solo en el periodismo, en el mundo, en el planeta. El periodismo se salva si se entiende que lo fundamental en este oficio es el buen contenido. Si nosotros creemos que lo que hay que hacer es periodismo basura, estamos fregados”.

¿A quién le falta entrevistar?

“No tengo ese sueño, no tengo una persona que quiera mucho entrevistar. Hoy me parecería interesante hablar con Greta Thunberg, por ejemplo. Hay ciertos momentos en que tú dices interesante hablar con este u otro, pero no tengo como ese pendiente. Me parece que ella tiene ese liderazgo del siglo XXI, nacido de una persona común, joven, que utiliza las nuevas tecnologías para construir una conciencia”.

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