martes 21 de mayo de 2019 - 12:00 AM

¡Ojo! Hay peligrosos ‘res...altos’ en las vías de Bucaramanga

Gran polémica han causado, entre los conductores, los resaltos habilitados en diferentes puntos de la ciudad. Tránsito Municipal les responde que “los reductores son necesarios”.

Una tragedia ocurrió en la madrugada de ayer. Un hombre, que se movilizaba como parrillero en una motocicleta que conducía su esposa, perdió la vida justo frente a la Parroquia Niño Jesús, en la Ciudadela Real de Minas.

La mujer, que iba al volante, perdió el control del velocípedo, al parecer, porque no vio uno de los gigantescos resaltos que hay sobre la calle 64 con carrera 6.

Dicen que aunque ella trató de maniobrar la moto, ambos cayeron de forma aparatosa. Pero fue su esposo quien llevó la peor parte, pues el golpe contra el asfalto le produjo un trauma craneoencefálico severo.

¡La reseña de este terrible episodio no es gratuita!

Y es que durante los últimos meses se ha evidenciado una creciente instalación de reductores de velocidad en diferentes puntos de Bucaramanga, los cuales están provocando duras críticas por parte de la ciudadanía tras los accidentes y las congestiones que han desencadenado.

Al principio las autoridades acudían a una demarcación con pintura retro-reflectiva y la instalación de tachas o estoperoles que, de alguna forma, cumplían con su objetivo preventivo. Sin embargo, desde hace un tiempo, todos ellos están siendo reemplazados por áreas de cemento más amplias y muy altas.

Para los conductores, todos estos resaltos se han convertido en auténticas “trampas mortales”.

“En la urbanización Manzanares, hace dos semanas, otro motociclista chocó de frente con uno de esos resaltos y casi pierde la vida. El joven paso por allí y cuando menos se dio cuenta terminó sobre el andén”, recuerda Genaro García, vecino del sector.

Los conductores alegan que el tamaño de los reductores es otro detonante para la movilidad: “Yo reto al Director de Tránsito para que pase frente a la urbanización Plaza Mayor y se dé cuenta del atolladero que se generó en ese punto de La Ciudadela. El caos vial es enorme”, afirma Julián Mantilla Gómez, otro de los conductores inconformes con los resaltos.

Otros ciudadanos sostienen que estas áreas de cemento no están instaladas de manera técnica y causan daños en los automotores: “Mi carro pasó por el sector del Alfonso López, en donde adecuaron unos de esos bloques. El vehículo se golpeó por debajo y al final terminó en el taller. La reparación me costó bastante plata”, esgrime Genaro Saavedra, quien a diario se moviliza por esa cuadra de la Comuna 5.

Responde Tránsito

Para el director de Tránsito, Juan Pablo Ruiz, “estas obras viales se han adecuado en las vías de manera precisa por peticiones de la comunidad bumanguesa”.

Es enfático en reiterar que, tanto la señalización como la instalación de los nuevos reductores se realizan como respuesta a los ciudadanos que solicitan medidas especiales para reducir los índices de accidentalidad vial en sus barrios.

“Contrario de lo que denuncian los conductores, esto lo que busca es preservar la vida de las personas”, replica el funcionario.

Al tiempo que aclara que las obras las está ejecutando la Secretaría de Infraestructura de la Alcaldía, reconoce que “la Dirección de Tránsito entregó un estudio de los sitios en donde son necesarios los referidos resaltos”.

Muchos de esos reductores ya fueron instalados en sitios como la carrera 30, entre calles 14 y 18; la carrera 29, entre calles 16 y 18; y las calles 16 y 17, entre las carreras 28 y 30.

También se acondicionaron en zonas de influencia de establecimientos educativos, en donde además se han instalado estoperoles metálicos para reducir la velocidad, además de hitos y bordillos amarillos que ofrecen una zona de resguardo al peatón al cruzar la vía.

Hasta la fecha, se han habilitado más de 900 metros lineales de reductores de velocidad en avenidas principales como las de La Ciudadela, Provenza, Alfonso López, Manzanares y otras comunas de la capital santandereana.

Para el Director de Tránsito, la instalación de estos dispositivos tiene como objetivo disminuir el riesgo de fatalidades en los siniestros viales, que en la actualidad lideran causa de muerte violenta en Colombia.

De acuerdo con el Instituto de Medicina Legal, en 2018 en el área metropolitana se registraron 129 muertes en siniestros viales, en donde un alto porcentaje obedeció al exceso de velocidad.

Ruiz recuerda que “mundialmente está comprobado que los resaltos son los más efectivos para inducir la disminución de la velocidad, y son utilizados en intersecciones con alta tasa de siniestros, vías residenciales, puntos escolares, pasos peatonales y ciclo-rutas”.

Esto fue lo que se instaló en las vías
Resaltos: Son los llamados popularmente como ‘policías acostados’, de color amarillo. Sus relieves son realmente exagerados.
Hitos: Son tubos amarillos con bandas reflectivas blancas. Están hechos de plástico.
Estoperoles: Tienen forma de botón y son de cerámica o plástico. Son algunas de las herramientas con las que la autoridad de movilidad busca “pacificar el tránsito y promover el cumplimiento de la velocidad límite en la ciudad”.
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