domingo 23 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Patrimonio vivo con sabor a pescado de río

Felicita Lara Durán es enfática: no le gusta el pescado de mar y mucho menos los traumatismos que, comerlo, le producen a su estómago. Lo de ella es el pescado de río.

No en vano lleva 57 años preparándolo en todas y cada una de las manifestaciones posibles. Frito, sudado, en viuda y, cómo no, en picada. Es que quien dijo que la picada es exclusiva de las carnes rojas, se equivocó. Si usted quiere probar una de ellas, sólo tiene que venir a Barrancabermeja, en donde además de un cálido abrazo colombiano, se le dará un plato con todas las clases de pescado que ofrece el río Magdalena.

Pero no piense que viene solo. Disponga de apetito, porque el sancocho, la yuca, el patacón, la limonada y el suero costeño vienen con él.

¿En dónde? En donde más… en el puesto No. 3 del tradicional Paseo del Río. ¿Que de quién es?, ¿de quién estamos hablando? Pues de Felicita Lara Durán, a quien la Gobernación de Santander, de ese Santander que en ocasiones excluye a su ribera, nombró nada más y nada menos patrimonio histórico vivo del departamento.

Tuvieron que pasar 38 años para que la institucionalidad reconociera el trabajo que desde 1971 realiza esta bolivarense por resaltar las bondades de la que considera su tierra, pese a no haber nacido en ella.

'Realizaba mija, porque las piernas ya no me dan pa’más', aclaró. Es que estar parada delante de una estufa desde los 12 años de edad, sólo lo cuenta ella… bueno, y otras tantas mujeres emprendedoras que ven en su reconocimiento la materialización de sus anhelos.
 
'No todas mija. Hubo algunas que no evitaron la envidia porque fui yo y no ellas, las que fueron reconocidas. Pero es como yo digo, ¿porqué cuando había que ir a las reuniones de la Asociación, ellas faltaban?'. Así, sin pelos en la lengua, se defendió del pecadillo capital que no puede faltar, cuando son muchos los invitados y pocos los elegidos.

Doña ‘fela’ se refiere a la Asociación Paseo del Río que, en compañía de otras cocineras, fundó en la década del 70 para defenderse de los demás comerciantes del muelle, que querían sacarlas del lugar porque les resultaba demasiada competencia.

'Imagínese, nosotras vendíamos sancocho de bagre a $40 y viuda a $500. Entonces tuvimos que asociarnos y, a raíz de esa Asociación, fue que se construyeron las casetas que hay hoy en día', cuenta.

A juzgar por los 30 años que llevan asentadas allí, la Organización les funcionó, y tan bien que, amén de su buena sazón, realizan desde hace ocho años el Festival Nacional del Pescado.

En él, la señora Felicita participa como si no tuviera los 69 noviembres que se le notan y que, a la hora de bailar al son de una tambora bien interpretada, no le pesan con todo y su dolor de piernas.

Orígenes de una buena cocina

El Limón, San Nicolás, Loma del Corredor, San Miguel del Tigre y Yondó fueron, en su orden, las localidades que doña ‘fela’ recorrió antes de llegar a Barrancabermeja.

En la Loma fue en donde conoció a Eladio Campo, 'el señor Eladio', quien desde hace 51 años es su compañero en unión libre y a quién le dio ocho hijos. Su descendencia le dejó un saldo, inadvertido para pocos, de 24 nietos y 12 bisnietos. 'A los tataranietos nos los voy a conocer', expresó sin pesares en sus palabras.

De esos 24 nietos, una, Paola Medina Campo, dijo con certeza que quiere seguir sus pasos, 'pero no como ella, sino de manera profesional'. Quiere ser chef.

Aseguró que tiene buena mano para lograrlo, así como buena mano todavía tiene su nona para preparar galápaga por pedido de uno de sus hijos, quien no tiene reparo en invitar a toda la familia a almorzar a la casa de la 'abuela famosa', como ya se le conoce en el barrio Alcázar, en donde reside desde que llegó al Puerto Petrolero.

'Es que ya soy más conocida que el billete de $1.000', contó con la risa que sólo puede tener quien es capaz de burlarse de sí mismo. 'Él me dice: mamá, prepárame mi galápaga. Y yo le digo: hijo, yo te preparo tu galápaga.

Leche de coco, pimentón sofrito, cebolla, tomate y ajo como ingredientes principales. Y como truco culinario, granos de pimienta, muchas granos de pimienta para que la tortuga entre en calor.

'Entonces se aparece aquí con toda la familia a comer y a mamarme gallo porque ahora soy patrimonio de Santander'.

Al preguntarle qué siente al llevar sobre su espalda tamaña denominación, ‘fela’ sólo atinó a decir que una gran alegría, la misma que dice sentir su compañero, mientras la mira de reojo.

'Nunca nos hemos dicho una mala palabra, hemos sido pobres pero nunca nos hemos tratado mal. A punta de pescado es que hemos logrado sacar a nuestros hijos adelante', recalcó.

No hay patrimonio más grande

En su cocina nunca habrá ni enlatados, ni embutidos, ni mucho menos las comerciales especias que, según dijo, sólo sirven para quitarle el sabor a las comidas.

La cebolla, el tomate y el ajo son suficientes para hacer de cada plato una especialidad. 'Y de vez en cuanto una que otra miguita de color, para que las cosas no queden tan pálidas', añadió presurosa.

¿Cuál es su comida favorita? 'Todito lo que preparo lo encuentro bueno ', respondió. Porque es capaz de preparar desde un plato de espaguetis hasta la mencionada galápaga, la cómplice de las burlas de una familia que se siente orgullosa de su esposa, de su madre, de su abuela y de su bisabuela, aún aunque no hubiera recibido el reconocimiento.

Porque para ella, para su familia, no hay patrimonio más grande que verla revoloteando en la cocina, cocinando y encantando, cocinando y enseñando, cocinando y viviendo.

Felicita Lara Durán es enfática: no le gusta el pescado de mar y, mucho menos, los traumatismos que, comerlo, le producen a su estómago. Lo de ella es el pescado de río.

EL OTRO PATRIMONIO

El pasado 27 de julio, Barrancabermeja celebró por partida doble. Además de un patrimonio histórico vivo de Santander, quedó con dos. Al igual que Felicita, Efrén Jiménez Mora es barranqueño de corazón, porque su nacimiento ocurrió en 1944 en una localidad llamada Bocas de Ceniza. La sangre costeña de su mamá le corrió por las venas con tal fuerza, que en vez de apostarle al tiple y a la guabina santandereana, hizo lo suyo con el acordeón y el vallenato. En 1984 fundó el grupo Los Hijos de Doña Diana, del cual seis integrantes mujeres participaron en un reconocido programa de la televisión nacional. Entre sus haberes se encuentran diez canciones inéditas, una de ellas compuesta a Barrancabermeja.

LA DECLARATORIA

Felicita Lara Durán fue declarada patrimonio histórico vivo de Santander el pasado 27 de julio en Bucaramanga, en una ceremonia presidida por la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno Zapata. Fue elegida entre 80 postulados de todo el departamento, en un proceso participativo que lideró la Unesco. En total, a 11 santandereanos se les otorgó el reconocimiento. De ellos, cinco en forma individual y uno de manera grupal (6 guabineras de la provincia de Vélez). Esta es la primera vez que en Colombia son nombrados patrimonios vivos y le correspondió a Santander, liderar este gran reconocimiento a nivel mundial.

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