jueves 28 de febrero de 2019 - 8:30 AM

Policía venezolano contó en Bucaramanga cómo fue huir del régimen de Maduro

Vanguardia.com entrevistó a uno de los más de 400 militares venezolanos que han desertado del régimen de Nicolás Maduro por a la crisis económica y humanitaria por la que atraviesa Venezuela. En Bucaramanga, el joven policía contó cómo tomó la decisión de abandonar las fuerzas armadas.

Luego de siete días en Bucaramanga, el policía desertor no se arrepiente de renunciar a su institución, pero le duele ver la grave crisis humanitaria que se vive en Venezuela.

“Pertenecía a la décima cohorte de la Policía Nacional de Venezuela. Era oficial. Estuve en la institución desde diciembre de 2017. Cuando empecé mi proceso de formación me fui educando con conceptos policiales, pero todo cambió cuando me gradué. Afuera todo es diferente”. Son las palabras de un joven de 23 años que decidió contar su historia a Vanguardia.com, bajo protección de su identidad.

Tuvo que dejar a su familia en el estado Anzoátegui, donde vivía, pero al menos siente que no le falla a su pueblo, al obedecer a unas políticas de gobierno que van en contra de sus ideales: deberse a sus compatriotas, ser un oficial neutro, sin responder a los deseos de un régimen.

Además de revelar comprometedoras historias vividas en su proceso de formación, el policía manifestó su apoyo al presidente encargado Juan Guaidó.

Preguntas y respuestas

Vanguardia: ¿Por qué decidió ingresar a la policía?

Policía: Al principio por necesidad, las situaciones lo llevan a uno a eso, por lo menos para no estar en la casa sin hacer nada. Luego, me empezó a gustar la teoría y me fui con toda, pero la decepción cuando uno se gradúa es inmensa porque uno se da cuenta de que todo lo que en verdad quería es totalmente distinto cuando está afuera.

V: ¿Cuánto gana un policía en Venezuela?

P: ¡Jum, para qué le digo! Allá nuestro trabajo no es valorado, y esa fue una de las cosas que influyó en que yo decidiera desertar de mi país. No es tanto el dinero, sino el respeto. Ya el uniforme no tiene valor, no es lo mismo que cuando los padres se sentían orgullosos porque tenían un hijo funcionario, porque ellos sienten la situación que uno atraviesa. En la calles ya no hay respeto por los funcionarios, ya la gente no nos ve como la figura que los cuida sino como los opresores: “¡Ahí vienen esos!”, y nos recriminan.

No es culpa de nosotros, es que debemos cumplir órdenes. Pero no pienso cumplirlas más, a menos de que vengan de un presidente que en realidad quiera cosas buenas, todo lo contrario a golpear y maltratar al pueblo.

V: ¿Cuánto tiempo estuvo en el proceso de formación para ser oficial de la policía?

P: El curso dura dos años, pero no se cumplen completamente, termina siendo un año y dos meses, más o menos. Depende, porque allá todo se maneja con intereses políticos, si conoces a alguien que te pueda graduar, sales antes; o si haces parte de la corrupción de las elecciones, también ayuda a graduarse antes.

En algún momento durante el proceso de formación como policía, ¿le dieron instrucciones, algún tipo de asesoría en términos políticos, alguna línea particular frente a la acción del gobierno? ¿Qué les enseñan para ser policías?

Para nadie es un secreto que la Policía Nacional nace en el gobierno del presidente Chávez. Él fue el idealista referente a la Policía. Pero, la constitución especifica que el Estado necesitará y deberá cumplir con las normativas. Según nuestros estatutos y lo que nos enseñan en la escuela de formación, nosotros debemos ser un cuerpo neutral, en el uniforme está plasmado que nosotros nos debemos al pueblo, dice: “Trabajamos obedeciendo al pueblo”, pero bueno es todo lo contrario, porque la política lo mueve todo. La Policía Nacional Bolivariana debería ser neutral, no entiendo por qué tenemos que apoyar a un partido político, si nuestro deber está especificado en las leyes, y debemos ser objetivos.

V: ¿En algún momento les hablaron del partido comunista o que había que defender las políticas de Nicolás Maduro?

P: Siempre. Siempre nos lo decían en tono de amenaza, y eso lo sabe cualquier oficial de la escuela, no era una escuela normal. Cuando había elecciones nos decían por quien debíamos votar, y nos amenazaban diciendo que revisarían en el sistema, y el que fuera sorprendido votando por otro candidato iba a ser expulsado de la escuela, entonces, por obligación muchos terminaban votando por quien no querían.

V:¿Recuerda algún candidato en especial, por quien le hayan dicho que tenía que votar, por ejemplo durante las elecciones de Maduro?

P: En ese momento yo no estaba en el cargo todavía. Pero en otras elecciones sí: las gubernamentales y la votación de la Asamblea Nacional Constituyente.

V: ¿Cuánto ganaba usted en Venezuela y para qué le alcanzaba?

P: 18 mil soberanos semanales. Eso no me alcanzaba para nada, ni para un par de zapatos. Yo solo compraba un harina, que cuesta más o menos 5 mil soberanos, porque en la calle la venden al precio que les da la gana. No importa que sea funcionario, igual había que comprarla porque no podíamos quedarnos sin comer, había que pagarla al precio que fuera.

Me alcanzaba para dos harinas, y de pronto para comprar un kilo de carne, esa era mi quincena. Dos harinas y un kilo de carne, sin exagerar, y cualquier persona venezolana que lo escuche sabe que es así. Y eso alcanzaba para un día, allá no se puede vivir, la gente está sobreviviendo.

Sin embargo, hay una ventaja de ser funcionario, la gente con la que se entablan lazos, porque como decimos allá son los que “le echan la mano a uno”, me ayudaban con cualquier cosa, pero para sobrevivir mi mamá me ayudó mucho.

V: ¿Cómo y cuándo toma la decisión de desertar?

P: Yo había hablado con mi pareja, le decía que me quería ir porque la situación estaba muy complicada, y yo no veía mi sueldo. Esto no es lo yo creía. Hace dos semanas tenía planeado salir del país, pero hace cinco días pudo conseguir el dinero para llegar y unos amigos que me recibieron.

Cuando salí del país no le dije nada a mi mamá, porque ella estaba en contra de esa decisión. Y no me arrepiento, fue la mejor decisión que tome. Llegué aquí legalmente, pasé caminando la frontera en Cúcuta y luego llegué acá, a Bucaramanga. Ahora solo espero que el presidente Juan Guadió encuentre una forma de reunir a mis compañeros, a todos los que no estamos de acuerdo con el régimen ‘narcodictador’ de Maduro.

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