lunes 17 de febrero de 2020 - 12:00 AM

¿Qué tan difícil es denunciar un delito en Bucaramanga?

¡Es un hecho! Cada día que pasa los bumangueses se sienten más inseguros. Según la Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Dane, durante 2018, en Colombia el 71,3% de las personas, de 15 años en adelante, víctimas de algún delito, prefirieron no denunciarlo ante las autoridades competentes.
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La Policía no hizo nada. Fui víctima de atraco con un cuchillo, el sábado 1 de febrero de 2020, en el barrio San Alonso. Se llevaron mi bolso. Me comuniqué a la línea 123 para que me enviaran un cuadrante, que nunca llegó. En el CAI no me recibieron la denuncia. En la oficina de la Sijín me advirtieron que el denuncio lo recibían solo para darle soporte a mis documentos perdidos (...)”.

Este es el relato de Adela, una mujer santandereana a quien por seguridad le reservamos la identidad. Ella acudió a Vanguardia para dar testimonio de la inseguridad que enfrenta Bucaramanga; asimismo visibilizar su frustración por lo ‘complicado’ que es instaurar una denuncia penal por un robo. Por eso, afirma, muchos ciudadanos dejaron de creer en la justicia.

De acuerdo con Adela, el hecho ocurrió en la calle 17 entre carreras 29 y 30.

“Caminaba por la zona en compañía de mi prima. No estaba oscuro y transitaba gente por la calle (...) Cuando íbamos llegando a la carrera 29 se nos acercaron dos sujetos en una moto. Se bajó el parrillero y me haló el bolso. Forcejeamos. Enseguida me amenazó con un cuchillo (...)”, recordó.

Minutos más tarde, y sin salir del ‘shock’ por el robo, Adela se comunicó con la línea 123 en busca de ayuda policial. Sin embargo, los uniformados nunca llegaron al lugar.

Ante la negativa de las autoridades, la mujer decidió acudir al CAI del barrio San Alonso. Allí el agente le comunicó que no podía recibirle la denuncia por el hurto.

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Un día después, en la oficina de la Sijín interpuso la denuncia con el fin de soportar la pérdida de sus documentos personales, en caso de una suplantación de identidad.

“Con el denuncio no pasa nada. A uno lo roban y robado se queda. Lamentablemente el barrio se volvió muy peligroso. He visto a más de una persona asaltada a mano armada y no hay presencia de la Policía. ¿Qué pasa? ¿Dónde están los controles?”, cuestionó Adela.

Además, subrayó que en el sector donde trabaja sus compañeros también han sido víctimas de la delincuencia.

“Roban personas, tiendas, motos. Se llevan los espejos de los carros y no pasa nada. No llega la autoridad. Denunciar estos hechos se vuelve agotador. ¿Cómo un sector está tan dañado y no pasa nada?”, se interroga la mujer.

Un alto porcentaje de personas no denuncia

El 67,6 % de las personas víctimas de hurto deciden no denunciar ante las autoridades. ¿La razón? La ciudadanía ha perdido la credibilidad en la justicia. Así lo arrojó una encuesta aplicada por el Dane,

De acuerdo con un experto abogado penalista de Bucaramanga, la desconfianza de las personas en el aparato de justicia es real, y es por esto que se escuchan frases como: ¿Para qué denuncio?

Según el penalista, la falta de oportunidad de las autoridades para resolver un caso dentro de los términos legales desgasta a la ciudadanía.

“La gente termina diciendo: ‘Gasto mucho más tiempo en toda la tramitología burocrática de acudir al aparato de justicia para denunciar un hecho cuando es evidente que por hurto la Fiscalía, los juzgados y los jueces se toman hasta tres años para resolverlo. En ese orden de ideas, las personas evitan gastar tardes enteras en la Fiscalía para darse cuenta a la vuelta de cuatro, seis, u ocho meses, esa denuncia no tiene ningún resultado, ni favorable ni desfavorable”, indicó.

Después de que una persona denuncia y para que arranque el proceso formalmente la primera diligencia que existe se llama audiencia de formulación de imputación, y perfectamente entre un trámite y otro pueden transcurrir dos años o más.

“Debido a la demora en el trámite de las investigaciones y a esa desconfianza en el aparato judicial la gente no denuncia. ¿Cuál es la solución? Que se vuelva a regular, para los casos menores, a través del Congreso lo que se llamó en otra época la ley de ‘Pequeñas Causas’, que le permite al ciudadano obtener pronta respuesta a sus reclamaciones”.

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‘Cómo vamos’

La Décima Encuesta de Percepción Ciudadana del Programa Bucaramanga ‘Cómo Vamos’ dejó ver que el porcentaje de personas que se sienten inseguras en Bucaramanga subió de 14% en 2016 a 34% en 2019.

Y es claro que ahora son más visibles los asaltos callejeros que hace tres años, los robos a viviendas casi que se triplicaron y se dispararon los hurtos de motocicletas, por citar solo algunas cifras neurálgicas.

Si bien tales estadísticas son ciertas, también es claro que el porcentaje de víctimas de algún delito en Bucaramanga bajó de 15% a 13% durante los últimos años.

La divergencia entre ‘percepción’ y ‘realidad’ no solo se presenta en este estudio. Según los resultados de la Encuesta de Seguridad y Convivencia Ciudadana, elaborada por el Dane, en Bucaramanga en el 2019 el 50% de los mayores de 15 años se siente inseguro, mientras que el 13% de esa población fue víctima de delitos.

Para Alejandro Alvarado Bedoya, abogado y docente de la Universidad Industrial de Santander, UIS, es necesario reconocer que detrás de delitos de gran incidencia como el hurto, se esconde una sociedad que no tiene oportunidades, que vive en medio de la miseria.

“Hay ciertos delitos de mucha incidencia social, que la gente siente cotidianamente que no se resuelven a través de la justicia sino de las acciones del Estado en otras áreas. La falta de empleo o la violencia en el campo no se resuelven modificando el código penal, sino solucionando los problemas sociales”, resaltó.

Respecto a la “inoperancia” del aparato judicial en casos como el hurto a personas explicó que, independientemente del tipo de justicia que busque el ciudadano todo tiene unos tiempos procesales muy grandes.

“Todos los problemas en el país terminan donde los jueces. El problema es que perfectamente podrían ser tratados en otros escenarios administrativos o internos. Un delito como el hurto en flagrancia no debería tener un procedimiento tan largo, debería ser mucho más expedito, sobre todo cuando hay evidencia material que permite probar la autoría del hecho. Un proceso tarda en promedio 24 meses en primera instancia, en otros casos seis o siete años. Hay temas que son muy complejos, pero hay otros que demuestran que pueden ser solucionados de manera rápida y no está sucediendo”, agregó.

¿Qué responde la Policía?

El Brigadier General Luis Ernesto García, comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, aseguró que gracias al acompañamiento de uniformados en los puntos críticos de la ciudad, el hurto bajo la modalidad de raponazo y factor de oportunidad disminuyó un 12% durante la última semana.

“El pie de fuerza se aumenta entre las 3:00 p.m. y las 9:00 p.m. En el sector de Cabecera estamos fortaleciendo a partir de las 11:00 p.m., después del cierre de establecimientos de jueves a domingos”, explicó el oficial.

Específicamente, en el sector de San Alonso, se han identificado migrantes, que en compañía de ciudadanos colombianos, y en motocicleta atracan a los transeúntes. También señaló que “diariamente estamos capturando un promedio de 13 personas al día por hurto, con la dificultad del hacinamiento en las Estaciones de Policía”.

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