jueves 27 de junio de 2019 - 12:00 AM

¿Qué tan dispuestos estamos en Bucaramanga a bajarnos del carro?

¿Sirve de algo hacer un día sin carro y sin moto en Bucaramanga? Conozca qué le respondieron a Vanguardia expertos y líderes de opinión.
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Además de la división de opiniones que causó el ‘Día sin carro y sin moto’ desarrollado este miércoles en Bucaramanga, varias inquietudes y reflexiones le quedan a la ciudadanía luego de tal actividad. ¿Para qué sirve la jornada? ¿A quiénes beneficia? ¿Con qué objetivo se realiza? ¿Tiene un impacto de fondo en el ambiente o en la movilidad de la ciudad?

Mientras algunos expertos son claros en señalar que la medida “no tiene mayor efecto” para el progreso o beneficio, líderes de opinión regionales creen que dicho evento le aporta a la construcción de una nueva cultura, y a la transformación de comportamientos en la comunidad frente a la evolución en los medios de transporte.

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El concepto de expertos

Los especialistas consideran que, para que Bucaramanga avance en temas de ambiente y transporte, hace falta idear y trazar una verdadera estrategia a mediano plazo, que vaya más allá de un ‘Día sin carro y sin moto’. De hecho, proponen que en la capital santandereana se implementen políticas concretas y reales que permitan conservar el medio ambiente y estar a la vanguardia en asuntos de movilidad.

Tal es el caso de Isabel Ocazionez, experta en gestión ambiental y docente de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, quien señaló que dicha jornada “no tiene mayor impacto en el ambiente. Lo que se debe hacer es formular una propuesta de descontaminación del aire. Por ejemplo, acciones enfocadas al parque automotor, para que no se permita la circulación de modelos que ya cumplieron su vida útil. Eso es lo que se ve en la ciudad, automotores que emiten muchos gases contaminantes”.

Para Héctor Cáceres, consultor en movilidad y transporte y ex director de Tránsito de Bucaramanga, el referido ejercicio “no tiene ningún objeto realizarlo. Si se quiere mejorar el ambiente, deben hacer controles para medir los gases de todos los automotores de servicio público que son unas verdaderas chimeneas y fuentes de contaminación”.

La otra versión

Diego Moreno, Director de la Corporación Ciclaramanga, cree que “fue una buena oportunidad para que la ciudadanía experimentara medios alternativos de transporte. Por la carrera 27 se vieron muchos bici usuarios, y eso que las universidades y colegios están en periodo de vacaciones”.

Jorge Rueda, presidente de la Junta Directiva de Fenalco Santander, manifestó que “aunque la medida se ha implementado en más de siete oportunidades, no ha generado ningún impacto ni en el mediano, ni en el largo plazo al medio ambiente”.

Manuel Azuero, jefe de Gobernanza de la Alcaldía de Bucaramanga, indicó que “el Día sin carro es una oportunidad para que, quienes usan el automotor particular, acudan a otros medios de transporte. Este ejercicio es muy útil para ir cambiando las costumbres de la ciudadanía, en materia de movilidad. Lo más importante es el impacto cultural”.

Ciclista en primera persona

Soy un ciclista aficionado que hace varios años tomé el hábito de practicar este bello deporte. Es así como todos los días tomo mi bicicleta y pedaleo desde mi residencia en Floridablanca hasta el periódico, ubicado en el Centro de Bucaramanga. Son unos 10 kilómetros mal contados.

Aunque la restricción vehicular no aplicaba en Floridablanca, desde la salida de mi residencia pude percibir a primera vista la disminución de vehículos.

Al tomar la autopista, la ausencia de carros y motos era evidente. En el puente de Provenza, el panorama se tornó aún más desolado.

A pesar de que los carriles de la autopista estaban vacíos, el peligro para los ciclistas era el mismo pues los taxistas que transitaban a esa hora lo hacían a muy altas velocidades y le ‘echaban el carro el carro encima’ a los bici usuarios, especialmente en los cruces para salir a la carrera 33 o la carrera 27.

Al llegar a la calle 56, varios auxiliares de Tránsito me indicaron que desviara el recorrido hacia el carril interno de la calzada oriental de la carrera 27, donde conos marcaban la separación del carril exclusivo para las bicicletas. Una experiencia de seguridad e incluso cierta libertad. La preocupación de poder ser arrollado por un vehículo pasó a un segundo plano y la concentración se enfocó solo en pedalear. En un abrir y cerrar de ojos llegué hasta la calle 36 donde desvié mi camino para bajar hasta el periódico.

Al final, solo tardé 30 minutos en mi recorrido, 15 menos de los que me gasto habitualmente. Otra de las ventajas de tener la ciudad principalmente para los medios de transporte alternativos.

¿Quién ganó?

1. Ciclistas: tuvieron más espacio en las vías para transitar.

2. Peatones: se desplazaron con mayor seguridad, sobre todo en calles con andenes angostos.

3. Taxistas: realizaron un mayor número de servicios y circularon sin trancones.

4. Comunidad: se percibió menos ruido y menor caos en las calles por congestión vehicular.

¿Quién perdió?

1. Comerciantes: parqueaderos, tiendas de autopartes y estaciones de servicio redujeron sus ingresos.

2. Conductores: no pudieron hacer uso de sus automotores o tuvieron que madrugar más para llegar a sus actividades.

3. La ‘piratería’: los denominados ‘terminalitos’ que el transporte informal creó en Bucaramanga no operaron.

¿Qué opina sobre el ‘Día sin carro y sin moto en Bucaramanga?

Luis Soler, taxista: “Estoy de acuerdo, lástima que no fuera en todo el área metropolitana. El trabajo mejora un poco y los trancones también se reducen. Yo apoyo esta medida”.

Rafael Aldana, ciclista: “Es una medida excelente, deberían hacer el ‘Día sin carro’ más seguido en la ciudad. Vi muchas personas a bordo de su bicicleta, a pesar de que toca compartir la vía con los carros”.

David Pinto, comerciante: “Es una medida muy perjudicial para el comercio. Al parqueadero entraron solo dos motos en todo el día. Estoy en favor del medio ambiente, pero esta no es la solución”.

Édgar Gómez, peatón: “Me pareció muy bueno el horario de la jornada, porque la gente pudo madrugar y usar su vehículo. Estoy de acuerdo con que se haga cada seis meses el ´Día sin carro y sin moto’.

Otto Ariza, usuario de Metrolínea: “La economía de la ciudad está golpeada y creo que no es el momento para realizar este tipo de actividades. Además no tenemos un buen sistema de transporte”.

Cifras:

* 18% fue el aumento registrado en el grado de contaminación del aire durante el ‘Día sin carro y sin moto’, en comparación con una jornada convencional.

* 6 puntos de medición del ruido se instalaron. La mayoría de ellos registró un descenso de entre 2 y 5 decibeles.

¿Qué opina sobre la jornada?
Luis Soler, taxista:
“Estoy de acuerdo, lástima que no fuera en todo el área metropolitana. El trabajo mejora un poco y los trancones también se reducen. Yo apoyo esta medida”.
Rafael Aldana, ciclista:
“Es una medida excelente, deberían hacer el ‘Día sin carro’ más seguido en la ciudad. Vi muchas personas a bordo de su bicicleta, a pesar de que toca compartir la vía con los carros”.
David Pinto, comerciante:
“Es una medida muy perjudicial para el comercio. Al parqueadero entraron solo dos motos en todo el día. Estoy en favor del medio ambiente, pero esta no es la solución”.
Édgar Gómez, peatón:
“Me pareció muy bueno el horario de la jornada, porque la gente pudo madrugar y usar su vehículo. Estoy de acuerdo con que se haga cada seis meses el ´Día sin carro y sin moto’.
Otto Ariza, usuario de Metrolínea:
“La economía de la ciudad está golpeada y creo que no es el momento para realizar este tipo de actividades. Además no tenemos un buen sistema de transporte”.
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