jueves 10 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Quiénes están detrás de los accidentes de motos

El perfil está definido. Tienen rostro masculino. En general, están entre los 18 y los 34 años, en plena edad productiva. Se dedican a oficios informales, donde su sustento económico depende directamente de su vehículo. Conducen motocicletas de bajo cilindraje. Tienen poco apego a las normas de tránsito. La velocidad es su ‘ley’. Y suelen encontrarse con la muerte los fines de semana.  

Este es, a grandes rasgos, el perfil de quienes terminan siendo las víctimas de los accidentes en motocicletas que ocurren en las vías de Bucaramanga y el área metropolitana, según lo define el Fondo de Prevención Vial, Regional Santander, y la Seccional del Instituto de Medicina Legal.

El estudio de estas dos entidades constata que la temeridad, la irresponsabilidad y la imprudencia propia o de otros, son conductas acuñadas por los motociclistas a la hora de explicar por qué sus salidas a la carretera terminan en un percance e incluso en una fatalidad.

Todo esto convierte al motorizado en una víctima previsible en las vías. De hecho, las posibilidades de sufrir un accidente mortal a bordo de una moto es 13 veces superior a la de conducir un carro, según estimaciones de expertos.

Hombres les ganan la ‘carrera’ a mujeres

La investigación estableció, además, aspectos reveladores sobre los conductores de las más de 147 mil motos que ruedan por las calles del área metropolitana.
La relación de víctimas fatales en colisiones donde hubo una moto, es 95 hombres por cada 5 mujeres.

Esta situación plantea que el nivel de responsabilidad de aquellos que se movilizan en dos ruedas varía de un sexo a otro, asegura Hernán Darío Alzate Montes, director regional del Fondo de Prevención Vial.

Explica que los conductores masculinos asumen un comportamiento más riesgoso que el género opuesto, ya que 'en ellas existe el sentido maternal, en el cual su vida está íntimamente ligada a la felicidad de sus hijos'.

Otra cifra que preocupa: el 80% de los fallecidos tenía entre 18 a 34 años, rango  de edad donde se ubica la población más activa y más productiva, señala Alzate Montes, quien subraya que es mayor el impacto dentro del núcleo familiar porque es proveedor económico del hogar.  

Así mismo, la investigación arrojó otro dato interesante: el 80% de las víctimas era soltero o vivía en unión libre y el mayor número de accidentes sucede en vehículos de bajo cilindraje, donde el tema de las motos pequeñas está estrechamente relacionado con la vulnerabilidad y la imprudencia, considera el funcionario.

Muchos de estos motociclistas que engrosan las estadísticas de accidentalidad vial, en su mayoría se dedica a los trabajos informales: domiciliarios, mensajeros, empleados de zapatería, de construcción y de servicios de seguridad (escoltas o vigilantes). Y lo peor, en alta proporción no están afiliados en forma directa a una empresa.

En efecto, la Regional del Fondo de Prevención Vial hizo un trabajo con 35 empresas domiciliarias del área metropolitana y determinó que sólo una garantiza seguridad social para su personal motorizado: 'Ni siquiera son empleados, pues cumplen un trabajo a destajo, lo cual implica que en casos de muertos o heridos, el 95% de estos conductores está desprotegido en salud', advierte el Director de la entidad en Santander.

FENÓMENO donde pesan los COSTOS


Yaneth Franco, coordinadora de Seguridad Vial de la Dirección Territorial del Ministerio de Transporte, sostiene que más allá del accidente como tal, están las dificultades que implica la reinserción social y laboral de las personas que resultan con lesiones permanentes.

Las heridas más frecuentes son los politraumatismos y las fracturas de miembros inferiores por caída de la moto en las piernas.

¿Quién responde una vez ocurrido el siniestro? La funcionaria explica que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, Soat (que pagan cada año los dueños de motos y asciende a $300 mil en el caso de este vehículo) ampara a las víctimas, incluyendo conductores, pasajeros y peatones, para que reciban atención básica inmediata.

El dinero que el dueño de una moto o un carro paga por el seguro se distribuye así: el 47% se dirige al Fosyga (Fondo de Solidaridad y Garantía que atiende a las víctimas de carros ‘fantasma’ o que no tienen el seguro) y el 2% para el Fondo de Prevención Vial. El 51% restante es para la compañía que atiende el reclamo del siniestro.

Si bien el Soat establece una prima por unos $12 millones para suplir gastos médicos del accidente, en muchos casos la recuperación de un paciente demanda hasta $100 millones, que ya entrarían a cubrir las EPS. Adicionalmente hay un costo intangible, es decir, la incapacidad con la que puede quedar la persona, que la inhabilita laboralmente.

Precisamente este año el Gobierno anunció la intención de aumentar la tarifa del Soat para motos, argumentando el desmedido aumento de la siniestralidad en el país, y los costos que esto conlleva para las aseguradoras.

Y es que la realidad supone un juego de sumas y restas: Por concepto de siniestros en Colombia, a marzo de 2009 se pagaron $95 mil 792 millones, y a marzo de 2008 el monto fue de $82 mil 303 millones.

TESTIMONIO MÁS ALLÁ DE LAS ESTADÍSTICAS


Gustavo* sabe en carne propia lo que es ‘darse con la cabeza’ contra el pavimento, literalmente, cuando la imprudencia de un peatón le costó dos cirugías en el brazo derecho y cinco meses de incapacidad en su trabajo.

En marzo pasado, este escolta de profesión protagonizó un aparatoso accidente en la carrera 15 con calle 56 de Bucaramanga, cuando iba de ‘pato’ en una motocicleta de alto cilindraje que era conducida por un colega durante su jornada laboral.

'Pasando por la 56 frente a Sanandresito La Isla se nos atravesó un transeúnte, pese a que le pitamos fue en vano… no tuvimos tiempo de esquivarlo, la moto chocó directamente contra el cuerpo del hombre y yo salí volando como dos metros', relata este hombre de 35 años y padre de tres hijos.

No se acuerda del golpe que se dio, porque perdió el conocimiento cinco minutos y despertó tirado en la acera. Su compañero, fue a parar contra el poste de un semáforo. Los gastos de su recuperación los costeó la Administradora de Riesgos Profesionales, ARP, a la cual está afiliada y no tuvo mayores contratiempos en ese sentido.

Aunque el azar estuvo de su lado y la colisión no terminó en tragedia, sí hubo lesiones de consideración. Gustavo resultó con el radio y el cúbito del brazo derecho completamente destrozados, el peatón presentó una fractura de tibia y peroné; mientras el piloto de la moto llevó la peor parte con una fractura de pelvis.

Gustavo* se suma a la lista de 556 heridos, entre conductores y ‘parrilleros’ (496 hombres y 70 mujeres) que han causado los percances de motos este año en la capital santandereana. Pero otras 13 personas no han contado con la misma ‘suerte’, pues han dejado la vida bajo las llantas de un camión, en un separador o en un poste, reporta la Dirección de Tránsito de Bucaramanga.

*Nombre modificado a petición del entrevistado.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad