jueves 25 de junio de 2020 - 3:50 PM

Riñas, insalubridad, delincuencia y microtráfico, preocupan a los vecinos del Parque del Agua en Bucaramanga

La presencia de migrantes venezolanos en el Parque del Agua tiene muy preocupados a los vecinos. Riñas, insalubridad, delincuencia y microtráfico son el ‘pan’ de cada día en la zona. Dicen que las autoridades los abandonaron.
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Habitantes de los barrios Álvarez y Albania de Bucaramanga están desesperados por la aglomeración de migrantes venezolanos en inmediaciones del Parque del Agua. Lamentan que las autoridades no atiendan sus quejas sobre la inseguridad, riñas y problemas de salubridad que se registran en el sector.

¿Dónde están las autoridades? Es la constante pregunta que se hacen los residentes de Bucaramanga ante el desorden y las malas condiciones en que se encuentran los migrantes venezolanos que se concentraron en las inmediaciones del Parque del Agua, donde aguardan ser trasladados hacia la frontera.

Vecinos del lugar advierten que perdieron la tranquilidad debido a situaciones como las riñas ocurridas el pasado miércoles, cuando varios sujetos armados con piedras, palos y cuchillos convirtieron la zona en un campo de batalla. Un hombre recibió una fuerte paliza, mientras que dos de los involucrados fueron capturados por miembros de la Policía Metropolitana de Bucaramanga.

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Yadira Vásquez, habitante de uno de los edificios cercanos, relató que “la persona que venían persiguiendo se metió en una peluquería sobre la calle 32. Estaba la dueña con su hija pequeña y les tocó lanzarse a la calle, por poco son atropelladas. El tipo quedó adentro y al salir lo alcanzaron sus agresores. Seguidamente se fueron hacia la Quebradaseca y él trató de meterse debajo de un cambuche, pero ahí se formó una estampida horrible. Minutos después llegó la Policía, pero ni a la autoridad le tienen respeto”.

Pese a la intervención de las autoridades durante el incidente ocurrido en horas de la tarde, durante la noche se escucharon amenazas y ruidos intimidantes. “Casi hasta la medianoche duraron haciendo escándalo. Agarraron palos, pero no se golpearon, sino que le pegaban al piso de una manera amenazante, se gritaban cosas... Ya la semana pasada se había registrado una pelea similar en la que agredieron entre ellos mismos, es ya común que esto pase”, aseguró la mujer.

Además, los residentes temen que el sector se haya convertido en una ‘olla’ de microtráfico. Hay quienes afirman que incluso colombianos y venezolanos se están disputando el expendio de drogas en el lugar. “En la calle 32 con calle 47 hay una carpa donde una señora recibe paquetes de un señor que lleva aguacates y luego esos paquetes son enviados con domiciliarios”, afirmó otro vecino.

A lo anterior se le suma el incremento de atracos. “Hay unos que han atravesado sillas en la vía, como buscando que los carros los toquen en plena curva. Se hacen en las entradas de las tiendas con palos para pedir plata, realmente son muy intimidantes. Todos los días suenan los parlantes de la Acción Comunal advirtiendo sobre robos, especialmente en la zona de la carrera 45 entre calles 34 y 33. Recientemente persiguieron a un vecino por uno de los costados del Batallón en pleno mediodía”.

Problemas de salubridad

Desde hace varias semanas los migrantes levantaron varios cambuches sobre la vía que conduce a Cúcuta, tras quedar desamparados en Colombia en medio de la pandemia. En el lugar se aglomeran más de 700 personas que han llegado incluso desde el interior del país para ser enviados hacia la frontera. No obstante, el sitio se convirtió en un cuello de botella debido a que Nicolás Maduro redujo el ingreso a territorio venezolano. Cada vez se acumulan más personas allí.

Lea también: Desde mayo no hay traslados de migrantes en Bucaramanga.

Claramente las condiciones en que viven no son óptimas. No cuentan baños ni servicios públicos, algunos cocinan con fogones instalados en los andenes. También reciben alimentos por parte de algunas fundaciones o ciudadanos que se compadecen de esta situación.

No obstante, algunos consideran que hay quienes están sacando provecho. “Se rumora que hay una señora que alquila los cambuches, se está convirtiendo en un negocio. Les cobran por guardar maletas y porque los niños puedan dormir ahí”, comentó Vásquez.

En otras casas del sector les estarán alquilando el servicio de baño.

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Mayor seguridad y reubicación

En varias ocasiones tanto fundaciones y ciudadanos han solicitado a las autoridades tomar cartas en el asunto, pero critican que los entes competentes se hagan ‘los de los oídos sordos’.

En medio de la contingencia por COVID-19 se ha reiterado que se deben acatar medidas de bioseguridad como el distanciamiento físico y el constante lavado de manos. Es evidente que estas recomendaciones no se cumplen, por lo que advierten que en las inmediaciones del Parque del Agua en cualquier momento se podría convertir en un foco de contagios por coronavirus.

Para los ciudadanos es indignante ver las condiciones en que se encuentran los niños de estas familias migrantes. “Se pueden ver niños de apenas dos años, que apenas se pueden sostener, cruzando la carretera”.

Pese a las peticiones para que se instalen albergues transitorios para estas personas, ni las Alcaldía de Bucaramanga y ni la Gobernación de Santander se han pronunciado al respecto. “Ante los problemas de salubridad nos dirigimos a la Secretaría de Salud de Bucaramanga, pero solo respondieron que era asunto de Migración. Escribimos a Migración y no han emitido ninguna respuesta”, criticó Vásquez.

Entre tanto, la comunidad solicita a la Policía Metropolitana de Bucaramanga que instale allí un CAI permanente para reforzar la seguridad.

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¿Qué dice la Alcaldía?

La Administración Local la semana pasada aseguró que desde que se inició la cuarentena, 5.110 ciudadanos extranjeros han sido trasladados desde la capital santandereana hasta la frontera con Venezuela. Semanalmente, la Alcaldía de Bucaramanga gestionaba y garantizaba el transporte de, al menos, 200 migrantes.

Pero desde hace casi un mes dicha labor se suspendió debido a nuevas exigencias de control fronterizo que impuso el vecino país para recibir a sus connacionales, de acuerdo con lo informado por las autoridades locales.

De acuerdo con lo informado por la Secretaría del Interior de Bucaramanga, en los últimos meses se invirtieron alrededor de $300 millones de pesos para atender la crisis migratoria. Tales recursos se destinaron en la logística que se requiere para el traslado de los migrantes hasta la frontera, y para brindar atención humanitaria: alimentación, kits de aseo personal y servicios en salud.

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