lunes 22 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Rostros de nuestra gente

Algunos reflejan lozanía, otros evidencian el inexorable paso de los años. Hay algunos que denotan tristeza, unos más que brillan con las luces de la alegría, y no faltan los que proyectan el color rojizo del sol. Son los rostros de nuestra gente.

En ellos están las miradas de los vendedores ambulantes, de los niños, de los adultos, de los viejos, de las estatuas humanas y, en general, del bumangués común y corriente.

Los expertos en el arte del fisonomismo aseguran que, el rostro del bumangués es transparente y que, incluso, una sola  mirada de él es más diciente que las palabras que pronuncia.

En el caso de las mujeres, ellas llevan en los ojos los colores de la tierra de mares, de los estoraques, del sol y de la misma hormiga. Por otro lado, los rostros de los hombres guardan, para quien llega a él, una respuesta directa con la que se derriba la muralla del distanciamiento.

Así podríamos resumir los rostros de Bucaramanga. Y con el registro del ‘Foto-Reportaje de la Semana’, podríamos mostrar las miradas que acompañan a nuestra gente. Veamos:


¿qué dice el rostro del bumangués?

LA FRENTE: Si es amplia, es una persona con coeficiente alto; siempre y cuando la mirada sea viva. Si se tienen arrugas horizontales, estamos frente a alguien reflexivo; si son verticales indican agresión.

LAS CEJAS: Si son abundantes y uniformes, reflejan buen estado de salud y longevidad. Si están inclinadas hacia el centro, revelan mal carácter. Si están caídas hacia los lados, la persona es muy sentimental.

LOS OJOS: Si la parte blanca del ojo es mayor, son personas distraídas. Si un ojo se va de lado, quien lo lleva es propenso a accidentes. Si la persona es promiscua, se hunde el centro de los ojos. Si aparecen puntitos rojos, tienen tendencias criminales. Si abren mucho los ojos, hay trastornos mentales. La mirada brillante es de inteligentes.

LA NARIZ: La nariz del adinerado es ancha de arriba; pero si las fosas nasales son abiertas no son ahorrativos. Entre más valiente, la nariz es más grande. Si tiene forma de águila es de un ser altruista.

LA BOCA: Si está hacia abajo, es una persona que sufre. La gente sensual tiene muy salido el labio inferior; si es delgado el labio superior, es un tacaño y lujurioso. Una boca carnosa refleja un espíritu relajado.

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