martes 26 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Santander demostró que se puede educar sin violencia

Desde el 2018, los municipios de Girón, Lebrija y Matanza, en Santander, participaron de una novedosa estrategia, implementada por primera vez en Colombia, sobre crianza positiva.
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Mónica Patricia Pico tiene dos hijos, Fabián Andrés de siete años y Duván Alexis de cuatro. Según relató, la forma de educarlos, sin importar la edad, estaba guiada por insultos, gritos y golpes. ¿La razón? Su mamá la maltrató en su infancia y de esa misma forma aprendió a educar a sus hijos.

“A los golpes uno percibe que las cosas van bien. Cuando los golpeaba caminaban firme. Con un solo grito se quedaban neutros”, señalaba Mónica Patricia.

Sin embargo, el estilo de crianza en esta familia cambió gracias a la estrategia ‘Santander Positivo’, un proyecto piloto originado para el acompañamiento de padres, madres y cuidadores en el proceso de crianza de niños desde la gestación hasta los 12 años de edad, con el fin de fomentar la crianza positiva, libre de violencia.

La iniciativa, pionera en Santander y Colombia, es liderada, desde 2018, por la Gobernación, bajo la coordinación técnica del Departamento de Salud Pública de la UIS, con el apoyo del programa internacional de parentalidad positiva ‘Triple P’, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, y universidades como la Unab y la Udes.

De acuerdo con Laura Andrea Rodríguez, directora de Investigación y Extensión de la Facultad de Salud de la UIS y Coordinadora Técnica de la estrategia, el proyecto se implementó a raíz de la falta de apoyo a la familia y a la infancia que existe en la región.

“Del acompañamiento que se haga durante el proceso de crianza es que se pueden hacer cambios, que más adelante impacten de manera positiva en el bienestar de los padres y sobre todo de los adolescentes y jóvenes. Muchas de las situaciones relacionadas con violencia, consumo de drogas o maltrato están conectadas con los procesos iniciales de crianza”, señaló.

Lea también: En Bucaramanga se realizó campaña por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Una apuesta positiva

‘Santander Positivo’ pretende que padres, madres y cuidadores manejen de forma apropiada la conducta infantil sin acudir a la violencia física ni verbal, construyan mejores relaciones de comunicación con sus hijos, promuevan el equilibrio entre la vida familiar y laboral y establezcan reglas y rutinas familiares que todos respeten, todo esto mediante la adaptación del Programa de Parentalidad Positiva, “Triple P”, desarrollado en la Universidad de Queensland, Australia, adaptado en más de 25 países con evidencia científica de efectividad poblacional probada.

Capacitar es esencial

Durante la fase piloto, que inició en julio de 2018, 1.945 familias de Girón, Lebrija y Matanza se capacitaron en temas de crianza positiva a través de seminarios, talleres grupales, asesorías individuales y un curso psicoeducativo en alianza con el Icbf, dirigidos por facilitadoras locales certificadas para familias de instituciones educativas, hogares infantiles y escenarios comunitarios seleccionados, de forma gratuita.

“Esta estrategia me sirvió muchísimo, hasta la relación en mi hogar cambió. Antes en cualquier momento les pegaba a mis hijos, no dejaba que me hablaran, todo lo solucionaba a gritos y golpes. Ahora, lo que hago es llamarlos, hablar con ellos y llevar las cosas con calma. ‘Santander Positivo’ me hizo entender que debo fortalecer la comunciación con mi familia, que no todo se soluciona a golpes”, reconoce Mónica Patricia Pico, quién participó en el taller grupal en el Colegio Mario Morales Delgado de la Ciudadela Nuevo Girón.

Familias felices

Bajo el lema ‘Familias Felices’ la estrategia le apostó al acompañamiento de los padres para desarrollar relaciones fuertes y saludables que permitan que los niños crezcan felices y seguros.

Francisca Puga, directora del Programa Internacional de Parentalidad Positiva, ‘Triple P’ para Latinoamérica, explica que la crianza es una vía común para impactar todos los ámbitos de desarrollo de las personas, no solo de los niños. Además una crianza sin violencia repercute en mayor bienestar en salud física y mental, en mejor educación y en una mejor forma de relacionarse con otros.

“La crianza impacta todos los ámbitos del desarrollo de los niños pero también de los papás. Una mamá, un papá, una abuela que esté criando y que es acompañado se siente bien, disfruta más, está menos estresado con los niños, se concentra y rinde más en el trabajo, se aísla menos y quiere compartir más con la comunidad.”, expresa Puga.

Finalizada la fase piloto, el objetivo es proyectar la continuidad de la estrategia en otros municipios.

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