sábado 30 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

‘Sí, tengo el virus del VIH, y llevo una vida normal’

Han pasado 35 años desde que se descubrió el virus que causa el Sida y aunque aún no parece tener cura, seguir el tratamiento adecuado si garantiza una vida normal. En la conmemoración del Día Mundial de Lucha contra el Sida, Vanguardia presenta un panorama del Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida en Santander.
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En 2014, Adrián* como llamaremos al protagonista de esta historia, con el fin de proteger su identidad, se enteró que era VIH positivo. Cinco años después, relata sin miedo su testimonio para que muchos entiendan que si es posible vivir con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

Con tan solo 20 años, este joven santandereano, asumió de la mejor manera su nueva condición. Muchos pensarán, a los 20 años apenas está empezando a vivir, pues a pesar del diagnóstico, eso es lo que Adrián no ha dejado de hacer: seguir con su vida.

La prueba

Una mañana cualquiera, Adrián notó que tenía unas pequeñas úlceras en la boca, razón suficiente para acudir al médico. Estando allí, la profesional que lo atendió decidió enviarle la prueba.

“No me dijo tiene síntomas, solo hágasela por si acaso”, recuerda.

Cuatro días después, con valentía y sin pensar en lo que podría pasar se practicó la prueba. El resultado: positivo.

Por cinco minutos su mundo se derrumbó, todo se tornó gris, el panorama cambió. Sin embargo, cuando llegó la calma entendió que el resultado era la consecuencia de haber tenido relaciones sexuales sin protección.

“Fue algo normal. Si yo sé que tengo relaciones con otro hombre sin cuidarme, ¿qué podía esperar? No me quedaba otra salida que aceptarlo con tranquilidad y madurez”, señala.

Y fue precisamente esa madurez y asistir a un grupo juvenil de apoyo lo que llevó a que Adrián asumiera su nueva condición de la mejor manera.

“Tener VIH no es nada de otro mundo, es como estar sano, solo me tomo una pastilla y ya”, resalta el joven que hoy tiene 25 años.

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¿Cómo es vivir con VIH?

Muchas personas dan por hecho que ser diagnóstico positivo de VIH es caminar hacia la muerte, contrario a ese pensamiento equivocado, Adrián ha demostrado estar mucho más vivo y sano.

“El virus no me ha impedido hacer lo que yo quiero. Desde que me cuide, me tome el medicamento y me haga el chequeo mensual que demuestre que estoy controlado, puedo hacer todo lo que desee”, explica.

En la actualidad, Adrián tiene una pareja estable, trabaja, se ejercita y vive la vida de un joven de 25 años sin tabús. Y a pesar de que en una sola ocasión fue rechazado por su condición, la vida le enseñó que es mejor guardar silencio.

“Antes le contaba a la gente con tranquilidad que tengo el virus, sin embargo, con el tiempo entendí que esto no debe afectar a nadie más”.

Y es precisamente el estigma y la discriminación asociados al VIH lo que impide que la población pida ayuda y acuda a servicios de salud.

Diego Ruiz Thorrens, director de la Corporación Conpázes - Proyecto Santander Vihda resalta que hablar de VIH no es solo referirse al virus, es hablar de sexo en libertad y sin prejuicios, es dejar de culpar a otros, migrantes, población Lgbt, trabajadoras sexuales. Hablar de VIH es necesario para poner fin a la epidemia de Sida al 2020, meta que hace parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Hay que hablar y romper ese estigma heredado de los adultos que argumentan que el VIH es cuestión de homosexuales, de trabajadoras sexuales o de los demás. El VIH puede llegar a la vida de cualquiera”, señala.

Además, Torrens confirma que este año la corporación que dirige recibió varias denuncias de población Lgbt víctima de bullying, cuya condición sexual los ata equivocadamente al virus.

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“Estos señalamientos no ocurren en los hombres heterosexuales. Actuar así refuerza el estigma y la discriminación que pesa sobre ciertos sectores sociales, y genera que aquellas personas que no son ‘gays’ pero viven con VIH no lo digan por temor al señalamiento”, explica.

En ese sentido, Onusida publicó en 2017 un informe que muestra cómo la exclusión obstaculiza el acceso a servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento del VIH, poniendo en riesgo la vida de las personas.

$!‘Sí, tengo el virus del VIH, y llevo una vida normal’

Acciones en salud

Cumplir la meta 90-90-90, propuesta por Onusida para acabar con la epidemia del Sida es el objetivo del departamento y para lograrlo se trabaja de manera articulada entre la Secretaría de Salud Departamental, las secretarías locales y ONG’s.

De acuerdo con Patricia Caicedo, referente en Sexualidad, Derechos Sexuales y Reproductivos de la Secretaria de Salud Departamental, en Santander se capacitaron equipos de salud para la respuesta a la atención por infección de VIH y en la toma y lectura de pruebas rápidas, además de realizar asistencia técnica, vigilancia y control.

En las Instituciones Educativas se fortaleció la capacidad técnica de los maestros en salud sexual y reproductiva, incluida la infección por VIH en 60 municipios.

“Se ha fortalecido el tamizaje en grupos poblacionales que concentran la mayor vulnerabilidad y prevalencia de VIH: hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadoras sexuales y migrantes”, refiere Caicedo.

Respecto a la población venezolana, asegura que gracias al convenio OIM- AHF con la Corporación Milagroz, 20 venezolanos que no cuentan con el Permiso Especial de Permanencia, PEP, han accedido al tratamiento antirretroviral.

Pese a ello, el Director de la Corporación Conpázes señala que en 2019 han fallecido 11 venezolanos VIH positivo por falta de tratamiento.

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