miércoles 17 de junio de 2009 - 10:00 AM

Sólo la renovación urbana evitará colapso de la ciudad

Los trancones, los pitos y el desorden que se registran hoy en las vías y andenes de Bucaramanga, esos que resultan insoportables a cualquier hora del día, podrían continuar en el año 2020, aún cuando se desarrollen diversas obras de infraestructura.

Esa es la proyección de cinco expertos consultados por esta redacción, quienes aseguran que la ciudad todavía no ha definido cómo quiere ser en el futuro: si le apuesta al transporte masivo, le apunta al uso del carro particular o promueve la renovación urbana.

A juicio de los especialistas, de poco serviría que se construyan Metrolínea, la Troncal Norte-Sur que incluye el Viaducto de la Novena y ocho intercambiadores, además del Metrocable, si estas obras de concreto no son complementadas con otras estrategias.

'En diez años habremos crecido en población y parque automotor y la solución de fondo no es sólo construir obras. Se requiere de un programa de cultura ciudadana que desestimule el uso del carro particular y promueva el uso del transporte masivo', indicó Florentino Rodríguez, presidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros, SSI.

Pero eso no es todo, apuntó Rodríguez: 'Tenemos que propender por una ciudad bonita y amigable y eso sólo se logra ofreciendo espacios dignos para los habitantes. Para ellos se debe recuperar los andenes y fomentar planes de renovación urbana'.

En esta versión coincidió Álvaro Pinto, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, regional Santander: 'Sin estas obras de infraestructura es un hecho que la movilidad colapsaría porque la meseta de Bucaramanga tiene vías muy estrechas y hay pocas posibilidades de ampliación. Sin embargo, estas obras necesitan de complementos'.

Según explicó, es urgente construir parqueaderos públicos para que las personas usen su carro hasta ciertos puntos y luego se suban al transporte masivo. 'Asimismo se requiere eliminar las ‘muelas’ que hay en las calles para darle cabida a los peatones y fomentar un Plan Centro que recupere esta zona sin atropellar a quienes subsisten con el comercio'.

‘Una ciudad para la gente’


Para Christian Melo, arquitecto y especialista en planificación urbana, las obras de infraestructura proyectadas están pensadas para los carros y no para ofrecer mejor calidad de vida a sus habitantes.

'Con esas obras sólo se harían más vías para los carros y en unos años habría el mismo problema de congestión. Bucaramanga lo que necesita es una renovación urbana, donde la equidad tenga cabida. Estoy hablando de una reedificación de la capital santandereana'.

Melo explicó que se refiere a proyectos que incentiven la construcción de vivienda con más metros cuadrados, y andenes y calles que permitan la movilidad del peatón: 'Bien decía Antanas Mockus que en la medida en que una ciudad permita la circulación de niños, ancianos y triciclos, es una ciudad más vivible'. 
 

Por su parte, Félix Jaimes, director de desarrollo regional de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, proyecta a la ciudad en 11 años 'como un lugar donde hay movilidad para todos, con un proyecto en marcha que favorezca a los peatones y un transporte público fuerte'.

No obstante, Jaimes considera que la capital santandereana está en mora de apostarle a una ‘redensificación’ racional, es decir, a una renovación urbana que promueva el desarrollo de amplias zonas verdes y de equipamiento comunal.

'Los errores que se están cometiendo son producto de un Plan de Ordenamiento Territorial, POT, irracional. Es increíble ver cómo casas están siendo demolidas para construir edificios, uno seguido de otro, sin que se deje espacio para zonas verdes ni parqueaderos. Un buen modelo de urbanismo, por ejemplo, es el sector de Conucos', añadió Jaimes.

Así las cosas, los especialistas concluyen que Bucaramanga debe definir si le apuesta a estructuras que faciliten por algunos años la circulación de vehículos, o se reedifique con miras a la calidad de vida, a punta de nuevos conceptos de vivienda y espacios para la movilidad y el esparcimiento de los peatones.

LA VOZ DEL EXPERTO
Antonio José Díaz Ardila, urbanista / Fundación Participar


¿Cómo será Bucaramanga en 10 años con las actuales obras de infraestructura ya concluidas?
Hacer futurismo es un gran riesgo porque las sociedades funcionan de acuerdo con los comportamientos de los grupos humanos y no solamente por la dinámica de sus obras físicas.

Podemos estar seguros de que las obras en proceso y todas las demás que podamos ejecutar nos permitirán a los bumangueses disfrutar de una ciudad moderna, con espacios suficientes para el peatón y para la movilidad en el área metropolitana. Sin embargo, si estas obras no van acompañadas de procesos educativos que propicien un cambio en  actitudes y hábitos  de todos los ciudadanos,  no generarán positivos efectos.

La inseguridad, el desorden, la agresividad y el irrespeto por las mínimas normas de comportamiento cívico y social, reales causas de nuestra deteriorada calidad de vida, no se curan con grandes inversiones. Sólo con un fuerte liderazgo y un cambio en el comportamiento general podrían sacarnos del actual caos.

En la parte económica, efectivamente Bucaramanga y Santander van muy bien. Las inversiones de Hidrosogamoso sumadas al auge del petróleo garantizarán recursos para generar empleo y mejorar ingresos. Sin embargo, la calidad de vida debe ser producto de decisiones colectivas o de nuevos comportamientos sociales.

 

 

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