miércoles 31 de octubre de 2018 - 10:58 AM

Thiago, el pequeño santandereano que vive con medio corazón

Thiago Andrés es un pequeño valiente que, a pesar de los diagnósticos y su condición médica, no ha dejado de luchar por su vida y por seguir llenando de alegría a la familia Carvajal Ibáñez. A su corta edad ha resistido dos cirugías y sigue demostrando que vivir con un corazón diferente si es posible.
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Cuando Paula Andrea Ibáñez se enteró que estaba embarazada la invadió una sensación de sorpresa por la noticia, pero como ella misma lo cuenta, no le dio miedo, al contrario, empezó a plantearse nuevas retos. 

Sin embargo, a las 20 semanas de gestación, a Thiago le diagnosticaron hipoplasia de corazón izquierdo, una condición médica en la que los doctores no daban esperanzas. Aseguraban que lo mejor era interrumpir el embarazo. 

“Cuando descubrieron la cardiopatía de Thiago tenía incertidumbre y miedo a lo que me iba a enfrentar, siempre tuve claro que no quería interrumpir mi embarazo”, relató Paula Ibáñez. 

Un día quiso buscar una segunda opinión y allí el diagnóstico cambió, “los médicos me dijeron que Thiago tenía ventrículo único de morfología izquierda con vasos mal puestos y coartación de la aorta, lo que quiere decir que solo se le formó medio corazón”, explicó.

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Con esta nueva valoración, Paula tuvo que asumir un embarazo de alto riesgo y asistir a controles semanales con perinatólogos para monitorear que todo estuviera bien. 

“Los médicos también me recomendaron que el niño debía nacer por cesárea en la Fundación Cardiovascular porque allí tienen la suficiente experiencia para tratar este problema tan complejo”.

Así las cosas, Thiago Andrés Carvajal Ibáñez nació el 23 de septiembre del 2017, día en el  que la vida de sus papás, abuelos y familiares cambió por completo. 

“Cuando nació, inmediatamente lo subieron a la UCI Pediátrica Cardiovascular de la Fundación, estaba muy malito. Le tuvieron que poner muchos medicamentos para mantenerle un 'huequito' abierto que tenemos en el corazón y que le permitía estar vivo. Con el paso de los días iba a cerrarse, y si esto sucedía Thiago fallecería”, relató. 

Aquel 'huequito', como Paula lo llama, es el Foramen Oval. Esta abertura durante la vida intrauterina permite el paso de sangre desde la aurícula derecha a la aurícula izquierda. Normalmente permanece abierto en el feto, pero se cierra justo después del nacimiento. 

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A pesar de lo que médicamente implica ser un paciente con un único ventrículo, Thiago aún tenía una esperanza de vida.

“Cuando los niños nacen con ese problema hay una única opción, llevarlos a tres cirugías a lo largo de toda su vida. Una cuando nacen, otra a los seis meses y la última a los cuatro años. No es una cura porque la enfermedad no la tiene, pero sí lo ayuda a que pueda vivir con esa condición”, contó Paula.

Como Thiago nació bajo de peso no fue apto para la primera cirugía. “Lo que le hicieron fue una cirugía llamada Banding Pulmonar para disminuir el tamaño de la arteria pulmonar y para que pudiera ganar peso”, continuó. 

Finalizada esta intervención, la salud de Thiago empeoró.

“En la cirugía casi pierde un riñón, estuvo intubado todo el tiempo, le hicieron diálisis. Los médicos me decían que no iba a pasar del mes de vida. Sin embargo yo seguía insistiendo en que no iba a ser así porque siempre lo he visto muy fuerte”, recordó. 

Nace una esperanza 

A los 17 días de nacido, en la UCI pediátrica y sin haber superado las complicaciones en su salud, Thiago Andrés tuvo que ser sometido nuevamente a una cirugía. 

“Tuvimos que seguir un procedimiento de tipo paliativo para poder mantenerlo con vida y hasta cierto punto estable, esto va a permitir que crezca. Aunque va a requerir de otras cirugías necesita de mucho cuidado y de mucha vigilancia”, explicó Javier Mauricio Castro, Cardiólogo de la FCV.

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Terminada la cirugía, la vida de este pequeño valiente empezó a cambiar. “Se recuperó súper rápido, duró cerca de tres meses en la UCI mientras su corazoncito tomaba fuerzas. Le dieron salida el 23 de diciembre y desde ese momento ya ha pasado un año”, contó con emoción su mamá. 

“El es un niño muy activo, que da mucho y que ha tenido un gran avance. Estamos esperando que su peso mejore para poder considerar hacerle una nueva cirugía”, relató su doctor. 

El pasado 29 de octubre Thiago cumplió un año y un mes de vida, ya camina y dice algunas palabras.

“Normalmente cuando los niños vienen con ese problema cardíaco tienen alguna afectación neurológica, pero él no. Su desarrollo ha sido normal, antes muy rápido”, afirmó Paula. 

Actualmente, Thiago completa dos cirugías y le faltan otras dos. Asiste a controles mensuales y toma medicamentos para su falla cardíaca.  

“Ahora me siento más fuerte que antes, porque después de escuchar que mi hijo no iba a vivir y verlo así de bien siento que es como un pequeño milagro. Aunque le faltan dos cirugías y también complejas sé que nos va a ir mucho mejor”, finalizó.

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