viernes 19 de octubre de 2018 - 12:14 PM

Un macaravitense en la Nasa

Edbertho Leal Quirós es físico, con maestría en Física de Plasma y doctorado en Ingeniería Nuclear. Ha participado en grandes proyectos con la Nasa, ha inventado máquinas y ha escrito varios artículos; sin embargo, sus más grandes sueños son que reconozcan a su pueblo, Macaravita, en el mundo y que Colombia invierta en proyectos de ciencia.

Edbertho Leal Quirós ha sido primero en muchas cosas. Siempre fue el número uno de su clase, en primaria y bachillerato; fue el mejor bachiller del país en el año 68; es el primer científico oriundo de Macaravita, Santander, que ha logrado trabajar en la Agencia Aeroespacial de Estado Unidos (Nasa); es el primer científico en crear una máquina que produce plasma estable por 30 días y, por si fuera poco, durante uno de los cursos de la maestría, específicamente el dictado por el Nobel de Física Julián Schwinger, obtuvo un uno arriba de sus notas, lo que significaba que había sido el mejor de esa clase.

- “En ese curso tuve de compañero a Stephen Hawking y ¿sabes qué? No fue él el primero de la clase, fui yo, imagínate”, se echa flores.

¿Cómo un niño de escasos recursos de un pueblo como Macaravita se convierte en un científico de la Nasa?

Edbertho se queda callado y piensa la respuesta por unos segundos. Se ríe.

- “Sabes que no me he puesto a pensar mucho en eso porque siempre supe que lo sería, pero te puedo decir dos cosas muy importantes. Una es que estudié en el que por mucho tiempo consideré el mejor colegio del mundo.

En el Custodio García Rovira de Málaga aprendí todo lo que necesitaba para saber quien iba a ser. Aprendí historia universal, inglés, alemán, artes, civismo, geografía, física de la buena y leía cada semana una obra escrita por un Nobel. Yo veo lo que enseñan ahora y no entiendo qué pasó, pero bueno.

Lo segundo es el mismo hecho de haber nacido en Macaravita. Despertarme y ver desde mi ventana las 13 montañas de la Sierra Nevada de Chita, Güicán y Cocuy, el cielo siempre despejado y al anochecer poder ver las estrellas y la nebulosa de Orión, me hizo hacerme muchas preguntas que luego la física me respondió”, explica.

Ahora, muchos años después de eso se siente orgulloso de decir que pasó de estudiar a la luz de la vela porque a su pueblo la luz eléctrica llegó tarde, a estudiar hasta con la luz nuclear que él mismo ha ayudado a crear.

Como se hizo tantas preguntas por tanto tiempo, cada cosa que descubría en su carrera académica y profesional le parecía increíble, cuenta. Cuando niño lloraba porque no lograba saber la composición de muchas cosas y hoy, que ya sabe la composición de casi todo, llora cada vez que la física le muestra algo nuevo.

Él nunca ha dejado de sorprenderse y por eso siempre ha querido más. Desde hace más de cinco años sueña con que en su pueblo esté ubicado el observatorio astronómico y meteorológico más grande de Colombia, con un telescopio de 20 pulgadas de diámetro. Él y varios de sus colegas de la Universidad Nacional han hecho pruebas y experimentos y no encuentran en el país un mejor lugar para eso.

Anhela que Colombia sea el pionero en muchos de sus experimentos; sin embargo, cada vez pierde más la esperanza y entonces mejor habla de sus logros en el extranjero.

Gracias a la máquina de plasma que creó, la Nasa le pidió que experimentara y encontrara materiales para recubrir la sonda Solar Probe (Sonda Parker), la misión que busca llegar a Júpiter y luego aproximarse lo máximo posible al sol y que despegó en agosto gracias a que junto a su equipo encontró los materiales ideales para cubrir la nave y protegerla del plasma del sol que podría quemar toda la instrumentación.

Sumado a eso, poniendo al servicio de la Nasa todos sus conocimientos en física nuclear y de plasma, participa en el proyecto de la Agencia para construir el cohete que viajará a Marte en el 2025.

El físico macaravitense, quien participó en el diseño de la Estación Espacial Internacional, fue presidente de la American Nuclear Society y es el director científico de la Universidad Politécnica de Puerto Rico, habló con Vanguardia Liberal sobre sus proyectos en Colombia y la frustración que siente al ver el poco apoyo para la ciencia en el país.

¿En qué va el tema del Observatorio en Macaravita?

En nada, va muy lento. En parte por culpa mía por no dedicarle más tiempo, pero es que es muy difícil sin apoyo. Yo estoy frustrado porque cuando presentamos el proyecto al gobierno de Santander lo primero que preguntaron era dónde quedaba Macaravita. Si el gobierno ni siquiera sabe, mucho menos van a apoyar un proyecto allá. A los pueblos pequeños no los van a ayudar nunca, esa es la historia y ha sido así siempre, no quería aceptarlo pero sé que me toca. Tengo que aceptar que esto acá es una vergüenza, a nadie le interesa.

¿Se refiere a la ciencia?

Sí, Colombia misma no invierte en ciencia. Es una vergüenza que Francia invierta el 15% de su presupuesto y Colombia 10 a la menos siete. Aquí hay gente tan buena y se tienen que ir. No conozco una sola universidad de Estados Unidos donde no haya tres o cuatro profesores de Colombia. Yo creo que ningún país se dé ese lujo. Y aquí como si nada, con la plata en otras cosas.

En una de sus anteriores visitas también habló de una planta de tratamiento de aguas residuales utilizando plasma, ¿cómo va ese proyecto?

Hicimos el experimento aquí en Bucaramanga. Tomamos aguas residuales de una quebrada que llega a Girón y con una máquina pequeña de plasma logramos, como si fuera un mago que entra al agua negra y solo selecciona moléculas H2O, destilar agua completamente. Mi hijo, que trabajó conmigo en lograr eso, y yo tomamos de esa agua y era la más pura. Pero, tuvimos una orientación ingenua, le propusimos el proyecto a Ecopetrol con las pruebas e investigación que demostraba que era una solución excelente no solo para ellos sino para el mundo. Parecía que iban a invertir y ayudar a que el proyecto saliera adelante, pero después de dos años de presentaciones y demás nos dijeron que como no era una teoría que existiera ni que se estuviera vendiendo, no estaban interesados. Entonces, me pregunto, ¿si no es traído de otros lados, entonces no sirve? Queremos inventarlo aquí, hacerlo aquí y venderlo al mundo porque Colombia también puede tener su tecnología. Quería limpiarle el agua a ellos, pero no se pudo, les mostramos, les probamos, les destilamos 10,4 barriles de agua diarios con una máquina pequeña que yo inventé, pero al parecer aquí ni es tan importante el agua, ni lo es la ciencia.

¿Qué tan costosa resulta una planta así?

Es costoso, por la energía que consume, pero es energía obtenida del plasma por lo que no hay impacto negativo en el medio ambiente. Lo que usa Ecopetrol para supuestamente limpiar el agua les sale como 5 veces más caro que lo que nosotros les ofrecimos y no deja el agua como nueva.

Entonces, ¿piensa probar suerte en Estados Unidos o en otro país?

Yo soy muy patriota, no se lo quiero regalar a Estados Unidos porque nosotros también podemos crear para beneficiar al resto del mundo, no tenemos que esperar a que otros traigan y vendan. Ha sido más mi culpa de querer mucho a Colombia y esperar que sea posible aquí.

Tiene otros proyectos con plasma que tienen muchos beneficios, ¿por qué es tan importante este material?

El plasma es el cuarto estado de la materia. No es un invento humano, se encuentra en las estrellas y un ejemplo es el sol. Puede alcanzar temperaturas muy altas, incluso unos cuantos millones de grados Celsius, lo que lo convierte en un excelente conductor eléctrico y generador de energía. El gran compromiso de la tecnología de plasma se debe a su valioso potencial en la protección del medio ambiente y el ahorro de energía, su flexibilidad y amplia gama de aplicaciones y sus claras ventajas ecológicas.

Usted ha desarrollado máquinas de plasma capaces de alcanzar varios millones de grados que se han empleado para sacar adelante grandes proyectos de la Nasa, ¿tiene otros proyectos con eso?

Claro, tengo proyectos míos, cosas en las que soy pionero, tecnología que inventé yo, que no se está haciendo en el mundo y que quisiera ponerla a funcionar aquí en mi país. Uno de ellos es calentadores de agua con microcanales, láminas finitas con canales muy pequeños por las que pasa el agua y dependiendo el material sale la temperatura. Si tiene aluminio, utilizando energía de plasma, sale el agua a mínimo 55 grados, pero si es cobre podemos sacar incluso vapor. Lo quiero implementar acá, pero me temo que en Colombia no quieren formar parte del liderazgo mundial de crear. Otro proyecto, al que le estoy metiendo todas mis ganas, es activar las semillas con plasma para hacer que las plantas y cultivos crezcan mucho más y más rápido. Hay semillas que no nacen nunca y con una máquina de plasma que también inventé, una más pequeña, sí lo hacen. Y no solo eso, acelera el crecimiento. Hay alimentos que solo dan una o dos cosechas al año, con esto podrían ser tres o cuatro sin necesidad de modificación genética ni hormonas ni nada de eso, porque esto es energía, es física, no altera ninguna propiedad de los alimentos. Para satisfacer la demanda de alimentos en el mundo, sin necesidad de buscar en otros lados, la solución sería el plasma.

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