domingo 11 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Un millón de aplausos para el Gran Maestro

Durante los años 70, Hólguer Alfredo Cruz Bueno tenía 'un sueño de niño'. Se veía montado en una bicicleta cruzando la meta después de una prueba de fondo y escuchando los aplausos de su gente. El sueño se truncó el día que su mamá, una humilde señora, madre de siete hijos, se vio obligada a empeñar su cicla para poder asumir los gastos de su primera comunión.

Fue entonces cuando el pequeño decidió dedicarse a darles los aplausos a los pedalistas de la época. Sin embargo, Hólguer Alfredo no se resignó. ¡Quería ser aplaudido algún día y por eso soñó de nuevo! Esta vez se imaginó convertido en un locutor, tal vez como el mítico comentarista Julio Arrastía Bricca, para recibir  ovaciones por cada una de sus transmisiones radiales.

Es cierto: llegó a ser un gran periodista radial, pero la verdad no logró transmitir ninguna competencia de bielas. Tampoco se puso la camiseta amarilla de la Vuelta a Colombia, ni las de los ‘lunares rojos’ de los premios de montaña.

Pero la vida, que nunca deja de ser bella, le enseñó a Hólguer Alfredo que 'si algo es para uno, le guardan'. Hace apenas tres días, él recibió no uno ni dos, sino un millón de aplausos en el Teatro Colsubsidio de Bogotá, justo cuando el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, le entregó la estatuilla que lo calificó como el Gran Maestro de Colombia 2009.

¿Maestro? ¿Cómo así? ¿Qué relación puede haber entre un ciclista frustrado, un locutor consagrado y un docente homenajeado?
¡Mucha! Para convertirse en el profesor más destacado de nuestro país, Hólguer Alfredo tuvo que ‘pedalear mucho’. ¡No! no fue necesario montarse en una cicla, tampoco requirió de micrófrono alguno; sin embargo, sí fue preciso ‘untarse de tiza hasta las orejas’ para ir a un humilde colegio de Piedecuesta y convencer a sus alumnos, a los padres de familia, a sus propios colegas, e incluso al mismísimo Rector y hasta al Alcalde, de que 'se podía ir por los caminos de la palabra para incentivar la lectura y motivarlos a la escritura creativa'.

Por eso él se ganó esta nueva edición del Premio Compartir al Maestro.
Y es que Hólguer Alfredo se fue casa por casa, en la vereda Planadas, para enseñarles a leer a los niños y a sus padres. Había que verlo improvisando su aula de clase en el solar de un rancho campesino, escuchando la lectura que hacen los labriegos.

Además, descubrió que a través de la palabra los hijos del campo construyen las grandes  historias de los compadres y que, junto a sus hijos, pueden escribir bellos cuentos, hermosas poesías y, de manera particular, textos valiosos que envidiarían las más exclusivas bibliotecas.

Este hombre, para orgullo nuestro, es santandereano. Con su ‘pedaleo’, con su gran voz de locutor y su vocación docente puso en alto el nombre de nuestra tierra al ganarse el exigente concurso docente.

¿Ese ensordecedor aplauso que escuchó durante la noche del jueves pasado, cuando fue elegido como el Mejor Profesor del País, fue el mismo que esperaba oír cuando anhelaba ser el mejor ‘escarabajo’ de Colombia?
Mi sueño de niño era el de un ‘escarabajito’ que suponía aplausos para sí. Sin embargo, la ovación de la que usted habla, a decir verdad, no era tanto para mí. Era para esos jóvenes labriegos que hacen parte de mis cursos, quienes cristalizaron, con sus ganas de leer, el camino de la palabra.
Por supuesto que como docente agradezco esta distinción; pero básicamente es la prueba fehaciente de que si uno quiere triunfar, debe 'pedalear' muy fuerte para llegar a la meta.

Para nadie es un secreto que usted es una persona que se ha hecho a pulso y que incluso procede de una familia de escasos recursos económicos. ¿Es cierto que de niño debió dejar de estudiar durante un tiempo para trabajar?
Es verdad y no me da pena decirlo. A los 13 años trabajé como ayudante de carpintería, en zapatería, en talleres de mecánica y hasta fui mesero. Me enorgullezco de ello, no sólo porque el trabajo dignifica al hombre, sino porque esas experiencias me ensañaron que si quería llegar lejos, debía esforzarme; porque nada me lo iban a regalar.

Usted enseña el camino que conduce a la palabra. ¿Cuál cree que sea el verdadero camino de un educador?
Pienso que el profesor no debe ser sólo un modelo; a él también le corresponde ser un testimonio. Además, el docente no es sólo el que toma la tiza y entra a un salón; todos somos maestros. Si un niño ve que el papá toma de una manera desmedida, no cabe duda que este pequeño será el borracho del futuro.
Aunque usted 'trabaja con las uñas', por estar en un área rural que muy poca atención oficial recibe, ¿qué piensa de aquellos estudiantes que se refugian en los computadores y encuentran en ‘San Google’ o en ‘San Internet’ las mejores fórmulas para copiar y no hacer tareas'.

Hay que ser consciente de la época en la que vivimos. Los jóvenes viven en el mundo del Internet y antes que criticarlos por la pereza, hay que inducirlos a que utilicen esa herramienta para un bien, no para un mal. Los padres deben estar muy atentos de la información que consumen sus hijos en la red; si copian y no hacen tareas, es porque a los papás no les interesa su formación.

¿Por qué cree que hoy día el trabajo del docente no es tan respetado como en los tiempos de nuestros abuelos?
Por muchas cosas. Creo, por ejemplo, que las universidades ven ahora a los alumnos como clientes, antes que como personas para ser formadas. Si usted paga la matrícula, podría repagar la materia. ¡Qué horror!

Es más, se ven por ahí profesores, en colegios y universidades, sacando pecho y diciendo que son los ‘coladores’ de las asignaturas; cuando lo único que quieren es buscar formas de 'sacarles plata' a los padres de familia con cursos remediales o supletorios.

¿O sea que usted no está de acuerdo con las formas de evaluación de estos tiempos?
Antes que calificar un previo de un alumno, uno debe evaluar si la clase recibida cumplió con los objetivos trazados. La idea no es rajar; la clave es preguntarse por qué el alumno no aprendió. A veces es el profesor el que debe ser reprobado, por no saber transmitir el conocimiento que le corresponde.

Usted es un ejemplo de que 'cuando se quiere se puede'. De hecho estudió con mucho esfuerzo. ¿Usted cree que los docentes de Colombia sí están bien preparados?
Hay de todo como en botica. Lo que le puedo asegurar es que la dignidad del maestro se alcanza en la medida que el mismo docente quiera. Usted puede tener una pared dispuesta para los diplomas y los certificados que alcance, pero tiene que tener carisma, vocación y sentido de servicio para ser un buen educador.

¿Cómo logró realizar un Festival de Literatura en el campo, cuando en la vereda en donde usted trabaja, un alumno apenas tiene para comprarse un cuaderno y un lápiz?
Porque todos tenemos historias que contar. Yo siento que los paisanos, los labriegos y los jóvenes del campo tienen mucho por decir; incluso más de lo que dicen aquellos alumnos que llegan a las universidades privadas a calentar el puesto o a ser simples clientes de esos planteles de educación superior.

PERFIL

Hólguer Alfredo Cruz Bueno
Natural de: Bucaramanga, Santander.
Fecha de nacimiento: 5 de enero de 1964.
Edad: 45 años.
Estado civil: Casado con Rossana Rivera.
Hijos: Silvia Patricia, Tania Daniela, Hólguer Alfredo Jr. y Franco Yaset Cruz.
Nombres de sus padres: Olgo Cruz Duarte y Rosa del Carmen Bueno Bueno.
Estudios: Adelantó la educación primaria en la Escuela Alianza Para el Progreso, hoy colegio ‘Humberto Gómez Nigrinis’; e hizo la secundaria en el Colegio ‘Balbino García’. Luego obtuvo el título de Licenciado en Español y Comunicación, de la Universidad de Pamplona. En la actualidad cursa una Especialización en Gerencia de Instituciones Educativas.
Trabajos desempeñados: Hizo parte del equipo periodístico de Todelar, Colmundo y RCN.
Cargo actual: Desde el año 2005, es docente del área de Lengua Castellana en el Instituto del Oriente, situado en la vereda Planadas, de Piedecuesta.
Publicaciones: El cuento ‘Granadillas sin flores amarillas’, la novela corta ‘Gracias a Elena’ y la obra ‘Relatos de Pupitre’.
Logros profesionales: Aunque acaba de ser galardonado con el Gran Premio Compartir al Maestro 2009, él ya había sido distinguido como uno de los 30 mejores educadores latinoamericanos, otorgado por la Unesco. De igual forma, Hólguer Alfredo Cruz Bueno hace parte de la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa, Renata, del Ministerio de Cultura.

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