lunes 04 de enero de 2010 - 10:00 AM

Una cruzada cívica para salvar al Parque San Pío

Aunque es uno de los parques legendarios de Cabecera y de la ciudad, el ‘San Pío’ es hoy un escenario descuidado, lleno de mugre e inseguro.

Ni siquiera las luces del alumbrado público de la Navidad pasada pudieron devolverle el brillo al otrora ‘pulmón’ verde. La inmensa vegetación que, durante años, contribuía a  purificar el aire,  está en ‘cuidados intensivos’.

Los gallineros y los demás árboles se están pudriendo, al punto que una inmensa capa de polvo terminó por arruinar el prado.

Un reconocido agrónomo, quien vive en el sector, manifestó que las especies naturales están enfermas: 'si no se les realiza un mantenimiento, se empezarán a caer poco a poco'.

Ni hablar de las bancas y las aceras: además del evidente deterioro que registran por la falta de mantenimiento, son epicentros de basura y demás residuos de comidas. Algo más:  la mugre ha sido el mejor ‘caldo de cultivo’ para el aumento de los criaderos de zancudos.

De igual forma, se ven amalgamas de hierros retorcidos, arrasados por el óxido y el fuego, las cuales sólo sirven como baños públicos de los vándalos que se dan cita en este lugar.

Para completar el mal oliente panorama, algunos improvisaron el terreno del parque como una letrina; o, mejor dicho, como el baño público canino de la ciudad.

Para completar el nefasto panorama, los ladrones y los viciosos, camuflados en la oscuridad por la falta de un adecuado alumbrado público, han convertido las zonas verdes en sus puntos de encuentro, donde se negocia con droga y se ‘tumba’ al que se atreva a pasar por allí.

Los habitantes del sector, a través de esta página, les solicitan a las autoridades locales una urgente campaña de mantenimiento.


ALGO DE HISTORIA

El Parque San Pío, a decir verdad, no se llama así. Su nombre de pila es

‘Guillermo Sorzano González’, un médico santandereano en cuyo honor se levantó este ‘pulmón’ de la ciudad. La gente le dice ‘San Pío’, entre otras cosas, por el barrio en donde queda y por el templo que se construyó por allí.

¿Qué tan viejo es el parque?

Se sabe que a finales de los años 50 se decidió adecuar el parque, de manera precisa, sobre unos terrenos que pertenecían a la familia Puyana.

El legendario escenario no fue una iniciativa del gobierno, sino una obra que impulsaron los habitantes de Cabecera; quienes encontraron en esta área a un importante espacio para pasar ratos de sano esparcimiento como: caminar, trotar o jugar.

El 20 de julio de 1964, y pese a que el Municipio no era el propietario del terreno, fue inaugurado oficialmente el parque en memoria de uno de los mejores alcaldes que ha tenido la capital santandereana: Guillermo Sorzano González. Pasados 5 años, en 1969, la urbanizadora de David Puyana, mediante escritura pública, le donó al Municipio los terrenos del parque.

 

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