domingo 13 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Una estrategia para gobernarnos mejor

¿Podremos recuperar el título de Ciudad Bonita, el que se nos extravió hace tantos años? ¿Contaremos con gobiernos lo suficientemente honestos y eficientes como para pensar que se desvanecerá ese color gris que le han dado algunos a nuestro Municipio?

Las preguntas surgen al ver la ciudad llena de basura, con vías congestionadas, sin contar con la gran cantidad de ventas ambulantes y de carros que invaden andenes, aceras y, en general, demás áreas del espacio público. Es más, se cuenta con un aterrador grado de percepción ciudadana que, entre otras cosas, revela que 71 de cada 100 bumangueses no se sienten seguros en nuestra capital.

¡Y no es para menos! la tasa de homicidios en Bucaramanga por cada 100 mil habitantes llega a la escabrosa cifra de 18 asesinatos.

Diagnósticos de este tipo obligan a los funcionarios  a rendir cuentas y a reflexionar sobre qué tanta responsabilidad tiene cada uno de ellos en estos problemas.

Según Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá, 'la discusión pública sobre la forma como va la ciudad y la evaluación del equipo gobernante requiere, al menos en el caso de Bucaramanga, de bases sólidas que permitan desenmarañar lo que sucede aquí y lo que podría venir en un futuro'.

Por eso, él respalda el proyecto denominado: Bucaramanga, Cómo Vamos, que se adelanta en la actualidad en nuestra ciudad.

¿De qué se trata?

Es una herramienta ágil que le da la posibilidad a la gente del común de expresar cómo se siente viviendo en la capital santandereana.

Según explicó Mockus, 'la idea es que usted, su vecino, el funcionario y en general todos los bumangueses puedan participar en un interesante ejercicio ciudadano que, entre otras cosas, les permita verificar cómo va la ciudad en temas tan sensibles como la salud, la educación, la seguridad, el aseo, la vivienda y los servicios públicos'.

La puesta en marcha de esta estrategia fue oficializada hace dos meses en la capital santandereana por seis entidades, las cuales aunaron esfuerzos para hacerles un seguimiento periódico y sistemático a los índices y a los cambios de la calidad de vida de los bumangueses.

Las Fundaciones Corona y Participar, la Cámara de Comercio, las Universidades Autónoma de Bucaramanga e Industrial de Santander y Vanguardia Liberal, aportan recursos técnicos y humanos para sacar adelante esta iniciativa.

Por supuesto, hay que mencionar que todo ha sido posible gracias a la Alianza Interinstitucional suscrita, desde hace varios años, por la Casa Editorial El Tiempo, la Fundación Corona y la Cámara de Comercio de la Capital de la República, dueños de esta franquicia.


Una gran experiencia

Siendo alcalde, Antanas Mockus lideró la estrategia Bogotá, Cómo Vamos.  A este programa la gente le atribuye el sorprendente cambio positivo que ha tenido esa ciudad, al menos, durante los últimos 10 años.

¿Cómo fue su experiencia en este programa; sobre todo, sabiendo que era su gestión como mandatario la que estaba siendo evaluada por la comunidad?

La eficacia pedagógica de este dispositivo de percepción ciudadana, para mí fue innegable. Como mandatario tuve que entregar datos de mi gestión para que los expertos y la comunidad en general los evaluara. Al principio le confieso que sentía que entregaba una parte sustantiva de mi poder; después comprendí que entre más supiera la gente de lo que yo estaba pensando hacer, mejor sería la respuesta y más fácil se podrían lograr las metas.

¿Entregar datos no es lo mismo que el proceso de rendición de cuentas que establecen los organismos de control?

Una cosa es rendirles cuentas a organismos fiscalizadores, enfatizando los propios logros y admitiendo con cierta libertad en qué se fracasó; y otra cosa muy distinta es enfrentarse a una libreta de calificaciones de la comunidad que, entre otras cosas, cada vez incorpora más aspectos válidos en la gobernabilidad. La estrategia Cómo Vamos convierte a la comunidad no en la receptora de información, sino en la perceptora de ella. La gente tiene mucho que decirle al gobernante de turno y sería muy tonto no escucharla.

Ante la idea de ser evaluados, los funcionarios casi siempre reaccionan de una manera defensiva. ¿Qué le aconsejaría al Alcalde de Bucaramanga en ese sentido, teniendo en cuenta que el proyecto Cómo Vamos ya avanza en nuestro municipio?

A uno como mandatario le corresponde tener fe y saber que la evaluación es lo mejor para todos. El Alcalde debe entender que la comunidad,  casi siempre,  tiene las soluciones a muchos de los problemas que aquejan a una ciudad; como vive en ella, la siente más que nadie.

¿Qué tanto influyó el Cómo Vamos durante su programa de gobierno?

¡Mucho! Los grandes temas que abordé durante mi gestión fueron jerarquizados a partir de visiones de futuro y redactados por grupos de personas en talleres que seguían una metodología democrática. Y luego, bajo cada tema ubicamos un listado, en orden de importancia descendente, de indicadores de gestión y de calidad de vida. Yo le diría que de la mitad de los indicadores de mi gestión provinieron del programa Bogotá, Cómo Vamos.

¿Cuál cree que fue el mayor impacto que tuvo el Cómo Vamos en la Capital de la República?

Lo más destacable fue que, paso a paso, los bogotanos aprendieron a escribir su futuro. Es más, de la mano de los gobernantes han podido contar cuál es la Bogotá que ellos quieren. Es decir, la aplicación de esta iniciativa abrió el camino hacia un modelo de gestión por resultados, con indicadores de producto y de impacto que beneficiaron a todos los bogotanos.

¿Podremos los bumangueses hacer lo propio; es decir, paso a paso redactar el futuro de la ciudad que anhelamos?

¡Claro que sí! pero debo hacerles una advertencia. Adelantar acciones aisladas, al capricho de determinada entidad, jamás resolverá los problemas de una ciudad. El cambio en la cultura debe incluir una transformación profunda que impacte a los valores y a las políticas de un gobierno. Debe existir un compromiso explícito entre la gente común y corriente, los comerciantes, los empresarios, las autoridades, los conductores, los periodistas y demás actores de la vida diaria, para la construcción de la ciudad. En ello, la estrategia Bucaramanga, Cómo Vamos se convertirá en una gran herramienta para que ustedes se puedan gobernar mejor.

¿Puede darnos un ejemplo de cómo los indicadores que salen del Cómo Vamos, de manera concreta, inciden en los futuros gobiernos?

Hay muchos ejemplos. Uno de ellos es que cuando, en su tiempo, el alcalde Enrique Peñalosa suprimió la ‘ley zanahoria’, los homicidios se incrementaron y ello lo llevó a restablecer la medida. En resumen, Bogotá aprendió, con su Cómo Vamos, a verse e interpretarse mejor. Se dotó de un espejo técnicamente elaborado, que incluyó variables de percepción ciudadana.

¿Puede la estrategia del Cómo Vamos reducir, por mencionar sólo un caso en Bucaramanga, la ola de inseguridad que nos azota?

¡Claro que sí! En Bogotá, que es la experiencia más cercana que conozco, los datos de Medicina Legal comenzaron a ser utilizados para hacer una mejor gerencia de la vigilancia y de la prevención. La ‘hora zanahoria’ y el desarme fueron medidas tomadas y evaluadas, a partir de los datos del proyecto Cómo Vamos.

Sin querer desconocer las bondades del proyecto en la Capital de la República, para el caso de Bucaramanga esas medidas de las que usted habla ya se han aplicado; incluso han sido los ‘caballitos de batalla’ de pasadas administraciones. Sin embargo,  las cifras de inseguridad no han bajado. ¿Qué pudo haber pasado hasta ahora para que muchos bumangueses aún percibamos que vivimos en una ciudad muy insegura?

La percepción de inseguridad no sólo puede estudiarse desde el punto de vista de las cifras de asesinatos que ocurran en determinado lugar. También se deben analizar otros factores que, al igual que los asesinatos, generan intranquilidad para propios y visitantes. Son muchos los factores que hacen inseguro a un lugar; es decir, no es sólo el que dispara el que crea inseguridad; también la fomentan las personas que explotan por todo; los hombres que se embriagan y arman peleas a toda hora; y hasta los conductores ebrios que manejan, se accidentan y matan a otras personas. Por eso hay que trabajar en la tolerancia, en la convivencia pacífica y, sobre todo, en la sana resolución de los conflictos.

Considero que si un alcalde estudia las cifras del Cómo Vamos, las analiza y mide sus alcances, para el caso de Bucaramanga podría llegar a ser una gran estrategia para reducir el número asesinatos.

¿Los próximos candidatos a la Alcaldía de Bucaramanga podrán adoptar el proyecto del Cómo Vamos?

Esa es una de las grandes ventajas del Cómo Vamos, que permite un encadenamiento riguroso entre el programa de gobierno, presentado por una persona que inscribe su candidatura a la Alcaldía, y su futuro plan de desarrollo.

¿Bucaramanga, Cómo Vamos también nos servirá para construir cultura ciudadana?

Uno no nace ciudadano, uno se va volviendo ciudadano. Se aprende tanto a ser ciudadano como a ver ciudadanía. El Alcalde, que es elegido por voto popular, está obligado a la implementación de indicadores de cultura ciudadana con sus correspondientes líneas de base y metas. De hecho, el Cómo Vamos implica que el ciudadano del común aporte y reconozca su parte de responsabilidad en los problemas de un Municipio.

¿Cómo se puede articular la percepción ciudadana de los problemas de un barrio, por ejemplo, con el gobernante de turno?

Un ciudadano informado es un ciudadano empoderado. Pero también es cierto que una política pública, comprendida y monitoreada, es una política potenciada.

En síntesis, podría decir que el Bucaramanga, Cómo Vamos avanzará mucho en poner la lupa sobre la información que se tiene de la ciudad; pero también se pondrá gran énfasis en la gestión del Alcalde, de manera particular en la productividad del gasto público y en la calidad de los servicios prestados a la comunidad.

No en vano diarios tan importantes, como Vanguardia Liberal,  lideran y hacen efectivas invitaciones editoriales a corregir de manera oportuna el rumbo de un gobierno, interpretando el sentir de la comunidad. Un ejemplo de ello es la labor que impulsa este diario para exigirle al gobiernola la pronta construcción del Puente Flandes.

¿Con el Bucaramagna,  Cómo Vamos, qué tipo de ciudad podríamos tener en un futuro?

Una urbe con empleo, con oportunidades de estudio, con calidad de vida y habitada por gente cívica. Creo que, en ese orden de ideas, se sueña con una ciudad donde no se arroje basura a la calle, donde los conductores respeten las señales de tránsito, donde las vías se encuentren en buen estado, donde no haya indigentes durmiendo en las aceras y donde se respete el espacio público. Debe ser una ciudad donde el Alcalde, en verdad, impulse una gran gestión.

¿Cómo garantizar que la herramienta del Cómo Vamos se traduzca en un real fomento de la calidad de vida del bumangués?

Antes de emprender campañas o ‘prender motores’ para ejecutar alguna estrategia, en Bucaramanga se debe hacer un diagnóstico. Entiendo que eso es lo que están haciendo, en la actualidad, las entidades comprometidas con el proyecto de ustedes. El diagnóstico podrá identificar y medirá en término reales los principales problemas sociales. Después de ello se deberá decidir sobre cuáles son los puntos claves para trabajar. Tener una ciudad limpia, segura, solidaria, de gran movilidad y respetuosa de las leyes, es darles primacía a las personas y que ellas asuman su compromiso de velar por su hogar que, en últimas, es su casa.

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