martes 26 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Una obra que pretende acabar con los olores ofensivos en Bucaramanga

Con una inversión de $65.300 millones, la Empresa Pública de Alcantarillado de Santander adelantó el proceso de modernización de la Planta de Tratamiento de Río Frío. Se espera que este proyecto logre bajar los olores ofensivos que se vienen respirando por estos lados.
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Al parecer, los nauseabundos olores que se respiran en Bucaramanga y en los vecinos municipios del área metropolitana podrían desvanecerse con el paso del tiempo.

Ayer, la Empresa Pública de Alcantarillado de Santander, Empas, oficializó ante la comunidad la modernización e integración de los procesos de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Río Frío, PTAR.

Al menos en el papel, la emisión de olores ofensivos generados por estos lados, los cuales vienen afectando a las familias residentes en las unidades habitacionales cercanas al sector, será parte del pasado.

Una obra que pretende acabar con los olores ofensivos en Bucaramanga

Según Nury Espinosa Murillo, gerente de la Empas, “tras un sistema de lodos activados, que permite mejorar la depuración de las aguas residuales, se podrán tratar las aguas de Floridablanca y en general de la zona sur de Bucaramanga”.

La funcionaria fue clara al explicar que “todo esto garantizará la disminución de olores ofensivos en el área de influencia directa y el perímetro de afectación alrededor de esta planta de tratamiento”.

La noticia es buena, sobre todo si se tiene en cuenta que el tema de los olores desagradables va más allá del área ambiental, pues ese problema deja secuelas tales como: afecciones respiratorias, daños en la piel, irritación en los ojos, alergias y presencia de microorganismos que podrían transmitir otras enfermedades.

Además de las molestias respiratorias, según los partes médicos, los malos olores, provocados por diversas actividades (industriales, depuradoras, vertederos, etc...) suelen generan mareos y dolores de cabeza, entre otros problemas.

Lea además: Más sobre los malos olores

Millonaria inversión

La iniciativa de modernización de la planta contó una inversión de $65.300 millones. El 70% fue un aporte del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio; el 15% correspondió a inversiones de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga; y el porcentaje restante salió de los recursos propios de la Empas.

Según Espinosa Murillo, “el crecimiento poblacional del área de influencia de la Planta, la emisión de olores ofensivos generados en algunas de las unidades que componen el sistema de tratamiento y los cambios normativos en materia de vertimientos hicieron necesario el desarrollo del proyecto de Ampliación, Modernización e Integración de procesos de la PTAR”.

A su juicio, este proyecto, además de reducir la emisión de olores, “mejorará la eficiencia en la depuración de las aguas residuales, ampliará la capacidad instalada de tratamiento y sustituirá el tratamiento secundario de lagunas facultativas por Lodos Activados, proyecto que ya es realidad y se encuentra en funcionamiento en su primera etapa”.

Precisó que este “es un valioso proceso biológico empleado para el tratamiento de las aguas residuales”.

Actualmente la planta trata un caudal promedio de 550 Litros por segundo la cual proviene de las actividades tales como bañarse, lavarse las manos, lavar los platos o al lavar ropa; alcanzando caudales pico de 800 litros por segundo en ciertas horas del día.

LAS DENUNCIAS DE LA COMUNIDAD

Una obra que pretende acabar con los olores ofensivos en Bucaramanga

Desde hace más de diez años, los ciudadanos han protocolizado diversas quejas ante las autoridades ambientales que tienen que ver con los malos olores que se respiran en Bucaramanga, en Girón y en Floridablanca.

Los afectados con esta problemática argumentan que en áreas como las zonas de Río Frío y en el área industrial de Chimitá se han detectado fábricas que utilizan como materia prima los huesos de animales, los cuales son incinerados de manera periódica sin prever el daño que le ocasionan al aire.

Por otro lado, la mayor fuente hídrica contaminada del área, el Río de Oro, que recibe las aguas negras de Piedecuesta, Girón y el Norte de Bucaramanga, también hizo parte de las denuncias de la gente.

La Cdmb ha sido precisa en decir que la quema indiscriminada de huesos de animales, la contaminación de las fuentes hídricas, así como las aguas negras que arrojan los asentamientos subnormales a las escarpas, entre otros, son las responsables de la fetidez que se percibe en la ciudad.

El tema fue tan grave que el propio Consejo de Estado emitió un fallo con el que obliga a la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, a la Alcaldía de Bucaramanga y a cinco empresas que funcionan en la zona industrial de Chimitá, a adoptar las medidas necesarias para mitigar y eliminar los olores ofensivos que, desde hace varios años, han afectado el aire del área metropolitana de Bucaramanga.

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