lunes 08 de marzo de 2021 - 9:59 AM

Video | “Sí, me golpeó, me agredió. Reaccioné y ahora me siento libre”

Esta es la historia de una mujer santandereana que soportó 10 años de violencia física, emocional y monetaria. Un día dijo “basta”. Buscó ayuda. Aceptó que necesitaba un cambio. Dejó que le ayudarán. Se separó del agresor y hoy sueña con convertirse en una emprendedora. Esta es su historia.
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Gladys Camargo Carvajal estaba tirada en el piso. Del hombre que juró amarla caían gritos y golpes. Ella protegía a su hijo de ocho meses de edad con los brazos. Él intentaba quitárselo. La discusión

Estaba tirada en el piso. Su hijo de ocho meses lo protegía con su cuerpo. Él gritaba. Forcejeaba para quitarle el bebé. Ella se negaba a entregarlo. Él la golpeó una vez más. Ella no le daría a su hijo. No era la primera vez que discutían. Sí, la primera que terminaba en golpes. En instante, Gladys soltó un brazo. El hombre aprovechó y pisó con fuerza los dedos de sus manos. Ella soltó al bebé. Él lo tomó. Ella pedía que se lo devolviera. Él abrió la puerta. Se marchó. Ella se quedó con esa rabia y ese dolor que solo tienen las mujeres que pierden a sus hijos.

Él, con su hijo, se ocultó en la casa de su mamá. La vivienda estaba ubicada a unas cuadras donde la pareja vivía. Ella lo buscó allá. Ella pidió que le entregaran al bebé. Nadie abrió la puerta. Tres días después, con acompañamiento de la Policía y un proceso en una Comisaría de Familia, la dejaron ingresar y le devolvieron a su hijo.

Ella se marchó con su bebé a la casa de su mamá, a varios barrios de la de su agresor, a quien llamaba esposo. El padre de su hijo. No pasó mucho tiempo cuando él regresó. Envió mensajes. La llamó. En todos afirmaba un arrepentimiento sin igual. En todos le pedía que volviera.

Gladys conoció a su esposo cuando trabajaba en sector de la belleza. Ese siempre ha sido su proyecto de vida. Su gran sueño. En esa área es muy buena profesional. Hizo cursos. Se especializó. En las noches, antes de dormir, soñaba con tener una academia de belleza. Anhelaba abrir un salón de belleza. Son sueños, que ella quiso y en la actualidad buscan que sean reales. Además, estudiaba en la Unidades Tecnológicas de Santander ingeniería de recursos ambientales. Se matricularía en quinto semestre. Pero lo conoció. Dice que se enamoró. Asegura que creyó en sus promesas. Esas que afirmaba que con él, ella crecería y sería mejor.

- De novios y antes de casarnos dijo que me apoyaría. Con seguir con el estudio y el salón de bellezas.

Diez años después de agresiones y violencia física, Gladys admite que se equivocó. Tan pronto se casaron el mostró un rostro de un esposo posesivo, celoso, agresivo y dominador. Le prohibió ver a otros hombres. No quería que trabajara. Llamaba a sus jefes y clientes para hablar mal de ella. No soportaba al hijo de la anterior relación de Gladys.

- Él no cambió con el matrimonio. Él era así desde siempre, posesivo. Uno a veces como novio no ve los defectos de las personas.

Hace 10 años, cuando ocurrió la agresión y los golpes, Gladys lo perdonó. Ella volvió a la casa, bajo la falsa promesa que él cambiaría. Su gran error creerle. Lo que ocurrió en estos 10 años fueron sistemáticas agresiones. Una y otra vez. Ella la soportaba por el amor a sus hijos. Ella creía que todo cambiaría. Ella estaba muy equivocada.

Hace ocho meses Gladys se separó de su esposo. Recibió apoyo jurídico y sicológico de la Secretaría de la Mujer de la Gobernación de Santander. Ahora vive con sus padres. Ya no tiene miedo. Trabaja dictando cursos de belleza. Ya no se esconde. Volvió a sonreír. A sus 41 años quiere convertir sus sueños en realidad. Cree que puede y puede creer en que hay un futuro mejor.

La historia de Gladys se repite una y otra vez. Algunos casos son más leves otros más graves, pero una agresión siempre es la misma. Usted se ha preguntado si un golpe o un insulto valen su tranquilidad. Le ha pasado que su pareja se disculpa y dice que no volverá a tener una conducta hiriente, pero lo vuelve hacer. ¿Tienes miedo de algunos comportamientos de tu pareja? ¿A veces se siente agredida emocionalmente? ¿Soporta maltrato físico? ¿Tiene miedo? Ninguna mujer debería tener miedo. Pero ocurre y con mucha frecuencia.

Gladys lo resume así:

- Ahora estoy tranquila. Ojalá que muchas mujeres busquen ayuda si sientes que son agredidas. Por ejemplo, a mí me daba miedo que vieran con un hombre. Ahora tengo varios amigos. Estoy tranquila. Me siento liebre, empoderada y feliz.

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