viernes 16 de octubre de 2020 - 2:17 PM

El olvido en el que viven los dueños de la caseta ‘Papi Quiero Piña’

Propietarios de la caseta Papi Quiero Piña llevan dos años esperando ser reubicados.
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Han pasado casi dos años desde que la emblemática caseta de Papi Quiero Piña, cerró sus puertas para, después de 45 años de atención, darle paso a la construcción del intercambiador.

Para entonces, Gustavo Pinilla y Mariela Orejarena, recibieron la promesa de reubicación pero a la fecha, todo ha quedado en eso... Promesas.

El olvido en el que viven los dueños de la caseta ‘Papi Quiero Piña’

“Los entonces alcalde y gobernados, Mantilla y Tavera, personalmente nos prometieron reubicación, decían que el negocio iba a quedar mejor, que entregáramos el lote que era propio, pero esta es la hora que están dilatando. Es claro que los dos locales serían dados en comodato porque son terrenos de la Gobernación, que pagáramos un arriendo, pero nada, nos vienen mamando gallo”, manifestó Gustavo Jr, uno de los hijos del fundador de la recordada caseta.

Y es que tras el cierre, cerca de 15 familias que dependían directamente de este lugar, quedaron a la deriva. Unas 100 más dependían de manera indirecta.

“Hay gente de la que trabaja ahí, que está aguantando hambre y con el agravante de la pandemia. Lo que más rabia nos da es que se está llenando de invasores, indigentes y ladrones, no hay ley. Cuando nosotros estábamos ahí controlábamos esa situación, pero ahora solo vemos los espacios vacíos donde deberían estar los locales”, añadió Gustavo.

Los Pinilla piden a gritos que les cumplan para “poner a trabajar a la gente”.

Desde el cierre de la caseta, el lunes 26 de noviembre de 2018, la vida no ha sido la misma para los Pinilla. Don Gustavo y doña Mariela, quienes a pesar de la edad, acudía unas tres veces a la semana a la caseta, entraron en una profunda depresión, en la actualidad tienen 85 y 87 años.

El olvido en el que viven los dueños de la caseta ‘Papi Quiero Piña’

“Mis padres llevan más de un año encerrados en una depresión terrible, una especie de vergüenza, se sienten burlados. A veces casi toca sacarlos obligados y cuando pasan por el sector de la caseta, no hacen sino llorar. Ahora siempre recibimos evasivas, nadie nos contesta, se chutan la pelota, ya estamos como resignados esperando que nos cumplan”.

Don Gustavo Pinilla Díaz, fundador de la emblemática caseta, un noble campesino nacido en San Vicente de Chucurí, extendió su legado por más de cuatro décadas. Cientos de personas fueron bienvenidas y despedidas en este negocio que se convirtió en punto de referencia para el área metropolitana y Santander.

Con este lugar que ni un solo día cerró sus puertas, Pinilla Díaz, junto con su esposa Mariela, logró sacar adelante a 11 hijos, quienes ya les han regalado 36 nietos y 32 bisnietos.

El olvido en el que viven los dueños de la caseta ‘Papi Quiero Piña’

El día del cierre, cuando don Gustavo recibió la orden José Elías Puyana, de manos del entonces alcalde Héctor Mantilla, quedó con la ilusión de los locales, contemplados cuando terminaran las obras de ampliación y optimización del intercambiador de PQP.

Para entonces el alcalde aseguró: “Nos hemos comprometido con él para se tenga en cuenta su nombre y sea uno de los arrendatarios de uno de estos locales”... Pero siguen a la espera.

Esta redacción intentó comunicarse con el alcalde de Floridablanca y con su jefatura de prensa en repitas oportunidades, para conocer su versión sobre esta situación, pero fue imposible obtener respuestas.

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