martes 23 de junio de 2020 - 12:00 PM

Memorias del ‘máster’ de la industria webcam

Fue uno de los pioneros de la industria webcam en Colombia. Con 18 años de experiencia, el ‘Máster’ o ‘Jacinto Flórez’, como le conocen algunos, ha visto cómo el negocio ha cambiado, hasta el punto que Colombia es el segundo país con más modelos webcam en el mundo, después de Rumania.
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Jacinto Flórez (seudónimo que ha usado en su carrera) afirma que llegó al oficio por accidente y que en casi dos décadas en la industria ha tenido desde modelos transgénero y analfabetas, hasta mujeres que se enamoraron y se casaron con sus clientes.

Cuenta que inicialmente las modelos no eran tan jóvenes, sino mujeres maduras y con hijos, y que incluso alcanzó a tener modelos de 55 o 60 años, pues para todo hay mercado. “Eso es como los calzones de pepitas, hay gran variedad y por eso se venden todavía”, ríe Flórez.

Según Flórez, la pandemia del COVID-19 aumentó el número de modelos de su franquicia. Actualmente tiene 125 modelos.

Lejos de los tabúes y debates que se han generado al respecto, compartió algunas de las experiencias y curiosidades que ha vivido en estas casi dos décadas en el negocio.

El traductor de deseos

Flórez afirma que la industria webcam es más antigua de lo que parece, pues llegó al país en los años 90 junto al Internet.

Él trabajaba como contador cuando todo comenzó. Una amiga cercana, que había perdido su trabajo, le pidió ayuda para aplicar a un nuevo empleo, necesitaba ingresos con urgencia.

“Tiene dos hijos y aparte respondía por el papá, la mamá y una tía”, cuenta.

Memorias del ‘máster’ de la industria webcam

La mujer debía tomarse unas fotos, por lo que Flórez la acompañó a un estudio de fotografía en Cali.

Al final, las imágenes que llevó no le sirvieron para ser contratada y ella le confesó luego que el empleo consistía en hablar de forma ‘sensual’ con extranjeros y que en la fotos debía posar en ropa íntima o de noche.

Flórez, que es amante de la fotografía, le ayudó con las tomas, y luego de varios intentos fue contratada. Pero le fue difícil adaptarse a la dinámica del trabajo, no sabía inglés y no conseguía llevar clientes a la ‘sala privada’, por lo que fue despedida.

18

Años de experiencia en la industria webcam tiene el ‘Máster’, quien actualmente tiene una franquicia con más de 100 modelos.

Pidió una segunda oportunidad y le permitieron trabajar fuera del estudio. Ella transmitía desde la casa de Flórez y él, por su parte, se convirtió en su asesor. Le compró tangas y babydolls, le ayudó a arreglarse, le enseñó a moverse y bailar. Además, mientras ella transmitía, él traducía lo que decían los clientes para facilitar la comunicación y lograr el objetivo: mantener al cliente en el ‘privado’ la mayor cantidad de tiempo posible.

Un minuto en el privado en ese tiempo costaba $1.000. Con el tiempo logró ganar más del mínimo en una semana, que 18 años atrás valía $309.000. A veces, el monto llegaba al millón de pesos, una cifra que pocos profesionales ganaban en esa época.

Con el tiempo él también empezó a trabajar como modelo, transmitía en las noches, y poco a poco empezó a dirigir y contratar a más modelos. Creció tanto que llegó a tener 110 modelos en línea. Así nació “El Máster”.

“Esto no es de belleza ni tamaños, es de actitud”

“O es esto o es la calle”, le decían a Flórez las mujeres y hombres que terminaron trabajando con él. En un comienzo tuvo muchas mujeres ya mayores, con hijos, algunas de las cuales acababan de enfrentar un divorcio y trabajaban del día a día. Entraron en el negocio por necesidad, porque debían conseguir lo de la comida y mantener a sus hijos.

Memorias del ‘máster’ de la industria webcam

“Pasar de trabajar en un banco o como enfermera a eso, en esa época, era un trauma un poquito fuerte”, manifiesta. Sobre todo porque muchos temas como la desnudez, la masturbación femenina, el uso de juguetes sexuales, entre tantos, eran tabú, especialmente en esos años.

Entonces, se enteró de que en Rumania había una escuela de modelos webcam, por lo que hizo varios cursos online para asesorar a sus modelos. Incluso, les dio curso de mecanografía, pues algunas mujeres no sabían usar un teclado o un computador.

Si yo fuese creyente, católico, apostólico y romano, pensaría yo que por esto no me voy a condenar, porque es más el bien que he hecho.
Jacinto Flórez, el ‘Máster’

Con el tiempo empezó a percibir cambios en la modelos. “La mujer gana autoestima”, dice, algunas empezaban a mostrarse más seguras a raíz de sentirse atractivas y deseadas por los clientes.

Fue lo que le pasó a una modelo de 55 años, que llegó tras un accidente y una relación que no funcionaba. “Yo no podía morirme sin vivir esto, ahora sí como dijo Bolívar puedo bajar tranquilamente al sepulcro”, le dijo ella un día.

Las estrellas en su industria

Desde el inicio las mujeres fueron mayoría en su grupo de modelos. Sin embargo, Flórez afirma que, desde su experiencia como jefe, los hombres son los que han tenido mayor éxito. Asegura que la comunidad Lgbtiq es la que más mueve el mercado. “He tenido chicas que venden bastante, pero he tenido muchachos que siempre han estado en el ranking”, indica.

Así lo demuestran las estadísticas: “Del 100% de los clientes, el 99% eran hombres y un 1% eran mujeres. El 55% de clientes hombres entraba a ver hombres y 45% entraba a ver mujeres. Y del 1% de las mujeres, el 80% entraba a ver mujeres”.

En Rumania, para que una mujer pueda ser modelo webcam debe hacer un curso de seis meses en un instituto y aprobarlo.

Entre los hombres hubo uno que puso a prueba su capacidad de asombro.

“Un día me contacto un muchacho muy simpático y me dijo que quería ser modelo webcam”, recuerda.

De repente el chico le escribió para pedirle que subiera unos videos suyos a la plataforma, una forma en la que el modelo gana dinero sin estar en línea.

Memorias del ‘máster’ de la industria webcam

“El muchacho me manda un video para la página y ‘Oh sorpresa’, tenía vagina”, recuerda Flórez. A pesar de que tenía un estudio webcam de solo mujeres transgénero en Armenia, nunca había conocido a un hombre trans, esa era la primera vez.

“Si yo creía que había perdido mi capacidad de asombro, ese día me di cuenta que me faltan muchas cosas que aprender”, enfatiza Flórez, pues si algo ha encontrado en la industria es diversidad.

Cuatro horas de ‘terapia’

Mantener a un cliente en un privado por un largo tiempo requiere, según Flórez, de un juego en el que el modelo lleva el ritmo. Como debe asegurarse de pasar la mayor cantidad de tiempo en la sala, la modelo usa el erotismo para conocer al cliente, lo que piensa, lo que siente, lo que le gusta, cualquier tema que genere conversación y sume tiempo. A veces la conexión entre el modelo y el cliente trascendía tanto, que el cliente pagaba el ‘exclusivo’, una opción más cara que el privado, en la que pedía estar solo con la modelo. En el privado sólo podían estar dos clientes al tiempo.

Hay algo generalizado en este tipo de clientes (los de las modelos webcam). Son personas solitarias, son personas que, la gran mayoría, no tienen una relación estable.
Jacinto Flórez, el ‘Máster’

Recuerda, en especial, el caso de una modelo que duraba 4 horas en el exclusivo con un cliente. Era un hombre que estaba solo, en un país que no conocía, cuidando a su hermana, quien había quedado en estado vegetativo. Su única compañía era la mujer de la pantalla.

La modelo a veces se desnudaba y le hacía sentir placer, pero muchas otras veces solo lo escuchaba y le hacía compañía.

Vieron mejores oportunidades y se fueron

Algunas llegaron a enamorarse. Italia, España, Chile, Argentina, México, Estados Unidos y Panamá son algunos de los países en donde viven ahora algunas de sus modelos. Todas ellas encontraron pareja así, de la forma menos esperada. Su amiga fue una de ellas.

“Tuve un muchacho analfabeta, no sabía escribir. Cuando entró a trabajar conmigo yo le ayudaba a escribir y fue tan de buenas que le entró un chino que vivía en Malasia y que le dijo que lo iba a ayudar”, cuenta Flórez.

Memorias del ‘máster’ de la industria webcam

El cliente le enviaba dinero al modelo para que estudiara y luego de un tiempo le pidió que se fuera con él.

“Sé por el papá que sigue por allá y ha viajado por todo el mundo, ya se van a cumplir 10 años desde que se fue”, expresa.

A pesar de los debates y la mala percepción del oficio en la sociedad, para Flórez es un trabajo que ha cambiado la vida de muchos.

“Había cierta mística”

Flórez tuvo varios estudios en Cali. Como podía armaba los “Room”, que son los cuartos en donde los modelos transmitían. Cada uno con un fondo, una computadora, juguetes, entre otras. En esa época llegó a pagar un millón de pesos por un mes de internet.

Los estudios transmitían las 24 horas del día y había modelos que realizaban cuatro turnos de 6 horas. Pero, como un gran flujo de gente entraba y salía del lugar se empezaron a crear sospechas entre los vecinos del sector.

“Alla se hacen peliculas porno”, era el rumor que recorría oído a oído. Por lo que empezó a idearse la manera de encubrir el sitio, pues tampoco estaba legalizado. Para Flórez, legalizar el lugar era un proceso lento y costoso, sobre todo las licencias de Office para los equipos. En esa época, costaban $250.000 y en el estudio tenía 25 equipos. Por lo que prefería mantenerlo en secreto.

En una oportunidad llegó a simular que el estudio era un hogar geriátrico, ya que un grupo de enfermeras empezó a trabajar allí.

“En un diciembre, como a diez cuadras había un geriátrico. Entonces me traje a todos los abuelos de ese geriátrico al estudio y les hice una fiesta. Las chicas se tomaron fotos con los abuelos, para llevar evidencia a casa. Lo montamos y regamos la ola, por si había alguna duda. La fiesta de Navidad del geriátrico, pero todos los abuelos eran prestados”, recuerda. Esto calmó las sospechas.

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