lunes 27 de mayo de 2019 - 4:00 AM

Fundación San Ezequiel invita al “Encuentro de amor y paz” en Bucaramanga

El don de servir, brindar amor y ayudar al enfermo son principios de la Fundación San Ezequiel Moreno, una obra de caridad fundada aproximadamente hace 37 años por el padre Sebastián López de Burga de la orden Agustinos Recoletos, que ayuda a personas que padecen de cáncer y son de escasos recursos.

“Nosotros ayudamos a 127 personas en Bucaramanga. Nuestra fundación se sostiene con la caridad de los buenos corazones que donan ayudas económicas”, explica Teresa Castro de Guarín, colaboradora de la fundación.

Con el ánimo de recaudar fondos para seguir ayudando, cada año se realiza el “Encuentro de amor y pan”. En esta ocasión el banquete se realizará el 27 de septiembre en el Club Unión, día en el que también cumple 37 años de su fundación. Los bonos tienen un costo de $20.000 y se pueden conseguir en la calle 35 No. 34-41 barrio El Prado. Mayores informes al teléfono 6349939.

“Este encuentro es importante para nosotros, porque es el único evento que hacemos en el año, pedimos a esos buenos corazones que se acerquen y compren su bono”, agrega esta colaboradora.

“Nosotros les brindamos cada mes un auxilio económico, un mercadito con los alimentos necesarios y útiles de aseo. Los pacientes que están en tratamientos, como quimioterapias, que necesitan pañales, Ensure y Pediasure, porque también tenemos muchos niños... se los damos”, añade Teresa Castro.

Los beneficiados de esta obra son personas de estratos cero y uno que, en su gran mayoría, viven en lugares periféricos de Bucaramanga y su área metropolitana.

“Quienes trabajamos en esta obra somos voluntarios, actualmente en Bucaramanga hay 28 personas que ayudan de corazón, porque no reciben ningún beneficio económico, todo lo hacen por el don de servicio que hay en cada uno de ellos”, agrega.

Esta fundación no tiene albergue o instalaciones donde se queden los enfermos, su fundador quiso crearla con el fin de brindarles un apoyo económico pero también con el propósito de realizar visitas espirituales y acompañamiento a los enfermos y sus familias en sus hogares.

“Los voluntarios visitan los cambuches o los inquilinatos donde están las personas que son de muy escasos recursos, por eso es tan importante brindarles ese acompañamiento espiritual tanto a ellos como a sus familias”, explica.

Quienes deseen conocer más de esta obra o apoyarla pueden acercarse a las instalaciones en el barrio El Prado. “Nosotros agradecemos a esas personas de buen corazón que hacen cualquier donación, a nosotros nos ayuda mucho. Aquí trabajamos por amor”, agrega esta colaboradora.

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