Colombia
Viernes 18 de noviembre de 2011 - 04:58 PM

Un nuevo proyecto de reforma de educación sigue 'embolatado'

Ahora el punto de discusión entre los estudiantes y el Gobierno será desde dónde se empieza la construcción de un nuevo proyecto de educación y si se tendrá en cuenta la propuesta que fue retirada del Congreso.

El punto de partida para los estudiantes será su programa mínimo que contiene 6 puntos sobre propuestas y exigencias que le hacen al Gobierno en materia de financiación de la educación superior, autonomía universitaria, bienestar, calidad académica, libertades democráticas y relación entre la academia y la sociedad. (Foto: Colprensa/ VANGUARDIA LIBERAL)
El punto de partida para los estudiantes será su programa mínimo que contiene 6 puntos sobre propuestas y exigencias que le hacen al Gobierno en materia de financiación de la educación superior, autonomía universitaria, bienestar, calidad académica, libertades democráticas y relación entre la academia y la sociedad. (Foto: Colprensa/ VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Tras suspender el paro estudiantil, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, dejó claro que las cosas ahora serán a su manera. Por eso, la nueva pregunta es: ¿hasta dónde cederá el Gobierno en el proceso de construcción de una nueva reforma de educación? Desde que explotó la movilización estudiantil la ministra de Educación, María Fernanda Campo, se ha mostrado conciliadora, pese a que en un inicio no se tomó en serio la opinión negativa que los estudiantes mostraron frente al proyecto de reforma a la ley 30 y que generó un rechazo colectivo.

Aunque la ministra reiteró que el Gobierno está listo para empezar los diálogos con los estudiantes incluso desde esta misma semana, los voceros de la MANE, dejaron claro que ese proceso se iniciará una vez se surtan las discusiones al interior de las asambleas estudiantiles de cada universidad.

En dichas asambleas se definirán acuerdos políticos para iniciar los diálogos con el Gobierno pero también cómo se realizará el regreso a clases de los estudiantes incluyendo a los voceros de la MANE, que ahora deberán ponerse al día con las clases atrasadas para no perder el semestre.

Sin embargo, dos fechas serán cruciales para definir los tiempos, los delegados regionales y la metodología que se realizará para la construcción de una nueva reforma en conjunto con el Gobierno, que según la organización deberá acogerse a lo que dispongan los estudiantes.

“El proceso de diálogo con el Gobierno dependerá de las decisiones que tome la MANE los días 3 y 4 de diciembre. En ese espacio debe existir un acuerdo de la metodología y de los tiempos que se le van a proponer al Gobierno. Necesitamos que sea un proceso donde la gente de todas las regiones pueda participar”, explicó Andrés Rincón, uno de los voceros de la organización.

Otro aspecto que será definido por la Mane es la logística del proceso para que se garantice la participación de estudiantes de otras regiones pero también de delegados de sectores sociales, para lo cual el Gobierno deberá meterse ‘la mano al bolsillo’.

“Dentro de las garantías que implica construir democráticamente la reforma, está que se reciban delegados de diferentes sectores sociales, eso no es un proceso complejo, y también que se reconozca las condiciones de tiempo y de lugar de las diferentes localidades, eso implicará desplazamiento y costos”, dijo Boris Duarte, otro vocero de la MANE.

Aunque el Gobierno está a la espera de lo que digan los estudiantes para empezar a negociar y revisar si cumplirá sus exigencias, en lo que no parecen estar de acuerdo por ahora es desde cuál punto se partirá para hacer el nuevo proyecto, después de que el Congreso retiró la propuesta que impulsó Campo durante ocho meses.

“Tenemos una buena base que es la ley 30 vigente y el proyecto que fue elaborado de manera participativa por el Gobierno que tendrá que servir de insumo para el proceso de discusión. Con toda seguridad los estudiantes deben estar trabajando en otra propuesta alternativa para reformar la ley 30 y otros estamentos de la comunidad académica. Lo que esperamos es que todos esos aportes lleguen a la mesa de diálogo para que puedan ser analizados y valorados”, afirmó la ministra.

Sin embargo, para los estudiantes ni la Ley 30 ni el proyecto de reforma son un punto de partida. La primera porque ha llevado a la desfinanciación de la universidad pública y la segunda porque no fue elaborada en consenso con los estudiantes y porque para ellos no soluciona la crisis fiscal de las universidades.

“Nosotros hemos dicho que esa reforma tiene dos problemas: el primero es que fue construida de manera antidemocrática y es difícil confiar en que algún elemento pueda servir, y segundo es una reforma muy ambigua pero que en lo estructural avanza hacia la privatización. La cantidad de recursos que se asignan será menor para las universidades, y se basa en un modelo de financiación a la demanda, es decir poner a los estudiantes a endeudarse para acceder a un derecho que se supone debe ser garantizado por el Estado”, dijo Duarte.

El punto de partida para los estudiantes será su programa mínimo que contiene 6 puntos sobre propuestas y exigencias que le hacen al Gobierno en materia de financiación de la educación superior, autonomía universitaria, bienestar, calidad académica, libertades democráticas y relación entre la academia y la sociedad.

Sin embargo, rectores como Moisés Wasserman, cabeza de la Universidad Nacional, han expresado que empezar de cero implicaría un proceso que podría durar años. Un tema que parece no preocuparles a los líderes de la MANE que por no tienen una propuesta formulada más allá de su programa mínimo.

“No nos preocupa el tiempo, porque no se trata de cualquier problema y necesitamos educación de calidad y eso no se puede conseguir de la noche a la mañana. Lo que nos preocupa es que se tomen decisiones equivocadas haciendo alusión a problemas de tiempo, y quien sabe el tiempo de quién”, concluyó Duarte.

¿EMPEZAR AHORA?

Según Mario Hernández, representante de los profesores ante el Consejo Superior de la Universidad Nacional, es difícil suspender las dinámicas del proceso que llevan los estudiantes en este momento para retomarlo el siguiente año, cuando hayan terminado su semestre académico.

Para Hernández es posible continuar con el proceso de diálogo con el Gobierno sin que eso se convierta en un problema para que los estudiantes continúen en clases. Según el docente, lo importante es que se definan los delegados que representarán a los estudiantes pero también a los profesores y la sociedad para la construcción concertada del proyecto.

Publicado por: COLPRENSA

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