A los primos Pablo Martínez Martínez y Víctor Martínez Espinoza la muerte los sorprendió mientras estaban juntos frente a la antigua Clínica Vargas (Ahora Clínica San José de Torices) esperando a tomar un bus.

Publicado por: COLPRENSA
El doble crimen ocurrió el 12 de marzo de 2004. Esta semana, más de ocho años después del doble homicidio, la anhelada justicia que pedían sus allegados por fin llegó.
El Juez Tercero Penal del Circuito de Cartagena encontró culpables del hecho a Úber Enrique Banquez Martínez, alias ‘Juancho Dique’, y a Eugenio José Regino, conocido como ‘Orejita’ o ‘Geño’.
Los dos exjefes desmovilizados de las Auc fueron condenados a 20 años de prisión, como coautores responsables del delito de homicidio agravado.
Serán notificados de la sentencia condenatoria en la Cárcel Modelo de Barranquilla, donde ambos están recluidos.
Contra ‘Juancho Dique’, esta es la octava condena por homicidio que profieren los juzgados de Cartagena. Se entiende que deberá cumplir en la cárcel la pena más alta que le hayan dado entre todo los fallos condenatorios que han proferido en su contra.
Reencuentro y muerte
Un día antes que lo mataran, Pablo Martínez llegó a Cartagena, al barrio Torices, a la casa de su primo Víctor, tras muchos años sin verse. Arribó a la ciudad procedente del corregimiento de Berruga, jurisdicción de San Onofre, Sucre.
Los dos decidieron celebrar y tomaron licor hasta la madrugada del día siguiente (12 de marzo de 2004).
Se acostaron y a las pocas horas de ese mismo día volvieron estar en pie, para realizar unas diligencias que tenían pendientes.
Víctor iba para el Pie de la Popa, a las oficinas del desaparecido DAS, mientras que su primo Pablo iba para San Francisco, a visitar a unos familiares.
Salieron de la casa de Víctor y llegaron hasta la calle principal de Torices. Cuando esperaban el bus, antes de despedirse, los sorprendió la muerte.
Por la espalda
Un sujeto con pistola en mano llegó a pie a donde estaban y los tomó por la espalda. Le dio varios balazos a ambos en la cabeza, y luego corrió a donde lo esperaba su compinche en una moto, en la que huyó de parrillero.
Los balazos mataron a Pablo y a Víctor en el acto. La noticia se regó en un parpadeo y en cuestión de segundos llegaron los parientes de las víctimas, que no creían real la dantesca escena de los dos primos tirados, uno al lado del otro, en el pavimento, bañados en sangre.
Los años pasaron y las investigaciones y declaraciones tomadas a desmovilizados paramilitares permitieron esclarecer quiénes eran los responsables del doble crimen, por el que al fin hay justicia.














