El Gobierno colombiano y las Farc dan los toques finales a los preparativos y programas con los cuales se presentarán, a partir del próximo 8 de octubre, en Oslo, en un tercer intento para darle salida al largo conflicto armado que vive el país andino.

Publicado por: EFE
aje la bandera del incipiente, pero esperanzador proceso de paz, el Gobierno y las Farc, ya definieron a “las cabezas” que los representarán en el proceso que luego de Oslo irá a La Habana.
El exministro colombiano Humberto de la Calle Lombana, quien también ha sido embajador y vicepresidente, fue designado por el presidente Juan Manuel Santos como el jefe del equipo negociador.
También hacen parte de este dos generales retirados, uno de la Policía y otro del Ejército; un filósofo y un representante de los empresarios del país.
La contraparte, las Farc, confiaron sus esfuerzos al número dos de su movimiento, Luciano Marín Arango, alias ‘Iván Márquez’, quien estará rodeado de otros rebeldes que, al decir de los expertos, son una mezcla que reúne el “ala dura” y la parte ideológica de esta guerrilla, la más antigua y activa del continente.
El presidente Santos reiteró en varias oportunidades, la más reciente en Naciones Unidas, que afronta el proceso de paz con “moderado optimismo”.
Por su lado, las FARC han deslizado posiciones en las que se adivina que la negociación será complicada y señalaron, junto al Ejército de Liberación Nacional, ELN, su rechazo al Marco Jurídico para la Paz, aprobado por el Congreso colombiano y que sirve para sentar las bases legales de una eventual desmovilización.
El ELN expresó al Gobierno colombiano que puede contar con ellos para trabajar en un proceso de paz “real, estable, duradero y profundo”, después de que el mandatario colombiano dijo que también se podía sumar esa guerrilla.
La inversión
Santos también espera que Estados Unidos sea uno de los principales apoyos para la tercera etapa de la negociación, que sería la de desarrollar los puntos de la agenda, para lo cual se requiere inversión.
El jueves, ante la comunidad judía americana, que representa a un gran sector de los principales inversionistas en este país, Juan Manuel Santos detalló cómo avanza el país, en particular con el crecimiento económico, la disminución del desempleo y la adopción de medidas para facilitar la relación con nuevos mercados, como son los más de diez tratados de libre comercio, el principal de ellos, el de Estados Unidos.
Colombia y esa nación tienen en vigencia el TLC desde mayo pasado, luego de más de cinco años de estar detenido, esperando la aprobación del Congreso estadounidense. En el primer año de mandato de Santos el acuerdo se destrabó y pudo ser ratificado por el presidente Obama.
Negociación con la guerrilla tiene respaldo internacional
Por otra parte, el presidente Juan Manuel Santos habló ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, de un lado, y ante un variado grupo de empresarios y personalidades estadounidenses, para dar a conocer el proceso de paz.
Una de las cartas que lanzó en esos auditorios el mandatario es que Estados Unidos estará muy cercano a la negociación, si bien, aclaró Santos, no será facilitador ni acompañante. Será, dijo, uno de los países a los que se le buscará para cumplir el propósito de la paz.
“Estados Unidos también se verá beneficiado en caso de concretar un acuerdo”, indicó Santos.
El apoyo principal de la nación norteamericana no se espera en toda la mesa, sino en uno de los puntos de la agenda: la discusión sobre el narcotráfico. En tal sentido el presidente de Colombia tiene de su colega Barack Obama el respaldo para que se abra la discusión sobre hacia donde se debe llevar la lucha contra las redes del narcotráfico.
Obama ya le había dado ese espaldarazo a Santos en abril pasado, cuando al asistir a la Cumbre de las Américas, en Cartagena, y a su posterior reunión bilateral, declaró que el esfuerzo de Colombia por combatir a los narcotraficantes no debe seguir sólo.













