El nuevo escenario que proyectan en la MOE, está cruzado obligatoriamente por la circunstancia que se viviría en el país si se firma la paz con las Farc o si, al contrario, fracasa el diálogo con las Farc en Cuba.

Publicado por: COLPRENSA
La campaña prelectoral en el país no sólo ha llevado a que desde ya se empiecen a destapar las cartas con las que irán los distintos partidos por el Congreso y la Presidencia de la República, sino que también los organismos de control y las ONG que hacen seguimiento a las elecciones elaboren desde ya los mapas de advertencias sobre dónde podrían presentarse irregularidades.
Esta tarea en particular la adelanta la Misión de Observación Electoral (MOE), organización que por más de diez años ha realizado los estudios y seguimientos a los procesos electorales que han sido infiltrados por los grupos al margen de la ley o a las distintas formas de delitos electorales, que son tristemente tradicionales en las justas políticas.
El nuevo escenario que proyectan en la MOE, según su directora Alejandra Barrios, está cruzado obligatoriamente por la circunstancia que se viviría en el país si se firma la paz con las Farc o si, al contrario, fracasa el diálogo con las Farc en Cuba.
“Este mapa de riesgos lo estamos construyendo en clave al proceso de paz, lo cual lo hace diferente a las elecciones anteriores”, explicó Barrios, quien dijo que de llegar a buen término se debe asegurar el escenario de representación política y de garantías para quienes se reinsertaran, tanto para las elecciones del Senado y la Cámara como para la de Presidente de la República.
La MOE también ha previsto desde ya que, en el escenario en que no funcione el diálogo con la Farc, “es de suponer que lo que vamos a estar es unas elecciones con una arremetida muy fuerte desde la violencia política”.
Barrios fundamenta su proyección en las cifras que se tienen sobre acciones violentas contra alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y ediles, y que vienen ocurriendo desde hace catorce meses.
“En un año llevamos 244 funcionarios que han sufrido algún hecho de violencia política, es decir, hablamos de que cada 48 horas pasa uno de estas acciones. Si a esto suma una negociación de paz que se rompe, estarías yendo a un proceso electoral muy hostil, con muchas presiones en las regiones, en especial en donde queda esa base de guerrilla”, estima la MOE.
Las estadísticas de los hechos violentos identificados por la MOE señalan que la mayoría de ellos se han dado en zonas en donde hay presencia de frentes de las Farc, lo que no significa necesariamente que el autor de todos sea la guerrilla de las Farc. En Caquetá se han dado 46; en Tolima, 36; en Huila, 18; en Norte de Santander, 18 y en Antioquia, 17.
Según Barrios, al analizar por amenazas a partidos estos hechos violentos, los más afectados son los que hacen parte de la Unidad Nacional, en especial los partidos tradicionales Conservador y Liberal, cada uno con 41 casos sufridos, seguidos de La U, con 36 y Cambio Radical, con 23.
“Cuando estuvimos haciendo el seguimiento de violencia política pre-electoral nos dimos cuenta de que la mayoría de los casos se dieron en municipios en donde no había sido reportada por parte de las Fuerzas Armadas la presencia de ningún actor violento”, manifestó Barrios.
¿BACRIM-POLÍTICA?
Un factor más que están viendo desde la MOE sobre las afectaciones que tendrían los dos procesos electorales de 2014 es la influencia de las bandas criminales. En el momento, según Alejandra Barrios, por más influencia y poder que tienen estos grupos ilegales, están lejos de llegar a tener la influencia política que ejercieron los paramilitares, pese a lo cual cree que seguirá el fantasma de la ‘parapolítica’.
La directora de la MOE dice que esa presión de las bacrim se podría estar dando en Antioquia, Bolívar, Cauca, Sucre y en especial en Magdalena. “Hay que ver en terreno a quiénes han sido dirigidas las amenazas en estos departamentos y qué tipo de poder tenían. El telón de fondo en las elecciones para Congreso sigue siendo la parapolítica, no más en la última semana se tuvo el caso de la senadora Piedad Zuccardi. Los herederos de la ‘parapolítica’ siguen estando en el fondo de la política colombiana”.
La analista, además, estima que de darse la firma de la paz con las Farc habría un escenario muy interesante en el país: “Vamos a encontrar en la competencia electoral a los herederos de la ‘parapolítica’ enfrentados con sus contradictores naturales: que serían los guerrilleros desmovilizados, sumado al hecho que el expresidente Álvaro Uribe también vaya a competir en las elecciones”.
Para la MOE, “hay que tratar de buscar que eso no se traduzca en violencia política; un escenario territorial que deja una fuerza armada ilegal o legal es copada de inmediato, eso significa que nos vamos a encontrar que esos territorios de Caquetá, Nariño, Putumayo, en donde hay presencia de las Farc van a ser copados probablemente por otros grupos ilegales, si no lo logra hacer el Estado rápidamente”.
Barrios recuerda que las bacrim en las elecciones de 2011 sí “jugaron en los procesos locales”, en particular con presiones a candidatos, en sitios del país en donde no dejaron hacer campaña a algunos candidatos sin importar los partidos.
“Para el Congreso de la República ha sido tan duro el tema de la parapolítica que posiblemente veremos a sus herederos y a los clanes que tratan de sobrevivir electoralmente; en general, si se va a mantener esa relación entre ilegalidad y política. Las bacrim están funcionando con una lógica distinta a la de los paramilitares, buscan territorio con interés económico, los paras tuvieron poder político y económico, coparon parte de la Fuerza Armada y gobernaron con poder local y negociando con el Gobierno Nacional”.
En estos escenarios es en los que trabaja en la época pre-electoral la Misión de Observación Electoral, pero según su directora, esas proyecciones irán cambiando de acuerdo a lo que pase con los diálogos de paz.















