León Valencia no le tiembla la voz, pero la puerta en su corazón, donde se aloja el miedo, se abrió.

Publicado por: COLPRENSA
El plan que descubrieron las autoridades para asesinarlo lo adentraron en el laberinto de la incertidumbre, en el que busca la salida para definir si se queda o se va del país.
Hoy su vida depende de un esquema de seguridad, pero no oculta esa realidad que siempre ha denunciado, más cuando considera que detrás de las intimidaciones pueden estar políticos que denunció en 2011 de tener nexos con ilegales o los mismos enemigos de la paz.
-¿De dónde cree usted que provienen las amenazas en su contra?
Una primera hipótesis viene de las investigaciones que nosotros hicimos en las elecciones de 2011. Ahí le presentamos al Gobierno, al presidente Juan Manuel Santos, a los ministros del Interior y de Defensa una lista larga de 127 candidatos a alcaldías, gobernaciones con nexos con fuerzas ilegales.
Ese fue un trabajo de investigación que hicimos con 70 investigadores en las regiones y queríamos contribuir a que las elecciones de 2011 tuvieran, digamos, una depuración. Se logró muy poco porque el Gobierno le entregó esos listados a los partidos políticos, se les quiso quitar los avales a algunos candidatos pero eso no prosperó mucho y eso quedó ahí, pero ahora el Fiscal General está abriendo investigaciones de esos gobernadores y alcaldes que resultaron elegidos especialmente en regiones de la costa como Cesar, Guajira, Magdalena.
Una de las cosas que uno ve es que hay unas reacciones, de unas personas con poder político y con nexos con ilegales que tienen un resentimiento muy grande y nos achacan a nosotros la responsabilidad en las investigaciones que les están abriendo en la Fiscalía.
-¿Hay una segunda hipótesis?
La segunda es la tensión que existe hoy por la negociación de la paz en La Habana entre quienes están en contra de esto, muchos de ellos con poder político, otros en la ilegalidad que tratan de enfrentar estas negociaciones e impedir que salgan adelante. Eso genera muchas acciones, confrontaciones y puede ser otro camino de gente que quiere afectar este proceso de paz y que escoge atentar contra quienes tienen una posición abiertamente de respaldo a ese proceso.
-¿Cuando se refiere a los enemigos de la paz, apunta directamente al uribismo?
Ellos tienen argumentos muy fuertes, muy duros contra el proceso de paz, están en desacuerdo con él, lo hacen legítimamente en el escenario político y eso es muy negativo para el proceso pero, al fin y al cabo, esa es la democracia, que expresen su posición adversa. Pero también hay fuerzas ilegales, ya no políticamente constituidas y legales como el propio expresidente Álvaro Uribe y su Centro Democrático, que se apoyan en esos argumentos públicos para atacar ya con hechos la negociación y ese es el peligro que tiene este proceso, porque actúan contra distintos sectores de la vida nacional. Eso es muy peligroso.
-¿Esas fuerzas ilegales a las que se refiere son las Bacrim?
Sí. Las Bandas Criminales son una nueva generación de paramilitares, es decir, gente que tienen características de los viejos paramilitares, que tienen un portafolio impresionante en la ilegalidad, tanto en el narcotráfico, gasolina, minería ilegal, contrabando desde las distintas fronteras, tienen, digamos, una disputa por las rentas de ese mundo ilegal y, claro, les interesa mucho la influencia política.
Lo que nosotros constatamos en las elecciones de 2011 fue que ellos no han desistido de tener nexos con la clase política y muchos sectores de la clase política siguen apoyándose en ellos para llegar al poder.
-Esta es la tercera vez que usted padece amenazas en contra de su vida...
Sí, yo tuve que salir varias veces del país, porque se descubrieron amenazas muy fuertes. En esta oportunidad no solo se puede hablar de amenazas sino de un plan criminal para atentar contra mí, contra mis compañeros, descubierto por el Gobierno, no fuimos nosotros los que dimos la información sino que fue el propio Gobierno en cabeza del director de la Agencia de Protección. Se nos informó y es muy duro y muy grave porque fueron las mismas fuentes del Estado las que descubrieron este plan.
-¿Está el país retornando a los 80, a la violencia de los carteles de la droga?
Lo que me preocupa mucho es que en los últimos días hay un atentado contra Ricardo Calderón, periodista de Semana; hay amenazas de periodistas en el Cesar; hay una muerte de un periodista en Cali y hay todo un complot criminal contra nosotros. Entonces uno dice, bueno es como un clima que se está creando en el país, pero uno no encuentra señales. Incluso, hubo una crisis en la revista Semana porque se habló de una bomba. Hay señales muy imperativas que nos remontan a otras épocas y es muy triste.
-¿Se llegó al punto que no hay garantías para la investigación y el periodismo?
Lo que he visto es que el Estado tiene una actitud diligente de descubrir estos hechos y ponerlos en consideración de la opinión pública y también de poner en funciones a la Fuerza Pública.
He recibido visitas de la Dijin que pueden contribuir a conjurar cualquier amenaza, eso es una cosa buena, pero si uno lo que ve aún con una protección del Estado, como ha sido mi caso, pues uno mantiene el miedo porque el poder de estas organizaciones criminales es grande.
-Hay quienes dicen que todo esto apunta al gobernador de la Guajira Juan Francisco Gómez. ¿Eso es así?
En el caso de nosotros esa hipótesis es fuerte, porque él siente que es responsabilidad de nosotros lo que sacó la revista Semana, las investigaciones que tiene la Fiscalía en su contra. Es fuerte la hipótesis, porque hay gente, dentro de los testimonios que hemos recogido, que dicen que a él le tienen miedo y lo acusan de muchas cosas horrorosas.
La propia Fiscalía le ha abierto investigación por muchos homicidios, por estar reforzado por el paramilitarismo y el narcotráfico y, bueno, nosotros iniciamos la investigación de tipo académico que hoy ya tomó un camino judicial y, quizás, él también tiene una actitud de revancha frente a quienes, de alguna manera, hemos aportado en esas investigaciones. Entonces, no es descartable que este personaje tenga esa pretensión de presionar y atentar contra los que hemos hecho investigaciones.
-¿Cree que con estos actos los violentos van a lograr intimidar la prensa?
La prensa en Colombia es muy valiente, muy decidida, no creo que logren ese propósito. Los periodistas y los medios saben el papel que tienen que jugar y van a mantener esa actitud comprometida con una información independiente y con alto nivel de denuncias.
-¿Piensa abandonar el país?
No descarto eso, porque uno cuando está aquí siempre el miedo es muy fuerte y uno espera que avancen las investigaciones que detengan a los responsables de atentados, pero no descarto salir del país y si la situación sigue así uno se va un tiempo para minimizar el riesgo.
-¿No teme que la situación se ‘enfríe’ y que las autoridades se relajen?
Sí, ese es un temor. Hemos tenido solidaridad del Estado y de la sociedad y esperamos que eso se mantenga, porque las voces de quienes hacemos estas cosas no se pueden callar.
El país necesita que le abran los ojos frente a toda la interferencia de la mafia en la política, la violencia, de todo lo que ocurre a diario. Necesita esa prensa y las investigaciones académicas. Esperamos que el Gobierno mantenga la atención sobre esto, que no se olvide de las amenazas.
-Esto suena absurdo, pero ¿cómo se siente una persona como usted cuando es carne de cañón de los violentos?
Hay un lugar oscuro siempre en el corazón donde se aloja el miedo y siempre ese miedo sale de ese cuarto cada que ocurre una cosa de estas y uno teme de lo que pueda pasar y termino -digamos- un poco preocupado. En estos días salgo poco a la calle y mantengo mucha vigilancia de lo que ocurre. Siempre el miedo es duro.
PERFIL
LEÓN VALENCIA AGUDELO.
Nació en 1955 en Andes (Antioquia).
En la década de los 80 hizo parte del Comando Central del ELN y en 1994 participó en la firma de un acuerdo con el Gobierno Nacional que lo llevó de las armas a la pluma.
A la cabeza de la fundación Nuevo Arco Iris destapó el escándalo de la ‘parapolítica’, que terminó por afectar a un amplio número de congresistas, alcaldes y gobernadores que tuvieron nexos con las Autodefensas.
Es columnista de diarios del país, espacios que ha utilizado para denunciar el ingreso de las mafias a la política, entre otros temas clave.
Hoy, es el director de la Fundación Paz y Reconciliación y ha sido autor de varios libros.













