De llegarse a un acuerdo de paz en Colombia, una de las principales tareas que se deben abocar con la Policía es quitarle las funciones militares que cumple en la actualidad, fortalecer las relaciones de la institución con la comunidad y permitirles el derecho al voto a sus integrantes.

Publicado por: COLPRENSA
En esos aspectos coincidieron este jueves los participantes en el conversatorio 'El rol de la Policía Nacional en etapa de postconflicto', realizado en la Universidad del Rosario, en el que también salió a relucir la vieja discusión de pasar ese cuerpo armado al Ministerio del Interior.
Viviana Manrique, directora del Observatorio de Drogas Ilícitas y Armas de ese claustro universitario, sostuvo que independientemente de que se firme un acuerdo en La Habana, es arriesgado pensar que habrá un posconflicto de manera total.
"Eso es bastante utópico. Podemos pensar en un posconflicto parcial, relativo, y seguramente armado. Además, las Farc no son el único grupo delincuencial en Colombia; hay otros que se están fortaleciendo, para lo cual aprovechan los diálogos en La Habana", advirtió.
En ese sentido dijo que las fuerzas de seguridad deben estar listas para enfrentar un entorno dinámico, "y para el caso colombiano, que tiene tantos actores, y tantas circunstancias y coyunturas tan complejas, pues debemos tener unas fuerzas de seguridad listas para responder a estas circunstancias. Indudablemente la Policía tiene un papel fundamental en todo momento", agregó.
"En un escenario posterior a un acuerdo posible en La Habana, la Policía tiene que reestructurase frente a los hechos que puedan suceder y a los actores armados que siguen independientes del acuerdo. También hay que pensar en la reforma del sector seguridad".
De otro lado, el exfiscal Alfonso Gómez Méndez sostuvo que el problema principal de Colombia no es la guerrilla, pero la subversión sí es el principal pretexto que tiene el establecimiento para no actuar sobre los problemas reales.
"El papel de la Policía en el posconflicto debería ser el mismo que ha debido tener en el conflicto. Es decir, una Policía mucho más civil que militar", dijo Gómez Méndez, y añadió: "Me parece que la Policía debe pertenecer al Ministerio del Interior".
El general (r) Alberto Ruiz García, vicepresidente del Colegio de Generales de la Policía, dijo que lo ideal sería tener la Policía de hace cincuenta años que evocó el exfiscal, "pero hay factores que atentan contra ese querer generalizado, como la que la población ha crecido geométricamente con respecto al crecimiento de la institución".
"Además, hemos venido sufriendo de un fenómeno que nos ha acompañado y nos acompaña aún, hay que revisar en el futuro: la militarización de la Policía y la 'policiación' de los militares. La confusión de roles, a pesar de que la Constitución establece cómo se compone la Fuerza Pública en Colombia", aseguró.
También señaló otros fenómenos que impiden que la Policía pueda desarrollarse como quiere. "La especialización del servicio en detrimento de lo esencial: la vigilancia. La motorización del servicio. ¿Cómo pretendemos que el policía sea cercano al ciudadano cuando todos queremos ser motorizados?. Desde su moto el policía no puede observar nada. Hay que bajar al policía de los vehículos para ponerlo en contacto con los ciudadanos".
Relacionó, así mismo, el auge de la vigilancia privada, de empresas que tienen por finalidad el lucro comercial. "El papel de la vigilancia privada es muy poco en la labor de coadyuvar en la labor del policía, pues garantiza y presta seguridad a unos bienes definidos. No le interesa qué pasa en el entorno. En Bogotá, por ejemplo, hay unos 20 mil policías incluyendo los auxiliares bachilleres, pero en cambio hay aproximadamente 170 mil vigilantes privados".
El cambio institucional, para el oficial retirado, debe venir desde adentro de la misma institución. "No podemos permitir que el cambio venga de afuera. Debemos cambiar, no por el posconflicto. Hay que cambiar porque la sociedad cambió, y ante una sociedad nueva, con mayores demandas, una Policía nueva con mejor oferta del servicio".
"Desafortunadamente, el conflicto en el país ha hecho que a veces la institución se distraiga de sus labores esenciales. Pero lo más diciente es que se viene confundiendo el concepto de 'seguridad' con el de 'defensa'. Y por eso la Policía viene cumpliendo funciones que no son de las esenciales", sostuvo Ruiz, y planteó otro interrogante: "¿La Policía debe estar al servicio del Estado o de la sociedad?".
"Con posconflicto o sin posconflicto hay que reforzar la Policía Comunitaria. La comunidad quiere que nos entreguemos más a ella, que participemos más con ella", dijo y aseguró que la gran mayoría de las autoridades departamentales y municipales son espectadores pasivos. "Salvo Bogotá y otras ciudades capitales, los alcaldes no ejercen como jefes de Policía".
El general Ruiz planteó la creación de un Ministerio de Seguridad y Convivencia Ciudadana, al cual sería adscrita la institución. "La Policía no puede perder, como consecuencia de los procesos de cambio, su identidad, ni abandonar su doctrina y filosofía, que son los pilares fundamentales".
A su turno, el coronel Álvaro Pico Malaver, director de la Escuela de Cadetes General Santander, dijo que se han creado grupos especiales sobre los cuales se ha definido la estrategia con el fin de prepararse para un eventual posconflicto.
"En efecto, venimos adelantando una serie de investigaciones. Hay un grupo de oficiales de la Policía con asesoría externa que se viene preparando. Se han hecho innumerables revisiones de fuentes bibliográficas, se han identificado cerca de 300 fenómenos emergentes de la cotidianidad y hemos hecho referenciación internacional en procesos similares", explicó el oficial.
Por último, el coronel (r) Luis Bernardo Maldonado, Presidente de la Asociación de Oficiales Retirados de la Policía (Acorpol), dijo: Nosotros los miembros de la Policía dejamos de ser ciudadanos completos porque nos 'castraron' el derecho al voto, y creo que esa parte hay que tenerla en cuenta.













