El cuadrilátero electoral ya está dispuesto. En cada esquina ya se acomodan los diferentes púgiles a la espera del campanazo que defina quién es el que va a ocupar la poltrona presidencial a partir del 7 de agosto del año entrante.

Publicado por: COLPRENSA
En una esquina se encuentra el presidente Juan Manuel Santos, que si bien aún mantiene la expectativa de si entra o no al ‘ring’, ya se entrena para no llegar con la guardia abajo ante sus rivales. A su lado están la Unidad Nacional y la Fundación Buen Gobierno en cabeza del saliente ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras.
En el otro ángulo se acomodan las demás fuerzas. Por un lado el uribismo con dos púgiles al mando del expresidente Álvaro Uribe Vélez, y -por el otro-, las coaliciones minoritarias y de izquierda que, si bien se miran de reojo con el Centro Democrático, se mantienen en el mismo lado de la lona al declararse opositores a una reelección del actual Jefe de Estado.
La puja por llegar al poder ya está en el escenario político, pese a que solo hasta noviembre se conocerán en concreto quiénes serán los aspirantes a la primera magistratura del Estado.
Los movimientos se comenzaron a consolidar desde el anuncio del ministro Vargas Lleras de dejar el gabinete y entrar a la arena, situación que fue secundada por el Jefe de Estado cuando aseguró que estaba interesado en que muchas de sus políticas de Gobierno fueran reelectas. Sin embargo, hay quienes dicen que la duda recae en si esa continuidad será en la cabeza de Santos o en cuerpo ajeno.
Por lo menos eso fue lo que dejó entrever el senador conservador Carlos Ramiro Chavarro, quien dice que Santos tiene dos caminos: “Asumir él mismo el reto de la reelección o, eventualmente, gobernar en cuerpo ajeno con Vargas”.
No obstante, quienes no están del lado del actual Jefe de Estado ya comienzan a trabajar en sus estrategias por lograr el apoyo ciudadano y labran sendas campañas, incluso de desprestigio, a fin de lograr un cuatrienio en la Casa de Nariño.
Uribismo, tras la división de la unidad
De la frase “divide y reinarás” nadie da razón de su autoría. Se dice que era de Julio César (el emperador romano) y también de Maquiavelo que la citó en su libro ‘El Príncipe’, pero fue una premisa de las conquistas romanas, en las que a todos se les daba una porción de poder, pero éste se concentraba en Roma.
Este ‘divide et impera’ es, a juicio de los analistas, una de las premisas del uribismo, que –como la gota de agua que azota la roca hasta romperla- trabaja para afectar la Unidad Nacional de Santos.
El politólogo Fernando Giraldo defiende esta tesis y argumenta que “la renuncia de Vargas Lleras significa, de alguna manera, que Santos se mantenga en el poder”, cuenta además que puede haber la posibilidad que “rompan cobijas, lo que fracturaría el acuerdo que pueda existir” y esto catapultaría más candidatos.
Esto, a juicio de Giraldo, “dejaría el campo abierto al candidato uribista, que solo triunfaría si se divide la Unidad Nacional”.
Esta tesis del analista comienza a tomar forma. En esta semana, tanto Óscar Iván Zuluaga y Francisco Santos, precandidatos del uribismo a la Presidencia por el Centro Democrático, han trabajado –cada uno por su lado- para permear la Unidad Nacional.
Por un lado, Santos (Pacho) aseguró a medios que Vargas Lleras le hará “conejo a Santos”, debido a que enfatiza que “no descarto, entonces, que mi contendor sea Vargas y no Santos. Yo estoy seguro que Vargas Lleras va a renunciar y que en un par de meses le dará garrote al Gobierno”.
No lejos de esta apreciación se encuentra el analista Ernesto Rengifo. “Vargas Lleras va a pasar de ser el escudero de Santos a ser su enemigo”, sentenció.
Por su parte, Zuluaga también atacó. En su discurso de lanzamiento de campaña advirtió que “quiero defender la política de las convicciones, acá hay un candidato que quiere más igualdad, equidad y seguridad. Quiero decir que aspiro ser el candidato del uribismo, porque quiero derrotar a Santos en las urnas” y luego recalcó que el actual mandatario traicionó el sentido del pensamiento de Uribe.
Esta situación, para el analista Rafael Nieto, tiene efectos ante la opinión pública, debido a que Uribe y su más cercano grupo están enviando el mensaje de que Santos “es desleal. Eso tiene eco en las diferentes comunidades, especialmente en ciudades intermedias”.
Pero al lado del escenario uribista surgen dos nombres que marcarán pauta. La primera, la exministra Martha Lucía Ramírez y, el segundo, el presidente de Fedegán José Félix Lafaurie, ambos serían precandidatos conservadores.
Si bien ellos, de acuerdo con analistas, están bajo el manto del conservatismo, se han convertido en los eslabones entre la colectividad azul y el uribismo.
Un primer aparte de esto se evidenció con la carta de Ramírez al Partido Conservador para que se aparte de apoyar la reelección de Santos, a lo que se suma la posición siempre contraria de Lafaurie, quien dice que “el proceso de paz es un circo que va a terminar mal”.
La unidad de la izquierda y otros
Otro fenómeno que comienza a tomar forma es el que comenzó a gestar el movimiento de Gustavo Petro: Progresistas. Hoy, de la mano de Antonio Navarro, esta colectividad pretende aglutinar a las minorías que podrían terminar en una gran coalición de cara a las elecciones.
A finales de semana se realizó un encuentro de esta colectividad, en donde hubo presencia de los congresistas John Sudarsky y Ángela María Robledo (verdes), miembros del Partido Comunista, el Polo Democrático y la Marcha Patriótica, quienes estuvieron representados por Iván Cepeda y Feliciano Valencia. Además se sumaron miembros de Pido la Palabra, así como liberales en cabeza de Eduardo Verano de la Rosa. También Jorge Iván Ospina, exalcalde de Cali; y Alonso Salazar, exalcalde de Medellín.
En este sentido, Navarro dijo que lo que se pretende es unificar estas fuerzas y llevarlas a una consulta de la que saldría el candidato presidencial de esta tercería.
Es así que nombres como el de Eduardo Verano, Antonio Navarro y Cecilia López ya se encaminan en la carrera presidencial y representan la otra orilla en donde también se acomoda el uribismo con sus aspirantes y el Polo con Clara López, quien ya se encuentra en plena campaña.
Las debilidades de Santos
En momentos de campaña, los analistas coinciden en que los opositores del presidente-candidato van a aprovechar cualquier falencia que se presente en el Gobierno para atacar al mandatario.
El politólogo José Vicente Sánchez aseguró que el primer elemento que van a atacarle al presidente Santos será el proceso de paz, ya que si bien el Jefe de Estado confía en su buen término, el analista advierte que la percepción de seguridad es muy baja en el país porque, a su juicio “Santos prefirió extender los brazos de la cordialidad a las Farc para buscar la paz”.
Para el analista es claro que temas económicos y sociales provocan situaciones vulnerables al Presidente, porque “el crecimiento de la economía ha descendido y pasamos del tercer puesto en América Latina al sexto”.
No obstante las falencias, el analista Rafael Nieto considera que es “indudable que un Presidente que se lance a la reelección tiene todas las ventajas”, ya que cuenta con “la burocracia, el presupuesto y los contratos, así como los congresistas, que garantizan una campaña efectiva que dificulta a quienes le quieran competir”.
Sin embargo, recuerda que el proceso de paz será vital para las pretensiones del Jefe de Estado, ya que si los diálogos de La Habana fracasan su reelección se puede ver afectada y “tendrá que recurrir a Vargas”.
Pero, dice, si hay éxito “no hay quién le compita y asegura el triunfo a pesar que las encuestas no lo beneficien”.
Un senador, que pidió reserva, dice que otro elemento clave es Venezuela, ya que en la última reunión con Santos le advirtieron que un eventual tropiezo de Nicolás Maduro afectaría de inmediato el proceso de paz con las Farc.












