Colombia
Domingo 09 de febrero de 2014 - 10:29 AM

“La paz no es ausencia de guerra, es verdadera justicia social”

La Iglesia Católica empezó el 2014 acercándose más al actual proceso de paz con las Farc. Aunque no es actor central en los diálogos de La Habana (Cuba), durante la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, el eje central fue cómo trabajar por la paz y mantener al país dentro de la fe cristiana.

“La paz no es ausencia de guerra, es verdadera justicia social” (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
“La paz no es ausencia de guerra, es verdadera justicia social” (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Aunque los voceros del catolicismo dicen que con la firma de este acuerdo la paz y la tranquilidad en Colombia no retornarían por arte de magia, sí aseguran que sería el primer paso para la construcción de un país justo, que respete los derechos de sus ciudadanos y los una en un solo corazón.

El presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Rubén Salazar, se refirió al proceso de paz, del cual se siente optimista y esperanzado de que le ponga fin al conflicto armado. Además, habló sobre el primer año de pontificado de Francisco y del III Congreso Apostólico Mundial de Misericordia, que tendrá como sede Bogotá, durante agosto.

LA IGLESIA Y LA PAZ

- ¿Por qué la Iglesia Católica no está participando de forma más activa en el proceso de paz?

Hay que distinguir muy bien las diferentes formas de participación. Una cosa es lo que hace el Gobierno sentándose a dialogar con los representantes de la guerrilla en La Habana, pidiendo el cese definitivo del conflicto armado, y otra es la construcción de la paz desde abajo, desde la base. Lo he dicho muchas veces, la firma de un acuerdo con las Farc no significa la paz, es apenas suprimir un factor de perturbación y un aspecto que ha hecho mucho daño al país. Estar en paz significa vivir en una verdadera justicia social, que los diferentes conflictos sociales se solucionen, que el país sea más equitativo y todos tengan acceso a sus derechos, esa es la tarea que estamos haciendo. Cuando la Iglesia predica el evangelio lo que busca es que la persona, al encontrarse con el amor de Dios manifestado en Cristo, sea capaz de cambiar su corazón y sus actitudes fundamentales.

- La Iglesia ha tenido la oportunidad de tratar con las dos partes, con ese conocimiento ¿cree que se está cerca de lograr un acuerdo?

Tengo esa esperanza y no creo que haya un solo obispo que no comparta lo que digo. Porque somos conscientes de que el conflicto armado crea permanentemente lágrimas, angustia y muerte. Las negociaciones parecen avanzar a un cierto ritmo, no el deseado por todos, ya llevamos más de un año de negociaciones. Pero parece ser que ya se salió del nudo más gordo, del más difícil y que por lo tanto los puntos que quedan por discutir son en los cuales las partes pueden ir más rápidamente.

- Si el acuerdo de paz es un asunto que nos conviene a todos ¿por qué cree que se estarían haciendo 'chuzadas' para afectar el proceso?

No entiendo realmente por qué en el país recurrimos a ese tipo de procedimientos absolutamente inmorales y que hacen un daño terrible. Tampoco entiendo por qué tenemos que seguir fomentando la desconfianza y buscándole el pierde a los demás. Por qué tenemos que seguir pensando posibilidades de confrontación entre las partes. Eso me resulta doloroso. Cuando leí la noticia se me encogió el corazón, por ese camino nunca vamos a lograr la paz. Si es verdad que ciertas partes del Ejército han recurrido a eso, estaría indicando que nos falta un enorme camino por recorrer en el campo de la honestidad, la franqueza, la verdad y la conciencia.

- Durante esta semana se llevó a cabo la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal. ¿Qué conclusiones dejaron estas reuniones?

Estuvimos viendo cómo tenemos que llevar la palabra, celebrar la liturgia, impregnar al mundo de la caridad de Cristo, que es lo que llamamos Pastoral de la Iglesia, y el cuidado que debemos hacer permanentemente de los fieles. En las dos Asambleas anteriores hablamos de cómo la Iglesia debía proponer el evangelio y ayudar a las personas a hacerse cristianos. Ahora estamos hablando de cómo la persona debe mantenerse cristiano, alimentarse y crecer como él. Discutimos cómo debemos dar ese alimento que la gente necesita.

- ¿Cuál es la posición de la Iglesia Católica frente a la polémica desatada por la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional?

No entramos a juzgar lo que hagan o lo que digan otras denominaciones religiosas, que se proclaman a sí mismas cristianas. Pienso que son responsables de sus actos y deben responder frente a Dios y frente a la sociedad. Por lo tanto es el Estado el que debe entrar a juzgar si hay conductas que no van de acuerdo a la ley y a lo que debe hacer un ciudadano. La realidad de esas denominaciones es totalmente diferente a la nuestra, no tenemos parámetros de comparación. Las afirmaciones que ellos hacen, a nosotros nos suenan fuera de sentido.

LA ERA DE FRANCISCO

- Estamos próximos a celebrar el primer año del papa Francisco al mando del Vaticano. ¿Qué opina de la gestión del Santo Padre?

Indudablemente, el papa Francisco ha sido una bocanada de aire fresco para la Iglesia, por una sencilla razón: veníamos de un pontificado muy valioso. En la medida que vaya pasando el tiempo iremos descubriendo esa riqueza que tuvo Benedicto XVI; infortunadamente la actitud del mundo frente a la Iglesia, con el papa a la cabeza, era hostil, pues lo consideraron ultra conservador, alguien que perseguía a los teólogos; lamentablemente él nunca pudo vencer esa imagen caricaturizada. Entonces llegó un pontífice latinoamericano, que por el solo hecho de ser de otra región tiene un modo de comportarse diferente, de hablar y presentar las cosas. Esto, lógicamente, causa un impacto muy positivo, pues la imagen de lo que puede hacer la Iglesia por el mundo, recuperó su credibilidad. Conozco al papa y sé que es un hombre sencillo, muy coherente y con un lenguaje propio, el mismo que tuvieron Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero que en los labios de Francisco ha sonado de una manera muy especial, en ese sentido está haciendo una tarea extraordinariamente válida.

- ¿Entonces, la Iglesia tomó un rumbo diferente o mantiene el que traía?

Es posible que lleguemos a reformas de fondo respecto a muchas cosas, al menos se ha creado un ambiente nuevo y más favorable a asumir ciertos aspectos de la Iglesia que se consideraban casi intocables. Algo que nos dice: “hagamos las cosas y pongámonos más de acuerdo con el evangelio, seamos más coherentes y honestos con él”.

- Este cambio también tiene que ver con un asunto de carisma. Una de las revistas musicales más importantes del mundo (RollingStone) acaba de salirse de todos los parámetros y puso a Francisco como portada. ¿Qué le dice eso?

Indudablemente el papa tiene un carisma muy grande, gracias a ello la gente se ha dado cuenta de que el evangelio, vivido en una forma coherente y a fondo, como lo vive él, vale la pena. Pienso que se está rompiendo un poco esa mentalidad de que la Iglesia es un mundo totalmente ajeno a la vida común y corriente de la gente, de cada quien por su lado. Pero con el papa Francisco se está tomando conciencia de que el cristiano es un hombre que vive su vida normal, como todo ser humano, pero que la vive en un sentido diferente, porque tiene a Dios en su corazón.

- En la agenda del pontífice está descartada una visita a Colombia, por lo menos en los próximos años, pero ¿cree que el hecho de que sea Latinoamericano, hace que nos sea más cercano?

Claro, el hecho de que el papa sea Latinoamericano hace que haya una empatía mucho más natural entre la Iglesia que peregrina en Colombia y el Santo Padre, algo que nos lleva a caminar mejor como Iglesia.

- Esta semana la Organización para las Naciones Unidas (ONU) acusó a la Iglesia de permitir casos de pederastia. ¿Cuál es su opinión sobre este tema tan delicado?

Este es un tema que vino a la luz pública hace 10 años y durante este tiempo se ha ido avanzando al interior de la Iglesia. Está perfectamente claro que frente a casos de abuso no hay absolutamente ninguna tolerancia; lo dijo el papa Juan Pablo II, lo repitió Benedicto XVI y lo vuelve a decir Francisco. Hemos avanzado muchísimo en la conciencia preventiva, es por esto que en las diócesis de Colombia y del mundo se están elaborando decretos firmados por los obispos, para fijar políticas muy claras y prevenir cualquier tipo de abuso. Debemos evitar que se nos introduzca dentro del clero, sabemos que es una condición gravosa en todo sentido, el pederasta es un enfermo.

BOGOTÁ, SEDE DEL CONGRESO DE LA MISERICORDIA

- ¿Cómo logra Colombia la sede del III Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia, cuando sus dos primeras ediciones se realizaron en países europeos?

Eso fue una oportunidad que se presentó en el último Congreso en Cracovia (Polonia), allí se discutió la sede y Bogotá fue acogida con entusiasmo, precisamente porque Colombia es un país que el mundo entero conoce por sus conflictos sociales y armados, así como por tener una situación humana muy difícil. Por lo tanto un Congreso de la Misericordia en un contexto de estos adquirirá una especial fuerza, que no la tenía ni en Cracovia ni en Roma (Italia), esto nos permite aportar una reflexión nueva y beneficiarnos hondamente de esas experiencias.

- ¿Qué significa para Colombia acoger un evento religioso de esa magnitud?

Nos tiene que enseñar a ser más misericordiosos. En Colombia hemos ido adquiriendo, con los conflictos que hemos vivido durante tanto tiempo, actitudes de venganza, odio, indiferencia, intolerancia y desprecio. Aunque las encuestas revelen que somos un país feliz, permanentemente el rostro de la gente no lo denota. Al contrario, vivimos temerosos, angustiados y miedosos. Entonces, descubrir que hay una forma diferente de vivir, con el corazón lleno de misericordia y con capacidad de perdón, de reconciliación y búsqueda permanente de la solidaridad y fraternidad, nos hará un inmenso bien para construir la paz entre todos.

- Anuncia un viaje a Roma, ¿cuál será su agenda allí?

Estaré aproximadamente quince días en Roma. Durante la primera semana asistiré al Consistorio, una reunión con todos los cardenales del mundo para tratar temas específicos; en esta oportunidad nos concentraremos en la familia, trabajaremos sobre los problemas que tiene este grupo hoy en día. Luego vendrá el Consistorio Público, en el cual el Santo Padre nombrará a 19 nuevos cardenales. En la semana siguiente participaré en la Asamblea Plenaria Anual que tiene la Comisión para América Latina, una entidad del Vaticano de la cual soy miembro y que en esta ocasión trabajará sobre la educación.

- ¿Cuál es el mensaje que quiere compartir la Iglesia católica en este inicio de año?

Nuestro mensaje siempre es de paz, entendido en un sentido amplio y profundo: la paz no solamente como ausencia de guerra, sino la unión de los corazones y la suma de todos los bienes, como la plenitud de todo aquello que anhela el corazón humano. En el fondo de nuestro corazón deseamos vivir en alegría, gozo, tranquilidad y armonía. Los invito a acercarnos al señor Jesús, Cristo nuestro Señor es el que nos trae la paz y lo hace en plenitud. Cuando lo reconocemos a Él como nuestro salvador, cuando escuchamos su palabra y vivimos la vida por medio de sus sacramentos, la vida cambia y se llena de luz y paz.

Publicado por: COLPRENSA

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