jueves 12 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Análisis: Colombia en elecciones bajo fuego

Aunque la diferencia entre las elecciones es de tan solo un año, el panorama ha cambiado completamente y el asesinato y las amenazas son la constante en las campañas políticas actuales.

Hace un año se dijo que las elecciones parlamentarias y las dos vueltas presidenciales fueron las más pacíficas de las últimas décadas. Sin embargo, un año después, cuando se alistan baterías para las elecciones regionales, el panorama se ha enrarecido y a la fecha van seis candidatos asesinados, uno secuestrado y decenas amenazados.

¿Qué cambio? le preguntamos a expertos en el tema y coinciden en que son varios aspectos como el lenguaje, la permanencia de las economías ilegales y las peleas por los fortines de cada municipio. Además, aseguran que Colombia retrocedió al menos 30 años, cuando se vivió la violencia política en su momento más duro.

Se pasó de una época en donde se hablaba de diálogos de paz, sean acertados o no, eran acercamientos y eso se cambió por un lenguaje belicoso, de desafío y confrontación, asegura el Abogado y Analista Político, Gerardo Martínez.

A esto se suman las revelaciones que ha hecho la prensa nacional e internacional sobre “las tareas que les pusieron a los militares de contar los resultados en bajas y todo está influyendo”.

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Asegura Martínez que con la violencia que se vive en las actuales campañas a las elecciones de octubre “volvimos a 1989, es la época más cercana que era por cuenta del narcotráfico y también cuando se vio la eliminación de los integrantes del partido Unión Patriótica, UP”.

En este mismo sentido, Omar Alejandro Alvarado Bedoya, Analista Político y Docente de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, considera que el país retrocedió mínimo 30 años y “estamos en lo que fue el Frente Nacional y una alternancia de poder; en esos años 80, cuando el narcotráfico reinaba, cuando el país estaba descuadernándose por una crisis institucional y nos estamos matando en las regiones”.

Por su parte Fabián Hernández, Investigador de la Misión de Observación Electoral, MOE, asegura que “no considero que vayan a ser las más violentas como las elecciones de las 90’s, porque el Estado es más fuerte y la cantidad de grupos armados en Colombia es menor que la que teníamos hace ocho años”.

Recuerda Hernández que en los 90’s el país tenía una guerrilla con una capacidad e incidencia en todo el territorio nacional y hoy en día se tienen múltiples actores, es decir, pequeñas disidencias que son más reductos de procesos como el de los paramilitares y de las Farc que no son, en términos cuantitativos, la misma cantidad de personas armadas”.

La intimidación

De acuerdo con informes revelados por la MOE, “cada día y medio está ocurriendo un hecho de violencia política”. Además de los atentados que hasta el momento han ocurrido, también se han registrado casos de amenazas e intimidación a candidatos en diversas regiones.

En este sentido, Hernández precisa que “en muchas regiones del país lo que ha ocurrido es que se usa la intimidación o usar una banda criminal local para instrumentalizarla y hacer que esa banda local amenace, asesine o atente contra un candidato”

Reitera que hoy en día las elecciones se ven afectadas con el rearme de las disidencias de las Farc, con los grupos armados ilegales como gaitanistas, las águilas negras y el Eln.

Detractores de la paz

Un sector del país estaba seguro de que con el regreso de Uribe iba a haber un ataque al proceso de paz, y el país no podría esperar simplemente que aquellos que tomaron como bandera para su elección la destrucción de los Acuerdos de la Habana (en algo que ellos decían llamar impunidad), iban a llegar al gobierno a estropear y sabotear a todos los excombatientes que le estaban apostando a la vida civil.

De esta manera, describe Alvarado Bedoya el panorama que en este momento vive el país con las campañas políticas.

Asegura que “para nadie es un secreto que dejar las armas después de 60 años no iba a ser fácil y que no iba a haber una completa unidad al interior de la guerrilla de las Farc, pero más allá de ello el país del narcotráfico que no se acabó con el proceso de paz, el país de las bandas criminales que extorsionan y encuentran, por ejemplo, en la minería ilegal su negocio, pues estaban allí presentes desde hace mucho tiempo ante la incapacidad del Estado de llegar con algo distinto que un helicóptero y hombres armados”.

Para el docente de la Unab, la paz no solo es un acuerdo que se firma y automáticamente el país entra en armonía, sino que la paz es una serie de cambios institucionales que se necesitan para “poder mostrarle a las comunidades o combatientes que se puede hacer una política en paz y participativa y no que los maten, como les ha pasado a tantos líderes sociales; una reforma institucional que cambie las desigualdades sociales que generan conflicto y unos cambios institucionales que generen confianza entre todos los sectores de la sociedad, cuando por el contrario el gobierno Duque todo genera menos confianza”.

La Financiación

Los analistas coinciden en que también existe violencia porque muchas campañas se ven influenciadas por dineros procedentes de la economía ilegal como el narcotráfico.

“Lo que puede ser un problema para las elecciones locales es que muchas empresas no están financiando campañas y lo que se está dejando es que las mafias del narcotráfico financien campañas y busquen decisiones locales de proteger rutas y cuidar la olla”, precisa el investigador de la MOE.

Alvarado Bedoya asegura que “la guerra es absoluta porque se generan flujos de caja impresionante y seguimos teniendo tanto un crimen organizado como un proceso electoral donde los actores al margen de la ley pueden financiar campañas políticas, aniquilar al opositor y condicionar al elector”.

En cifras
De acuerdo con información de la Misión de Observación electoral, a la fecha han sido asesinados seis candidatos a las elecciones de octubre: dos a alcaldías y cuatro aspirantes a concejos. Esta cifra, según la MOE, supera la de los aspirantes muertos en toda la campaña regional de 2015.
Además, las zonas más afectadas son El Catatumbo, Arauca y su capital, Nariño, Cauca, Valle y Chocó; también la región del Urabá y el Sur de Bolívar y Los Montes de María.
Los partidos con mayor afectación son el Liberal, La U, esto por ser los que más aspirantes tienen. Igualmente, las amenazas han sido para el Centro Democrático, la Alianza Verde y el Partido Conservador, entre otros.
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