miércoles 19 de junio de 2019 - 12:10 PM

Asesinato de exintegrante de las Farc enfrenta a campesinos y el Ejército

Carlos Miranda, de 30 años, quien estuvo en las filas de las Farc, murió a manos del Ejército el pasado 9 de junio, en La Macarena, Meta.

Según el relato de campesinos de la zona, a las 11:30 de la mañana el excombatiente se movilizaba en una moto por la vereda Malvinas, cuando fue asesinado por miembros del Ejército.

“También resulto afectada con impactos de disparos la unidad sanitaria de una vivienda propiedad del señor José Olbein Arias, donde se encontraban niños con sus padres quienes salieron ilesos”, manifestó la Asociación Campesina Ambiental del Losada Guayabero.

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De acuerdo con información preliminar del Ministerio de Defensa: “efectivamente se produjo la muerte de un presunto integrante del GAO Residual (disidencias de las Farc, en el marco de una operación militar adelantada por la Fuerza de Tarea Omeg)”, y para dar su versión sobre el asunto, el general Jairo Alejandro Fuentes dará unas declaraciones en las próximas horas.

Los campesinos contrarían la versión oficial, al asegurar que no era un disidente sino un campesino en proceso de reincorporación.

“Desde las 11:30 am, miembros del Ejército instalaron retenes en las tres vías de la vereda donde retuvieron a toda persona que transitaba por la vía y no permitieron el paso del vehículo que transportaba la leche de ese sector, fueron detenidas unas 100 personas aproximadamente, entre los cuales se encontraban varios niños. Estas personas fueron detenidas hasta las 6 de la tarde, los soldados argumentaban que no los podían dejar continuar mientras hacían el procedimiento del levantamiento del cuerpo de la persona fallecida”.

Según los habitantes, hubo también presencia de la Policía y la Fiscalía.

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Esa misma noche, varios militares pernoctaron dentro de las áreas de las casas de tres campesinos en la que habitan varios niños. Y al otro día el helicóptero militar aterrizó en la escuela donde 28 niños recibían clases.

El Ejército ha mantenido, como dice el comunicado de la Asociación, una especie de empadronamiento en el cual los habitantes son requisados para entrar y salir de la vereda y deben responder a los militares acerca del lugar al que se dirigen.

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