miércoles 09 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Con normalidad se vivió la indagatoria a Álvaro Uribe Vélez

Hacia las cinco de la tarde de ayer culminó la diligencia judicial. El turno hoy le corresponde al representante a la Cámara Hernán Prada
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Sobre las 5:00 de la tarde finalizó la indagatoria al expresidente y senador de la República, Álvaro Uribe Vélez, la cual se realizó este martes desde las 8:00 de la mañana en el Palacio de Justicia en Bogotá.

El caso político judicial que movió gran parte del país este martes finalizó sin mayores detalles de lo que ocurrió al interior de la Corte, donde el magistrado de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema, César Reyes, conoció el testimonio del senador que le dará luz para tomar una decisión en el caso.

Uribe, por el momento, no deberá presentarse más ante el alto tribunal, tan solo hasta que vuelva a ser requerido; mientras que la Corte seguirá este miércoles con el proceso escuchando al representante a la Cámara Hernán Prada, quien está inmerso en la investigación.

Lo que sigue

El tiempo que ha pasado en el proceso ha sido suficiente para que Reyes conozca el testimonio de, al menos, 40 personas, que servirá para desenmarañar todo el proceso que pretende determinar si hubo presiones indebidas de testigos en contra de Uribe, como argumenta la defensa, o si, por el contrario, fue el hoy senador quien impulsó la búsqueda de declaraciones que lo beneficiaran.

El magistrado Reyes tiene en su poder los testimonios de esas personas que ya declararon, con las citas que se empezaron a surtir desde septiembre y culminaron este viernes 4 de octubre, y lo que sigue ahora, según explica el exfiscal general y exmministro, Alfonso Gómez Méndez, sería que al término de la diligencia de este martes y en un estimado de diez días hábiles, la Sala determine la situación jurídica del senador.

Sin embargo, Gómez Méndez señaló que en el ejercicio de las funciones jurídicas, muchas veces el número de días para tomar una decisión pueden llegar a ser mayor.

En caso que la Corte cumpla con los tiempos establecidos por la ley, se podría decir que a finales de octubre se estaría conociendo si se libra una orden de captura en contra de Uribe.

El exfiscal explicó que hay tres situaciones precisas por las que la Corte determinaría imponer una medida de aseguramiento.

“Además de las pruebas que el magistrado tiene en su despacho, él debe considerar tres situaciones: si se debe evitar que se fugue, si se debe evitar que entorpezca la investigación o si pone en peligro a las víctimas. En este caso, lo más preciso es que haya una medida de aseguramiento, dado que el caso que se investiga es muy diciente”, señaló.

Gómez argumentó que si bien existen tales requerimientos para que se surta la medida de aseguramiento, la decisión del magistrado debe estar soportada en una prueba testimonial o documental que fue recolectada a lo largo del proceso.

En dado caso, que el magistrado Reyes determine que Uribe no representa un peligro para las víctimas y que por el contrario comparecerá ante la justicia, podría dejarlo en libertad, sin embargo, vinculado al proceso.

Un día agitado

El jefe del Centro Democrático llegó a las 7:42 de la mañana. Su caravana, compuesta por siete camionetas, se ubicó sobre la calle 12, es decir, al costado norte del Palacio de Justicia. El senador se escabulló entre una nube de periodistas, camarógrafos y fotógrafos que buscaron sus declaraciones, pero por aquella decisión de la Corte, en la que le advertía a todas las partes de este proceso no dar declaraciones a la prensa, Uribe solo se limitó a pedir espacio para ingresar al edificio.

A pesar de ser un trayecto tan corto, el senador llegó a la puerta casi minuto y medio después, custodiado no solo por sus guardaespaldas, sino por uno de sus más fieles escuderos: el penalista Jaime Granados, quien lo acompañó a la diligencia junto con David Espinosa, el segundo a bordo de la bancada de la defensa.

Uribe Vélez ingresó en medio de la rechifla y de los vivas de contradictores y seguidores, quienes desde muy temprano estaban apostados a las afueras del Palacio de Justicia. Los primeros, por lo menos en este punto, triplicaban en número a los segundos. No fue así en el parque Nacional, un poco más al norte de la ciudad, donde fue convocado a un plantón en respaldo al exmandatario.

Los policías encargados de custodiar y controlar cualquier alteración de orden público en el Palacio de Justicia fueron dispuestos en filas de 30 sobre la calle 12 (costado norte), la carrera séptima (costado oriental) y carrera octava (costado occidental) del edificio del máximo órgano de la justicia en Colombia.

El abrazo

A los apoyos que varios senadores y embajadores de Colombia le expresaron a Uribe Vélez se unieron los de las cabezas del Gobierno: Iván Duque y Marta Lucía Ramírez. El presidente, reiterando lo que ya había expresado en Miami hace unos diez días, insistió que “he tenido la ocasión de conocer a Álvaro Uribe Vélez y tengo claro que es una persona que ha entregado su vida a servirle a Colombia”.

En medio de las manifestaciones un particular episodio tuvo lugar en la esquina nororiental del Palacio, calle 12 con carrera Séptima. Alejandro Castaño, detractor de Uribe, y Charles Valencia, seguidor del senador, se enfrascaron en una discusión que terminó en un abrazo. Mientras Castaño reiteraba las investigaciones que hay en contra de Uribe Vélez, Valencia le replicaba.

“Acá no hay bandos, hay gente confundiendo a un pueblo. (...) Este país lo controla Álvaro Uribe Vélez”, dijo Castaño con su cara pintada con los colores de la bandera, a lo que Valencia, vistiendo camiseta con leyenda a favor de Uribe, interpeló: “hoy estamos en orillas diferentes, pero somos hermanos y somos colombianos y luchamos por tener un país mejor”.

Poco antes del mediodía, la seguridad fue reforzada en los perímetros mencionados debido a la cantidad de críticos del exmandatario que llegaban al lugar. Pese a los hombres de más que reforzaron el lugar, algunos de ellos lograron burlar el cerco policial y ubicarse mas cerca del Palacio. La situación rápidamente fue sorteada por los uniformados que volvieron a cerrarse en filas, evitando más ingresos.

La fina lluvia, que derivó en un leve aguacero, calmó a las barras que se fueron quedando sin aliento para sus proclamas de las que, muy seguramente, ni los magistrados, ni el senador indagado ni sus abogados habrán escuchado, ya que la Sala donde se rindió de la diligencia es demasiado hermética.

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