domingo 16 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

Congreso insólito

En Congreso de la República no solo es el recinto en el que se debaten los temas más importantes del país. También ha sido el escenario en el cual se han protagonizado todo tipo de actos y manifestaciones poco comunes, que han marcado la historia de Colombia.

La más reciente polémica dentro del Congreso por la ‘caida’ de ratones blancos que le lanzaron a la bancada del Centro Democrático, el pasado martes, en medio de la Plenaria, provocó cientos de comentarios que se tomaron las redes sociales, entre las burlas, análisis, disgustos y enfrentamientos.

Aunque el hecho fue bastante inusual, siguen las discusiones entre quienes aseguran que fue la misma bancada uribista la que produjo este ‘sabotaje’, luego de que el senador Ciro Ramírez confesara que fue su oficina la que autorizó la entrada de los supuestos responsables del hecho, por una parte, y quienes catalogan el suceso como ‘un atentado’ contra la persona de Álvaro Uribe Vélez, su partido y sus aliados.

Sea cual sea la razón por la cual ocurrieron los hechos, la verdad es que el incidente obligó a la suspensión de la Plenaria, en la cual se discutía el caso del magistrado Gustavo Malo, para declararlo indigno por su presunta complicidad en el llamado ‘cartel de la toga’. Discusión que quedó en ‘veremos’.

Sin embargo, esta no es la primera vez, y seguramente tampoco la última, que ocurren hechos ‘fuera de serie’ en el Salón Elíptico.

Huelgas de hambre, mariposas volando, ratones e incluso manifestaciones en las que se muestra más piel de la imaginada, han marcado hechos curiosos dentro del recinto. Todos ellos para llamar la atención de los asistentes o para crear cortinas de humo alrededor de temas de importancia que, a la larga, se postergan o se esfuman.

Ratones a la bancada del centro democrático

E l pasado 11 de diciembre, cuatro ratones blancos cayeron desde las barras del Senado, justo sobre la bancada del Centro Democrático, en cabeza de Álvaro Uribe Vélez, durante una de las plenarias más esperadas e importantes del año, pues se debatía el caso del magistrado Gustavo Malo, relacionado con el ‘Cartel de la toga’.

Por esta razón, la discusión debió ser suspendida tras la aparición de los particulares animales, que ocuparon las páginas y espacios de medios nacionales e internacionales.

Y mientras para algunos el mismo Centro Democrático sería el responsable, el líder del ‘Uribismo’ catalogó el hecho como “un acto de brujería”, a la vez que la senadora de ese mismo Partido, Milla Patricia Romero, roció gotas de agua bendita en el lugar donde cayeron los roedores.

Pero la particular noticia no paró allí y la cortina de humo creció más de lo esperado, pues los defensores de animales aseguraron que el uso de estos ratones es considerado como maltrato, mientras la discusión de uno las casos de corrupción más inaceptables en el que magistrados y abogados recibieron millonarias cifras de dinero, a cambio de incidir en decisiones judiciales en la Corte Suprema de Justicia y en la Fiscalía, quedó olvidada.

Una huelga de hambre y un elefante en el ‘proceso 8.000’

El 1 de febrero de 1996, el Salón Elíptico fue escenario de una de las manifestaciones más significativas de la historia, llevadas a cabo en dicho recinto: los senadores para la época, Íngrid Betancourt y Guillermo Martínezguerra dieron inicio a lo que sería una huelga de hambre que se extendió por 14 días.

Dicho acto nació para protestar contra la conformación samperista de la comisión investigadora que juzgó a este mismo Presidente por el llamado ‘Proceso 8.000’.

Uno de los escándalos más grandes de todos los tiempos que puso a Ernesto Samper en el ‘ojo del huracán’, por sus presuntos vínculos con el cartel de Cali, red narcotraficante encargada de financiar la campaña electoral que lo llevó a la Presidencia el 7 de agosto de 1994.

La huelga de hambre, aunque fue una de las formas de protesta más impactantes ocurridas en el Congreso, pues Betancourt debió ser evacuada del lugar en camilla, con 6 kilogramos menos, signos de deshidratación y graves problemas respiratorios, al igual que Martínezguerra, no fue la única manifestación que lideró.

Una camiseta con un elefante estampado en la parte frontal se convirtió en ese entonces en la mayor prueba de su lucha contra un Gobierno salpicado por el narcotráfico, una crisis económica y la disputa entre partidos.

Y fue justamente su exesposo, Juan Carlos Lecompte, como muestra de amor, el encargado del singular diseño que fue expuesto en los momentos más críticos del ‘Samperismo’.

Rosas, Alacranes y mariposas: la cuota de Moreno de Caro

Si de actos curiosos se trata, las excéntricas manifestaciones del exsenador Carlos Moreno de Caro dentro del Congreso de la República, no pueden quedar de lado. Aunque fueron muchos los actos que lo llevaron a ser mencionado en la historia política del país, dos de los más representativos y polémicos tuvieron lugar entre 2004 y 2005, cuando hizo uso de inusuales ‘amigos’ para revelarse en contra de sus homólogos.

La primera vez fue el 13 de mayo de 2004, cuando sacó un recipiente que contenía un alacrán, con el cual quería “picar a los enemigos de la reelección presidencial”, una batalla que terminó ganando, pues el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez logró permanecer en el poder por un nuevo periodo.

Aunque en principio se creía que eran dos los animales llevados por Moreno de Caro a la Plenaria, solo se tuvo certeza de uno. Esto debido a que fue el exsenador Édgar Artunduaga, de la bancada liberal, el encargado de lanzar al animal al suelo, luego de que Moreno de Caro se lo acercara. Días después, ofreció una rosa a Artunduaga como disculpa, que este aceptó.

Un año más tarde, Moreno de Caro volvió a protagonizar un acto similar, pero esta vez con una caja llena de mariposas que liberó en la Plenaria, mientras hacía alusión a las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia, en Cien años de soledad.

Su objetivo, según explicó el entonces legislador, era “ablandarle el corazón” al entonces Alto Comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo. El acto fue catalogado como una falta de originalidad y enseguida le fue dada la palabra al senador Juan Fernando Cristo.

Los pantalones de Mockus

En medio de la instalación del nuevo periodo legislativo del Congreso, celebrado el pasado 20 de julio, el senador Antanas Mockus se robó la atención de los medios al quedarse con el ‘protagonismo’ del día, con una de sus bajadas de pantalones.

El hecho creó sinnúmero de comentarios y despertó una polémica entre las bancadas, algunas que objetaban el acto y otras que lo aplaudían.

No obstante, su forma de proceder nació luego de varios minutos en los cuales los asistentes no mostraban respeto hacia Efraín Cepeda, presidente saliente de la corporación, en medio de su discurso, hecho que llevó al senador a levantarse de su asiento, aflojarse el cinturón y bajarse los pantalones, dejando ver más piel de la esperada.

Pero, lejos de lograr el cometido, las imágenes y videos de su comportamiento se convirtieron en una cortina de humo que terminó con fuertes críticas contra el senador del Partido Verde.

Sin embargo, esta no era la primera vez que el hoy senador hacía uso de este tipo de manifestaciones. El mismo ‘método’ fue empleado hace 25 años, cuando estaba al frente de la rectoría de la Universidad Nacional, en un intento por llamar la atención de miles de estudiantes que manifestaban en el Auditorio León de Greif. A diferencia del hecho actual, en ese entonces su acto de protesta le costó el cargo dentro de la Institución.

Lo claro es que su inusual exhibición se convirtió en uno de los hechos más singulares que marcarán la historia del Congreso, además de la llegada de la Farc, ahora como partido político y lejos de las armas.

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