sábado 26 de octubre de 2013 - 9:06 AM

El 70% de la niñez indígena sufre de desnutrición crónica

El Dane reveló que de cada mil niños y niñas indígenas entre 0 y 5 años, 250 mueren al año, una cifra alarmante comparada con las 19 muertes de los otros menores del país.
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Además, el 60% de esos mil niños indígenas nacen y se crían por debajo del peso normal, con problemas de desnutrición.

Según un informe de la Agencia de Comunicaciones Pandi, especialista en temas de niñez y basado en las estadísticas del Dane, en Colombia, alrededor de cinco millones 709.238 personas pertenecen a un grupo étnico (Palenquero, Afrocolombiano, Raizal del Archipielago de San Andres y Providencia, Gitano e indígena), de las cuales un millón 392.623 son indígenas, lo que corresponde al 3,4% del total de la población colombiana.

De esta población, el 40% son niños, niñas y adolescentes, donde el grupo de edad que presenta una mayor concentración está en el rango de entre 0 a 4 años, seguido por el de 5 a 9 años. Además, el 70% de la niñez indígena sufre de desnutrición crónica, una cifra alta comparada con el 12% de los otros niños y niñas del país.

Debido a esta situación, la Corte Constitucional consideró que 34 de los 102 pueblos indígenas podrían llegar a desparecer, mientras que la Organización Indígena de Colombia (Onic) identificó otros 32, lo que da un total de 66 pueblos indígenas en alto riesgo, que cuentan con menos de 500 personas.

Esta situación muestra que estos niños han sido afectados por el conflicto armado, exclusión social, racismo, violencia intrafamiliar, desnutrición, abuso sexual, alta tasa de mortalidad, carencia de atención del Estado, discriminación y el desplazamiento forzado.

Para Hernán Quintero, gerente de Prevención y Asuntos Étnicos del Programa Migración y Niñez de la Organización Internacional para la Migraciones, (OIM), “la situación humanitaria en los grupos étnicos es crítica, especialmente la de los indígenas. Los niños y las mujeres han sido los más vulnerados durante mucho tiempo”.

Sin embargo la situación no es alentadora, ya que la población indígena colombiana se presenta una de las más altas de mortalidad infantil en el mundo, donde en promedio, 250 de cada mil niños en las comunidades fallecen antes de los 6 años de edad, debido a la desnutrición y a la falta de asistencia en salud.

Además, un 70% de los niños indígenas sufren de desnutrición crónica; el 63% del total de su población está sumergida en una pobreza estructural y el 47,6% está por debajo de la línea de miseria.

Estas cifras se presentan por el poco acceso a los servicios de salud, debido a su lejanía, y a las tradiciones culturales que los alejan de prevenir y curar enfermedades como varicela, neumonía, entre otros.

Frente a esta problemática, Ximena Norato, directora de la Agencia de Comunicaciones Pandi, expresó que “la medicina alopática tampoco hace un esfuerzo para conciliar entre los médicos chamanes y los formados en la universidades, cuando podría darse una simbiosis protectora para la niñez”.

Adicionalmente, de acuerdo con un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, (Unicef), en 2010, la desnutrición crónica de niños y niñas indígenas de 0 a 59 meses, en el departamento de Chocó, es del 73%, es decir, que la padecen 73 de cada 100 niños y niñas.

Desplazamiento forzado

Según el Dane (2005), una de las principales causas de movilidad de la población que perteneciente a grupos étnicos, es el desplazamiento forzado, donde las cifras de la Unidad de Víctimas, registran para este año, a 121.809 indígenas, lo que corresponde a un 47% del total de desplazados en el país.

Es así como los indígenas se ven obligados a escapar de la violencia y mantener sus comunidades y costumbres vivas, pero sin opción alguna, tienen que abandonar sus tierras, con las cuales tienen vínculos muy profundos. La gravedad del desplazamiento también se da porque los niños, niñas y adolescentes deberían ser los que reciban y transmitan el legado de su cultura, economía, ritos y lengua.

“Cuando un niño es sacado de su familia, de su comunidad, de su etnia, se le vulneran todos sus derechos. También en el grupo hay un impacto importante porque se va uno de sus miembros”, enfatizó Hernán Quintero.

Por otra parte, es cada vez más grande el número de indígenas que se trasladan a las ciudades, ya sea en busca de oportunidades o como víctimas de desplazamiento, donde según cifras del Dane del 2006, hay un total de 15.032 personas indígenas en Bogotá.

“En Colombia los grupos más golpeados por el conflicto armado, son los grupos étnicos. Se descomponen sus familias, se van de una zona rural a una zona urbana. Allí lo primero que hacen es comenzar a perder su lengua, su identidad, el arraigo a su pueblo y a vivir un proceso de culturación, y esto hace que se quiebre su proceso de desarrollo vital”, enfatizó el funcionario de la OIM.

Derechos de la población indígena

En el marco de los derechos humanos las Naciones Unidas identifican cinco derechos de los pueblos indígenas: el derecho a la distintividad, a la igualdad, o a lo propio, al mejoramiento y el derecho preferente.

Según Quintero, “existe una vulneración de todos sus derechos, el niño no puede estudiar, no puede acceder a su salud, no tiene su familia y pierden su identidad”.

En cuanto al derecho a la identidad y según la información de registro civil de nacimiento, en la Encuesta de Demografía y Salud de 2010, el 3.5% de la población indígena de cinco años carece de registro.

Además, basados en las estadísticas del Dane sobre el derecho a la educación, el 4.2% de la población indígena ha alcanzado el nivel de prescolar, el 43.7% alcanza básica primaria, el 11.3% básica secundaria, el 8% alcanza la educación media y el 2.7% alcanza la educación superior.

A pesar de que las cifras en Colombia dicen que el analfabetismo es solo de 8.4%, un 30% de la población indígena no registra ámbito educativo alguno y un 32.1% responde no saber leer ni escribir; sin embargo según el Ministerio de Educación el analfabetismo de la población indígena alcanza el 44%.

“Los niños indígenas, son muy de su ranchería, viven con su mamá y su papá, van al colegio y se regresan inmediatamente a realizar sus actividades”, afirmó Oscar Gómez Martínez, profesor de la Institución Educativa IPC en Riohacha.

Con respecto al derecho a la salud, más de 500.000 indígenas están cubiertos por el régimen subsidiado.

Reclutamiento a grupos ilegales

Finalmente frente al reclutamiento forzado la niñez indígena se ha convertido en blanco de grupos al margen de la ley, que en muchos de los casos con engaños y ofreciendo cosas que se hacen atractivas para esta población, los llevan hacer parte de sus filas.

“Una de los impactos que han tenido los niños, es que muchas veces son reclutados por el conflicto armado. Los niños han sido obligados a salir de sus territorios por amenazas, y por efectos de la invasión de los grupos armados en sus territorios”, añadió Hernán Quintero.

Jairo López Mantilla, rector de la Institución Educativa Kuwei, del Resguardo Indígena Wacoyo, afirmó sobre el tema que, “En nuestro contexto, hemos sido tan resistentes a tantos impactos. Ellos los cogen, los emborrachan, los conquistan, y ellos se dejan llevar de esos impulsos”.

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