martes 12 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

El Atrato se sobrepone al conflicto y vuelve a ser río de esperanza

El 30 de octubre zarpó por primera vez la Agrotienda Fluvial, una embarcación que distribuye productos y alimentos entre las comunidades negras e indígenas del Atrato, ese que por años vio correr ríos de sangre y hoy ve florecer de nuevo el comercio.
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El río Atrato, que fue una vía para el comercio y el progreso del Pacífico colombiano hasta que se convirtió en escenario del conflicto armado, enciende de nuevo una luz de esperanza para los habitantes con la puesta en marcha de la Agrotienda Fluvial Interétnica.

Esta iniciativa, apoyada por la FAO y la gubernamental Agencia de Renovación del Territorio (ART), es resultado del trabajo conjunto entre comunidades afectadas, entidades oficiales y organismos internacionales para que el Atrato, el río más caudaloso de Colombia, vuelva a ser una autopista fluvial y no el cementerio flotante que arrastra los cadáveres de víctimas del conflicto.

La región del Pacífico es en su mayor parte una selva húmeda tropical de enorme biodiversidad a la que por su complicada geografía solo se puede llegar por vía aérea o en lancha por numerosos ríos y caños, factores que dificultan la comunicación terrestre con el resto del país, pero que no han sido obstáculo para los grupos armados ilegales.

Entre guerrilla y paramilitares

Primero llegaron las guerrillas de las FARC -hoy convertida en partido político- y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), pero a finales de los años 90 aparecieron las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para disputarse el territorio del Chocó.

Según la Unidad para las Víctimas, entre 1996 y 2005 un total de 261.258 civiles, en su mayoría de comunidades negras e indígenas, sufrieron el desplazamiento forzado de tierras colectivas que eran apetecidas por las AUC.

La crudeza del conflicto hizo que las comunidades que vivían a lo largo del Atrato quedaran atrapadas en sus caseríos, lo que afectó de manera grave el comercio, sus costumbres y forma de vida porque los grupos armados ilegales instalaron puntos de control desde Quibdó hasta el golfo de Urabá.

Con eso los paramilitares restringieron la circulación de personas, alimentos, medicinas y mercancías en general, una actividad que los lugareños esperan recuperar con la Agrotienda Fluvial Interétnica.

Recuperación del río

En 2003, las comunidades afectadas se organizaron y con el apoyo de la Diócesis de Quibdó, la ONU, la Defensoría del Pueblo y otras agencias promovieron en noviembre de ese año una movilización para devolverle la vida al río a la que denominaron “Atratiando: por un buen trato en el Atrato”.

Hoy, 16 años después, el río ha recuperado parte de su dinamismo gracias también en parte al accidentado proceso de paz con las FARC, y a que mucha gente volvió a sus tierras donde se organizaron en asociaciones que velan por los derechos y una mejor calidad de vida.

El proceso de la Agrotienda Fluvial Interétnica inició con la capacitación técnica a los campesinos de 35 comunidades para mejorar sus prácticas de cultivo, de manera que pudieran obtener productos de mejor calidad. Ahora se les ayuda a venderlos en el barco que recorre el Atrato (ver recuadro).

Mercado flotante
La Agrotienda Fluvial es una embarcación con capacidad para transportar entre 20 y 30 toneladas de alimentos que son comprados y vendidos entre las distintas comunidades negras e indígenas del Atrato.
El barco zarpó por primera vez el pasado 30 de octubre de Quibdó con una tripulación de cinco personas y un cargamento de quesos, huevos, menudencias, jabón para la ropa, papel higiénico y otros artículos de higiene y limpieza.
Los tripulantes hacían las veces de marineros, comerciantes y guías para responder las preguntas de quienes se acercaban en cada puerto improvisado a comprar alimentos y para saber más del programa.
Ese día, por ejemplo, la Agrotienda se detuvo en la comunidad de Palo Blanco, donde indígenas emberás compraron aceite, carne y otras provisiones.
dato
El consejo comunitario se encargó de construir la embarcación y después de varios meses de pruebas logró los permisos de las autoridades regionales para navegar.
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