viernes 26 de abril de 2019 - 12:00 AM

El talante presidencial

De muchas maneras, la movilización nacional de ayer es el primer gran pulso del presidente Duque y los sectores populares por reivindicaciones sociales.

Miles de colombianos participaron en las movilizaciones convocadas por la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, a la que se sumaron los maestros, las comunidades indígenas, organizaciones sociales y los caficultores, entre otros.

Pese a que ya el año pasado los maestros hicieron varias marchas y durante casi un mes los indígenas del Cauca mantuvieron vías bloqueadas, este se considera el primer gran paro nacional que enfrenta el presidente Iván Duque desde que llegó a la presidencia el pasado 7 de Agosto.

En esta oportunidad, entre otras, la razón de la protesta es manifestarse contra del Plan Nacional de Desarrollo (PND) del Gobierno nacional que, según afirman, incorpora una reforma laboral y una de la seguridad social.

Además, el plan “permite la contratación por debajo del salario mínimo y elimina el sistema de seguridad social para los trabajadores, con lo que perderían su derecho a pensión, riesgos laborales, licencias de maternidad, paternidad, e incapacidades, y el derecho a la afiliación a Cajas de Compensación Familiar”, indicó el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Diógenes Orjuela.

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Así mismo, el movimiento sindical exigió la eliminación de todos los aspectos regresivos en materia laboral, pensional y sindical del PND y el cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos por el gobierno colombiano en los planes de acción laboral.

Distante de la realidad

Con las protestas de los maestros el año pasado y recientemente con la Minga en el Cauca, en los dos casos el presidente actuó en principio como casi todos los gobernantes, es decir, dándole la espalda a lo que está pasando, “me parece que este presidente sigue muy distante de la realidad social, sigue mal rodeado pues su partido de gobierno no es un buen consejero, ni su bancada, y me parece que lo primero que tiene que hacer es oír a todas las bancadas”, indica Rosembert Ariza, experto en conflicto y docente de la Universidad Nacional.

Y ahora, ante el gran paro nacional la pregunta es ¿cuál debe ser la posición del presidente Duque?

En este sentido, el docente de la Universidad Nacional considera que lo “lógico es que un gobierno de talante democrático debe respetar y garantizar la movilización social y sentarse a decirle al país qué es lo que está haciendo en concreto, porque en el fondo lo que pasó con la Minga y lo que viene pasando con otros sectores, incluyendo el sector estudiantil, es que los gobiernos no cumplen sus compromisos con los procesos sociales y las organizaciones, entonces también hay un llamado de atención fuerte sobre lo que se está incumpliendo”.

“Además -continuó Ariza- en una sociedad como la nuestra, el presidente mal haría en tomar una posición autoritaria y de represión frente a la movilización, lo que debe hacer, por el contrario, es abrir el diálogo social, nacional, sentarse con todos los sectores y no tenerle miedo a sentarse con sectores porque la excusa de que los amenazan (como sucedió en Cauca) me parece que es un show mediático del Fiscal y de sus amigos que no quieren que el presidente se siente a darle la cara a estas discusiones nacionales que son necesarias.

Calificar la protesta

Por su parte, el analista político Andrés Mejía, manifiesta que “la experiencia nuestra ha demostrado que la posición autoritaria no sirve en estos casos, es decir, cuando se tienen movilizaciones sectoriales de esta naturaleza, las fórmulas de mano fuerte usuales, que no todas son de carácter físico sino algunas de carácter retórico, como por ejemplo descalificar la protesta, decir que está infiltrada, que es obra de sectores políticos, eso está comprobado que no funciona, sino que en algunos casos termina fortaleciendo todavía más los movimientos de protesta”.

Y entonces, frente al dilema de ser democrático o autoritario, teniendo como panorama la movilización en donde convergen diferentes sectores, el analista considera que “debe ser democrático como deben ser todas las acciones del presidente, pero entonces me preguntaría ¿qué significa jugar esto en el juego democrático? “Naturalmente las puertas hay que mantenerlas abiertas al dialogo; pero ser democrático tampoco significa que haya que conceder lo que piden todos los sectores que protestan, porque la política pública no se puede hacer a punta de presiones sectoriales de esta naturaleza, como quien dice, el que más proteste es que más gana”.

¿Reclamación o pulso?

De acuerdo con los expertos consultados, aunque existen puntos claves de reclamación, también se puede decir que un paro de esta naturaleza es una expresión política de oposición al gobierno del presidente Duque.

“Cuando un paro tiene las características de este, por ejemplo la amplitud sectorial de este, las reivindicaciones y exigencias específicas pierden un poco de importancia frente a lo que en el trasfondo hay, que es un gesto y un acto político”, explica el analista político Mejía.

Además, buscan establecer un pulso y lo que tiene que hacer el gobierno es aprender a ganar en ese juego o a concertar en ese juego y no a quedarse quejándose y “yo creo que ese es el error quejarse de que la protesta es politizada y con eso no van a ganar el pulso”.

Por su parte, el docente de la Universidad Nacional considera que cuando un país se moviliza, como ocurrió ayer, en donde se unieron muchas organizaciones sindicales, sociales, indígenas y estudiantiles, es porque lo que el Gobierno está haciendo no es suficiente y se está incumpliendo el papel que tiene el estado de ofrecer políticas sociales que resuelvan el papel que tiene la sociedad.

Las exigencias

Desde el pasado 10 de febrero durante el Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales y Políticas, se fijaron las exigencias que se están haciendo al Gobierno Nacional.

1- El limitado presupuesto de inversión en salud y educación, Fecode asegura que el enfoque del plan nacional de desarrollo es la privatización de la educación publica.

2- El modelo minero energético que condena al país a no tener agua.

3- La reglamentación de las consultas populares impone el despoje y destruye los páramos.

4- El gobierno tiene espíritu guerrerista y continua la política de exterminio de líderes sociales.

5 - El incumplimiento de los Acuerdos de paz, la suspensión de los diálogos del Eln y las objeciones de Duque a la JEP.

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