martes 23 de abril de 2019 - 11:44 AM

En Cali se anuncia acto de perdón por caso de sacerdote pederasta

El pasado jueves, monseñor Darío de Jesús Monsalve, celebró una eucaristía en el Santuario del Señor Jesús de la Divina Misericordia, del Barrio El Pondaje, cuando cumplió 25 años de episcopado.

La Arquidiócesis de Cali realizará un “acto de perdón” por los delitos cometidos por el párroco William de Jesús Mazo en en el 2009, quien abusó sexualmente de cuatro niños en la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, en el barrio Alfonso Bonilla Aragón.

Así lo anunció este martes monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali.

El ‘acto de perdón’ se realizará el próximo jueves 2 de mayo, a las 10:00 de la mañana, en la misma parroquia a la que asistían las víctimas, en la Calle 81 No. 27B – 46

Este acto hace parte de lo ordenado por la sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, en el pasado mes de enero. Además, se ordenó el pago de una indemnización económica a las víctimas.

“Me permito convocar a cada sacerdote, especialmente a los curas párrocos, para hacer este gesto y garantizar juntos nuestro compromiso de ser signos visibles de una Iglesia servidora, jamás abusadora, que protege y defiende la vida de niños y niñas desde su gestación y a los jóvenes, lo mismo que a los más débiles y vulnerables de la sociedad”, dijo en un comunicado el arzobispo Monsalve.

El caso

El abuso contra cuatro niños se presentó en 2009. El párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria del barrio Alfonso Bonilla Aragón fue denunciado por abusar de los menores y pedirles su silencio a cambio de dinero y regalos.

La captura de William Mazo se dio en el 2010, tras la denuncia de la madre de uno de los menores.

Dos años después, en el 2012, fue condenado a 33 años de prisión por por el delito de acceso carnal abusivo en menor de 14 años, agravado y en concurso homogéneo. El Juez 22 Penal del Circuito también lo inhabilitó por 20 años para el ejercicio de derechos y funciones públicas.

El 18 de julio del 2009 los dos hijos de Lina*, quienes tenían 10 y 12 años, pasaron la noche en la casa cural del barrio Alfonso Bonilla Aragón, sin permiso de su madre.

Los menores hacían parte de la banda de guerra del barrio, por lo que acostumbraban a ir a la parroquia a practicar con sus instrumentos.

“Yo los estaba buscando esa noche porque no llegaban, entonces toqué en la casa cural, pero nadie me abrió la puerta. Al otro día mi hermano los recogió y noté la actitud extraña de los niños”, dijo la madre en declaraciones a la justicia, y agregó que en la noche, el más pequeño le contó lo que había sucedido.

El cura, como lo demostró la Fiscalía a través de los testimonios de los menores, abusó sexualmente de ellos desde junio de ese año y, para comprar su silencio, les regaló bicicletas, patinetas, una cama y comida.

Lina no supo qué hacer cuando se enteró del abuso. “Uno entra en depresión y más si tiene que enfrentarse a un sacerdote de la Iglesia Católica. Pasaron ocho días y alguien me dijo que eso era un delito y que denunciara. Fui a la Fiscalía y comenzó la investigación”.

El párroco fue detenido por las autoridades el 30 de junio del 2010, a pesar de las protestas de algunos vecinos de la parroquia quienes -como aseguró la madre- “tenían tanta confianza en este señor, pues era muy amable y atento con los niños, que no creían lo que sucedía”.

El 19 de octubre de ese mismo año comenzó el juicio contra Mazo, en el que la Fiscalía presentó los testimonios de los menores, así como las valoraciones psicológicas realizadas por profesionales del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Estas pruebas fueron determinantes para el juez, según lo dicho durante la lectura del fallo condenatorio. Sin embargo, en el proceso contra el sacerdote también se presentaron una serie de fotografías, en las cuales él estaba en ropa interior con los niños.

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