viernes 28 de mayo de 2021 - 9:30 PM

En Colombia hay ocho capitales sin cobertura total de energía

Además, todavía hay 450.000 hogares sin acceso al servicio de electricidad en el país, según el MinMinas.
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“Toca cocinar con leña, como en la prehistoria, y usar lámparas recargables por la noche, que la gente recarga cuando sale a trabajar. No comprendo cómo en una ciudad con puertos, turismo e industria ocurre esto”, reflexionó Germán Darío Pinilla, líder social de Cartagena.

A diario recorre la zona de Mamonal, una de las más industrializadas de la capital bolivarense, donde hay cinco barrios subnormales, con escasa cobertura del sistema de electricidad: 20 de Enero, Mirador de Cartagena, Betel, La Bendición de Dios y Maparapa.

Según el líder, la población de estos asentamientos se duplicó desde 2016, por la llegada de migrantes venezolanos, y hoy cuenta con unos 6.000 pobladores. “Las redes eléctrica que hay en esos sectores, no abastecen a más del 50 % de las comunidades”, advirtió.

En pleno siglo XXI, cuando parte de la humanidad ya está concentrada en resolver el misterio de si hay vida en Marte, Colombia todavía tiene ocho capitales sin cobertura del 100 % en las redes de electricidad de sus territorios.

Cartagena es una de ellas. Las demás son Quibdó (Chocó), Leticia (Amazonas), San Andrés (Archipiélago de San Andrés), Inírida (Guainía), San José del Guaviare (Guaviare), Mitú (Vaupés) y Puerto Carreño (Vichada).

Así consta en un documento del Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas No Interconectadas (Ipse), dependiente del Ministerio de Minas y Energía, el cual fue conocido por EL COLOMBIANO.

El panorama

Este diario consultó al Ministerio de Minas y Energía sobre esta situación. En respuesta, el viceministro de Energía, Miguel Lotero, citó un informe de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) de 2018, que sigue vigente.

De acuerdo con ese análisis, de las capitales reseñadas, San Andrés tiene cobertura del 99,7 %, le siguen Quibdó (99,3 %), Cartagena (98,9 %), Leticia (92,3 %), San José del Guaviare (85,1 %), Puerto Carreño (79,9 %), Inírida (75,2 %) y Mitú (56,2 %).

La situación de esta última urbe quedó en evidencia el pasado 12 de abril, cuando una falla en la hidroeléctrica de la empresa local de energía, Gensa, dejó a Mitú en la penumbra. La emergencia duró hasta el 20 del mismo mes, cuando se logró restablecer el servicio.

Durante la contingencia, el Ministerio indicó que para reparar el problema, entre otros ajustes, fue necesario sacar de la red al batallón del Ejército y al Comando de Policía.

El caso de la capital chocoana es similar al de Cartagena: asentamientos subnormales. El secretario de Planeación Municipal, José Lemos, contó que son tres, conocidos como Perlas de Doña Elena, Bocas de Cabí y Villa Esperanza, localizados a 10 minutos del centro de Quibdó, en la vía Risaralda.

Muchos de sus habitantes son desplazados por la violencia o damnificados del invierno, que se agruparon a un costado de la carretera, en sitios semirrurales.

“Estas capitales están dentro de las Zonas No Interconectadas (ZNI), lugares donde no llegan las redes del Sistema Interconectado Nacional (SIN), porque no resulta eficiente por condiciones operativas y económicas. A estas localidades se lleva el servicio de energía con soluciones de generación localizadas y aisladas del SIN, su población se atiende a través de microrredes de distribución y soluciones solares individuales que se instalan en cada hogar”, afirmó Lotero.

Y complementó: “Aunque estas cabeceras municipales cuentan con mayores densidades poblacionales y atender con soluciones de generación y microrredes es operativamente más fácil, las áreas rurales a su alrededor suelen ser zonas de mayor complejidad, menos densas en población, los hogares están muy dispersos, la geografía no permite construir infraestructura física de redes de distribución para interconectarlas y, en muchas ocasiones, la construcción se dificulta por la presencia de grupos armados al margen de la ley”.

Otros factores que han retrasado la llegada de la energía tienen que ver con vacíos en las políticas públicas, complejos esquemas de gestión y requisitos para la prestación y el mantenimiento del servicio, que dificultan que las empresas privadas inviertan en negocios en dichos sectores.

En las cuentas del Ministerio, el 3 % de la población colombiana no tiene acceso a energía eléctrica, o sea, 450.000 familias.

A mermar la oscuridad

Frente a este panorama, Lotero manifestó que “tenemos una política de electrificación rural muy ambiciosa, porque debemos cerrar esas brechas históricas que tenemos con los colombianos. Nos trazamos la meta más ambiciosa que haya tenido cualquier Gobierno en materia de cobertura eléctrica: llegar a 100.000 hogares colombianos a 2022, con recursos públicos”.

A la fecha, ese propósito tiene un 50b% de avance, con 50.109 familias beneficiadas; de ellas, 15.600 tienen paneles solares como solución a la falencia.

En el caso de las capitales, según MinMinas, se han invertido $50.000 millones para avanzar con la interconexión de 2.418 hogares de Quibdó, 1.252 de Mitú, 965 de San José del Guaviare, 682 de Inírida y 184 de Puerto Carreño.

En Mitú, donde el atraso es más grave, la empresa Gensa adquirió un nuevo generador de 1.250 kilovatios, que servirá de respaldo a su red de electrificación.

En lo que tiene que ver con Chocó, el departamento con más municipios sin cobertura total, este 25 de mayo se firmó un convenio interadministrativo entre el Ipse y la Empresa Distribuidora del Pacífico (Dispac S.A. ESP). En esa región las redes cubren el 84 % del territorio y se calcula que hay 29.558 hogares sin el servicio.

“El proyecto contempla la estructuración de soluciones energéticas que beneficien a por lo menos 3.000 familias del departamento, que no cuentan con servicio de energía eléctrica, con una inversión cercana a los $1.500 millones”, señaló José Insuasti, director del Ipse.

En Cartagena, dicho instituto llevó el pasado 30 de octubre una planta de generación diésel de 130 kilovatios, que servirá para brindarle electricidad a 1.200 residentes de Santa Cruz del Islote, en el archipiélago de San Bernardo.

La inversión inicial es de $436 millones en ese islote, donde los residentes tenían un promedio de cinco horas diarias del servicio; con esta planta, más la instalación de dispositivos de energía solar fotovoltaica, podrían superar las 14 horas al día, y acercarse un poquito más a eso que la gente llama “el siglo XXI”.

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