viernes 20 de noviembre de 2020 - 8:00 AM

En Cúcuta el drama no cesa tras la tragedia por las lluvias

Barro y destrucción es el panorama en el barrio 23 de Enero, en donde hay cinco desaparecidos, y en La Bendición de Dios, en Cúcuta.

Entre el barro y los escombros Leidy Isabel Mendoza de 28 años no sabe qué hacer. Desde la noche del martes vive en desespero. Realmente, ella describe estos últimos días como una verdadera pesadilla.

La mujer no encuentra a Ana Mercedes Mendoza, su mamá y quien fue vista cuando estaba parada en el caño del barrio Manuela Beltrán, a unas cuadras del barrio 23 de Enero, donde vivían en la manzana B lote 10, hasta que la quebrada La Tonchalá se llevó todo a su paso.

“Lo único que he sabido es que estaba cerca de ese caño, pero no aparece. Las autoridades me piden esperar, pero con esta angustia es imposible”, contó Leidy.

Ana Mercedes de 48 años tiene un tatuaje en forma de búho en su pierna izquierda. Es la adoración de su nieta de 2 años.

“Mi hija me pregunta por su ‘nona’ y no sé qué decirle. No sé ni cómo explicarle que tampoco sé de ella. Es muy doloroso”, narró entre lágrimas.

Según el reporte de Gestión del Riesgo, en el 23 de Enero hay cinco personas desaparecidas. Cabe recordar que la mañana del miércoles fueron encontrados los cuerpos de un hombre y una anciana luego de que los Bomberos de Cúcuta los hallaran en inmediaciones de la quebrada, a la altura de Los Arrayanes y el corregimiento de Urimaco.

La Bendición de Dios

Unas 40 familias del asentamiento humano La Bendición de Dios, ubicado a espaldas del 23 de Enero, reclaman que los miren. En el suelo quedaron más de 30 casas que estaban en la lodosa ribera de La Tonchalá y que perdieron todo.

“Las ayudas se quedan en el camino. Acá no llega nada y somos quienes casi morimos y no tenemos ni dónde dormir”, dijo Consuelo Gutiérrez, quien vivía en el lote 31 de la manzana A de esa invasión.

En ese lugar residía Jesús David Farías García, el ayudante de construcción que se lo llevó el agua y que luego apareció sin vida en Los Arrayanes. Él era padre de dos niños y dejó a su compañera sentimental embarazada.

Junto a la casa de Jesús vivía Reina, como todos conocían a la anciana que apareció detrás de una mina de carbón de coque, ubicada en Urimaco. Todos piden que no los abandonen.

El drama de los más pequeños

Por donde quiere que se mire en el 23 de Enero y en La Bendición de Dios, el panorama es desgarrador. Todos caminan entre el lodo y el barro, algunos lo hacen hasta descalzos, en cada pisada sienten la tragedia que los hundió hasta dejarlos sin nada.

Asly, Santiago y Samuel, son tres niños que ayer jugaban a los piratas. Con una cinta azul en la frente los dos niños y hermanitos eran correteados entre risas por la pequeña Asly. Ellos, al igual que unos 100 niños más, quedaron a la intemperie.

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