viernes 02 de septiembre de 2022 - 9:25 AM

¿EPM está jugando con fuego en Hidroituango?

EPM no ha podido encontrar a quien adjudicarle el contrato para lo que ha bautizado como la segunda etapa de Hidroituango. Y el problema es que, aunque nadie parece estar enterado, cada día que corre va en contra de los bolsillos de todos los antioqueños.

La noticia es que el domingo pasado apareció un nuevo aviso de EPM informando que le hará una vez más cambios a la licitación para construir las obras civiles e instalar las turbinas de la 5 a la 8.

Esta vez, según el aviso, van a cambiar los requisitos a los contratistas y van a reabrir las inscripciones, que estaban ya cerradas desde el 1 de abril, para nuevos interesados. Si reabren inscripciones, cinco meses después de haberlas cerrado, quiere decir que algo no les ha funcionado.

Este cambio de última hora, en teoría, no va a producir nuevas demoras pues se mantiene el 14 de octubre como fecha de cierre para recibir propuestas de los interesados.

Como se ha dicho ninguna de las firmas que se inscribió (con excepción de la china Yellow Rivers) ha dado muestras de querer echarse al hombro ese chicharrón. Sobre todo porque les tocaría asumir los seguros de una obra que como esta tiene ya antecedentes.

El gerente de EPM, Jorge Carrillo, por su parte ha dicho que no tienen afán. En rueda de prensa el pasado 19 de agosto dijo que esta licitación “no tiene fechas obligatorias de entrada. No tenemos el pie puesto en el cuello ni nos lo vamos a dejar poner”.

Puede que Carrillo no tenga afán pero Antioquia sí. El plazo para que EPM como contratista entregue el proyecto completo ya se venció desde julio pasado. Esa era la fecha de entrega antes de que se produjera la contingencia y por eso hay una reclamación ante un tribunal de arbitramento por parte de la Sociedad Hidroituango contra EPM.

De manera que cada día que pasa sin que alguna de las ocho turbinas de Hidroituango comiencen a operar, EPM está entrando en el peligroso terreno del detrimento o del lucro cesante.

Una cosa es la contingencia, y seguramente se dará una discusión entre los dueños de la obra y el contratista EPM sobre las demoras en la entrega. Pero otra cosa es que se demore más por esta especie de capricho de cambiar a los contratistas.

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Cabe recordar que EPM tiene un doble papel en la hidroeléctrica de Ituango: es dueño del 46%, junto con la Gobernación de Antioquia (53%), y también tiene puesta la camiseta de contratista de la construcción. De manera que cualquier demora por un embeleco todavía no suficientemente explicado significa una pérdida de ingresos no solo para la propia EPM sino para las arcas del departamento.

Y la pérdida no es de poca monta. Los seguros valoraron en 630 millones de dólares un año por lucro cesante. Esto es, lo que estaban dispuestos a pagar si el proyecto no entraba a tiempo. Eso quiere decir que cada año que deja de operar Hidroituango se están perdiendo cerca de $2,7 billones.

Pero como se espera que para este año entren a operar las turbinas 1 y 2, y el año entrante la 3 y la 4, el problema estaría en las turbinas 5 a la 8, las de la nueva licitación, sobre todo porque hoy hay incertidumbre sobre cuándo comienzan a construirse.

De suerte entonces que la cifra de lucro cesante de esta segunda etapa sería de 1,35 billones de pesos por año. Cada semana que las cuatro turbinas no se prendan a tiempo se estaría dejando de ganar 26.000 millones de pesos y hay expertos que calculan incluso más. Y eso son pérdidas para la hidroeléctrica como tal, pero también un porcentaje importante de utilidades que van a dejar de recibir la Gobernación de Antioquia y EPM.

Si bien Carrillo dice no tener afán, a los dueños de Hidroituango sí les preocupa la demora. “Claro, es preocupante y sin duda retrasa la entrada en operación de esas unidades o por lo menos la pone en peligro”, le dijo a El Colombiano una fuente de la Gobernación. Y puso el dedo en la llaga al decir que eso no tendría que estar pasando. “Y sin necesidad pues, podría estar trabajándose en ese frente (el de la 5 a la 8) sin disminuir o afectar el trabajo prioritario en las unidades 1 a 4”.

La queja de la fuente de la Gobernación tiene que ver con que EPM decidió dejar de trabajar en la zona sur, que es donde van a estar ubicadas las últimas cuatro turbinas. Si bien, no precisó desde cuando está detenida la obra de esa parte de la hidroeléctrica, El Colombiano pudo establecer que prácticamente este año, por alguna extraña razón, no se ha trabajado nada allí.

Por su parte, Javier Darío Toro, gerente de la Sociedad Hidroituango, confirma que no están haciendo ningún tipo de trabajos en esa zona. “El proceso en esa zona EPM lo ha dejado muy quieto. En parte porque todo el esfuerzo se ha enfocado en que entren a operar las primeras 4 unidades. Pero la otra razón, entiendo, es que las obras de la 5 a la 8, EPM las tiene destinadas para el nuevo contratista. Cuando perfectamente puede adelantar obras con el actual contratista”.

El gerente de EPM, Jorge Carrillo, tal vez tendrá que responder en un futuro sobre esa decisión de frenar las obras de las turbinas 5 a la 8, porque una cosa es que no se pueda trabajar allí como ocurrió durante la contingencia, y otra muy distinta es que pudiéndose trabajar no se avance simplemente por esperar una licitación que parece estar en el limbo.

Ya se van a completar dos años desde cuando EPM invitó “a empresas de todo el mundo”, según dijo el alcalde Daniel Quintero en noviembre de 2020, a participar en el proceso para cambiar a los contratistas de Hidroituango y hasta ahora no han sacado adelante la licitación.

La fecha de cierre se ha modificado cuatro veces. La primera se vencía el 23 de junio, luego el 27 de julio, después el 17 de agosto y la última se dejó para el 14 de octubre.

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Esta vez el aviso del domingo de EPM dice que se mantiene la fecha de cierre pero volvió a abrir las inscripciones por si hay algún interesado que no había separado el derecho de participar. Y asimismo cambia algunos requisitos para, según EPM, darles oportunidades a empresas nacionales y ofrecer pluralismo.

José Fernando Villegas, el presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura en Antioquia, que ha seguido en detalle el proceso explica el cambio: “Se habían determinado unos requisitos para participar en ese proceso, de experiencia fundamentalmente, que los flexibilizaron de una forma notoria. Había un componente colombiano al que le pusieron una menor experiencia, eso no lo entendemos”. Y agregó, que la clave de un proceso como este es que tenga “reglas claras de juego desde el principio, no se pueden estar cambiando”.

Las inquietudes de las firmas que separaron su derecho a participar son muy grandes. De hecho habían comenzado 10 y ya se retiraron 3. Las aseguradoras se han mostrado reacias a otorgar pólizas para la obra. A pesar, incluso, del esfuerzo que han hecho desde EPM para tratar de convencerlas. Según fuentes de la empresa, incluso han hecho viajes con ellos a Londres y a la obra en Ituango para intentar convencerlos, pero no han logrado nada.

Cada vez se crean más y más suspicacias sobre por qué está EPM tan obstinado en hacer un nuevo contrato. Incluso, como está ocurriendo, poniendo en riesgo la posibilidad de que la obra entre a operar más temprano que tarde.

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