sábado 10 de octubre de 2020 - 9:06 AM

Estos son los retos para la salud mental en las aulas

Desgano, frustración y poca concentración, son algunas de las sensaciones con las que Kevin Arboleda, estudiante de cuarto semestre de Comunicación Social de la Universidad de Manizales describe su experiencia al recibir clases virtuales durante la pandemia.
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“Horrible”, es el calificativo que usa y en ello concuerda su compañera Stefanía León, quien hoy siente que “se perdió la capacidad de que el profesor sienta si uno está entendiendo o no. Ir a la universidad era un motivo y estábamos rodeados de recursos. Ahora estamos en las casas, sin nada de eso”.

Como ellos y según un cálculo del Ministerio de Salud, citando encuestas nacionales, el 88 % de los estudiantes del país presentan algún tipo de afectación en su salud mental por las condiciones propias del distanciamiento social, que los obligaron a recibir sus clases virtualmente durante al menos cinco meses.

Pero el fenómeno no es solo nacional ni afecta únicamente a estudiantes. Con ocasión del Día Mundial de la Salud Mental que se conmemora hoy, la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura ,Unesco, reveló un informe que señala que si bien hay unos 1.500 millones de estudiantes afectados alrededor del mundo.

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Para el caso de los docentes, son al menos 63 millones los que han suftrido consecuencias directas por la pandemia, pues “están sometidos a una gran presión y no cuentan con suficientes redes de apoyo psicosocial por parte de sus empleadores”.

El doctor Farid Numa, médico psiquiatra y experto en inteligencia emocional de la Universidad de La Rioja, explica que “lo que más afectó a nuestros estudiantes fue la falta de construcción colectiva, nuestros niños y adolescentes están en ese proceso de socialización y al no tener esa oportunidad se ve afectado el tema emocional. Lo otro es que al pasar más tiempo en casa, también cambiaron ciertos hábitos con respecto al sueño y la alimentación, y ello incide en la salud mental”.

Es por eso que las instituciones educativas tuvieron que adaptarse, no solo en el ámbito pedagógico, sino también en las redes de apoyo que ofrecen a sus estudiantes y fortalecerlas.

Vanessa Bedoya, psicóloga de Bienestar Universitario de la Universidad Pontificia Bolivariana, aseguró que la contingencia también intensificó síntomas de salud mental que ya habían sido identificados en algunos estudiantes, como desmotivación, ansiedad, preocupación, estrés, agotamiento cognitivo y depresión, así como situaciones de estrés y carga académica para los docentes.

“Se aumentaron las atenciones por emergencia psicológica. Nosotros teníamos unas rutas para atenderlas, pero esto implicó un desborde en la atención. Tenemos, además de la ruta para la atención de emergencias psicológicas, una ruta exclusiva para atender denuncias de violecia sexual, que también está interrelacionada y se intensificó en los hogares; y finalmente una ruta de acompañamiento a adicciones, que era un fenómeno que también se empezó a afectar significativamente”, detalló la profesional.

La institución habilitó consultas a través de llamadas telefónicas y videollamadas a través de los dos centros de atención psicológica con los que cuenta y la Clínica Bolivariana.

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Además, se articuló con instancias municipales como la línea de emergencias 123, “que tienen un dispositivo muy bien integrado que nos permitió, inclusive, llegar a la casa de algún estudiante cuando identificábamos algún riesgo para su integridad”.

Paralelamente, el Ministerio de Educación lanzó desde junio la plataforma “Bienestar en tu mente” a través del portal colombiaaprende.edu.co, donde estudiantes y docentes pueden encontrar recursos para el manejo de las emociones, sin embargo, hay quienes consideran que ha faltado mayor divulgación.

Es el caso de Carolina Arévalo, magíster en Psicología Clínica y docente de la Universidad de Nariño, quien admite que si bien conoce las rutas de atención “no ha habido un espacio que hayamos dedicado a repasarlas con los estudiantes y a reiterarles que estén atentos a síntomas de alerta para pedir ayuda, como por ejemplo, cuando el desgano, la distracción o la tristeza ya interfieran con el desarrollo de sus actividades del día a día”.

Desde la empresa privada también se han lanzado iniciativas para prevenir y mitigar afectaciones a la salud mental. Es el caso del laboratorio farmacéutico Sanofi, que presenta hoy su campaña “Rompe el estigma, #reconocetusemociones”, con la que invita a estudiantes y docentes que estén experimentando inestabilidad emocional persistente a consultar con un especialista.

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