lunes 22 de febrero de 2016 - 10:07 AM

Historia de Lina Maritza Zapata, la cadete que se habría enfrentado a la 'Comunidad del Anillo'

La historia de la cadete Lina Maritza Zapata Gómez, zapata sigue viva. Se presume que su muerte, ocurrida hace 10 años, podría estar vinculada con el escándalo de prostitución masculina dentro dentro de la Policía Nacional.
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Lina Maritza Zapata Gómez, nació en Marsella, Risaralda, 30 años atrás, fue la hija mayor del matrimonio entre Adiela Gómez y Hernando Zapata; a corta edad ya se distinguía por su carisma, alegría, espíritu de liderazgo y don de gente, pero sobre todo por su evidente belleza, misma que la llevó a coronarse como reina en el municipio verde e incluso a ganarse la corona nacional como Reina de la Seda.

Su tía Lucy Gómez, recuerda como durante los últimos años de bachillerato en el Instituto Estrada, Lina Maritza empezó a soñar con hacer parte de la Policía Nacional, portar con orgullo el verde oliva y a través de su profesión ayudar a muchas personas.

En plena juventud, sacó a flote el empuje que caracteriza a los risaraldenses, y a sus 17 años de edad, se convirtió en el orgullo de su familia tras ser la única mujer en Risaralda, en pasar las pruebas de la convocatoria de la que participó para ingresar a la institución. Desde aquel momento dio rienda suelta a su sueño, mismo que dos años después se convertiría en su propia su propia cruz.

A la escuela

Desde Marsella, Lina Maritza partió dejando atrás a sus padres, a su hermano, a sus familiares, amigos y hasta algunos amores. Inició un nuevo proyecto de vida al alojarse en las instalaciones de la Escuela de Cadetes de Policía General Santander; allí construyó nuevas amistades y afianzó nuevos ideales.

Pero el sueño verde oliva cambió para Lina en el 2006, después de que la joven con 19 años, presuntamente descubriera una supuesta red de prostitución homosexual al interior de la institución; por primera vez Zapata se habría enfrentado a la llamada 'Comunidad del Anillo', escándalo nacional que 10 años después le costó el cargo como Director Nacional al General Palomino, la renuncia al viceministro Carlos Ferro e incluso la Dirección de RCN Radio a Vicky Dávila.

El abogado Jesús Vergara, hoy defensor de la familia Zapata Gómez, indicó que Lina Maritza conoció de la red, después de que se encontrara al hoy capitán Ányelo Palacios, en una caballeriza alterado y preocupado tras haber sido víctima de una supuesta violación por parte de cuatro hombres a órdenes de un coronel.

Fue en ese momento, que Palacios le habría confesado a Zapata de la existencia de la red, la cual dijo era dirigida por un oficial, hoy investigado por la Fiscalía, a través de la cual se ofertaban cadetes por medio de catálogos a congresistas, empresarios e incluso a grupos de autodefensa y por las que más de un alto mando se habría beneficiado a través de favores políticos.

Vergara aseguró que por el testimonio del capitán se conoció que Lina Maritza intentó persuadirlo para que denunciara, sin embargo, era su palabra contra la de un coronel.

La muerte

Para el 25 de enero de 2006, Lina Maritza apareció muerta de un disparo en uno de los alojamientos de la escuela, un días antes de la ceremonia de ascenso que la convertiría en alférez, día en el que de nuevo se reuniría con sus padres.

Oficiales de la institución informaron a la familia de la risaraldense que se había tratado de un suicido y la posible causa, una pena de amor.

El mensaje

Aún la familia de Lina Martiza no se recuperaba de lo ocurrido y un mes después de su muerte la cadete, se le presentó en un sueño a su tía Lucy.

“Yo me soñé con ella y yo la veo llorando y le digo mami usted por qué hizo eso y me dice tía yo no fui, entonces quién fue y me dijo altos mandos”.

Un similar mensaje le intentó entregar Lina Martiza a su madre también a través de un sueño y fue así como los padres de la joven iniciaron su propia indagación, los argumentos de las autoridades no los convencían y poco a poco empezaron a encontrar las que serían las respuestas a sus preguntas. Esto llevó a que tuvieron que salir del país, tras haber sido amenazados de muerte hace ocho años.

A lo largo de estos 10 años, en los que reconocidos periodistas del país han insistido a través de pruebas, desenmascarar a la presunta red de prostitución que habría operado en la Policía entre el 2000 y 2008, han sido varios los uniformados que han decidido contribuir con la familia Zapata Gómez, uno de ellos quien habría muerto en extrañas circunstancias.

Estos testimonios y pruebas recopiladas por la defensa, y que infieren que posiblemente la escena de la muerte habría sido manipulada, llevaron a la Fiscalía en el 2013 a reabrir el caso que dos años atrás había archivado. Hoy la hipótesis de un posible homicidio toma cada vez más fuerza.

“Estamos plenamente convencidos que a Lina la mataron”, aseguró uno de los seres queridos de la fallecida cadete.

Aunque en el 2014 un juez ordenó que el cuerpo de la uniformada fuera exhumado buscando establecer con la tecnología de hoy, las verdaderas causas del deceso, aún no se ha fijado fecha para dicho proceso.

El defensor de la familia de cadete asegura que se trata de un proceso de rigor que hoy está en manos de una Fiscalía de Derechos Humanos.

¿Habrá sido entonces la cadete Lina Maritza, una víctima de la 'Comunidad del Anillo'? ¿Habrá sido esta mujer asesinada ante el temor de sus jefes de una posible denuncia?, ¿o fue Lina Matiza la que decidió apagar su luz para siempre?, esta es la tarea que tiene la Fiscalía General de La Nación.

Pruebas a analizar

Entre los elementos probatorios que llevaron a la Fiscalía a reabrir el caso, además de las pruebas testimoniales, está el análisis de la escena de la muerte, pues según el abogado Jesús Vergara, el patrón de manchas de sangre no coincide con la posición del cuerpo; así mismo a Lina le encontraron el sable en la mano derecha, misma con la que supuestamente se disparó.

A esto se le suma que las prendas de vestir de la uniformada, entre ellas su ropa interior fueron incineradas a pesar de que tenían que estar en cadena de custodia y quizás la prueba más contundente es que a la cadete Lina Maritza, Medicina Legal no le encontró rastros de pólvora en ninguna de sus manos, lo que indicaría que ella no detonó el arma.

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